La aduana te necesita, maría ¡bendícenos!

Alfredo Fernández

No, no es lo que están pensando, lo que leen arriba es el título del artículo del periodista Onnis Tur Pompa, del boletín digital de la COCC, (Conferencia de Obispos Católicos Cubanos), que escribiera al realizarse la peregrinación de La Virgen del Cobre por la barriada de La Aduana el pasado día 9 de noviembre.

Pero si fuéramos a ser justos “las otras aduanas cubanas” también necesitan tanto o más que este caserío de Palma Soriano, de la visita de la Virgen María.

Resulta que las oficinas públicas establecidas en los aeropuertos cubanos para cuidar y facilitar la entrada al país de mercancías y personas, se han convertido por mucho, en el primer obstáculo que todo cubano residente en el extranjero debe franquear al llegar el país.

Al arribar cada vuelo, los oficiales de aduana escogen al azar pasajeros a fin de inspeccionar sus pertenencias, para buscar posibles violaciones de las siempre vulnerables leyes aduaneras locales.

De ahí que poco importe que usted haya pagado el sobrepeso de equipaje en el aeropuerto de salida, aquí nuevamente tendrá que hacerlo, tampoco interesará que los alimentos que trae tengan la autorización sanitaria del país de su procedencia, igual le serán confiscados.

Ah, pero si usted es un conocedor de las debilidades del ser humano y en particular de muchos de nuestros “abnegados aduaneros,” perdón quise decir anegados –en objetos materiales- claro está, tendrá siempre a la mano un billete no menor de 50 euros, para tan pronto quede seleccionado a ser revisado.

Tomarlo y esperar el momento en que el oficial no sea visto por nadie – que de seguro pasará- y sobornarlo.

Sólo así se librará del humillante trato de estos aduaneros (favor, no confundir a semejantes buitres con los pobladores del barrio La Aduana). La COCC debería, en un acto propio de archivarse en los  records Guinness, recorrer a la Virgen del Cobre por los interiores de las aduanas aeroportuarias cubanas.

¿Acaso, no es en las aduanas dónde se le causa el primer mal rato a esa otra parte de Cuba que es la emigración?  El gesto pudiera servir para apaciguar a estos “falsos aduaneros,” parásitos del trabajo de los suyos.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


One thought on “La aduana te necesita, maría ¡bendícenos!

  • el 21 noviembre, 2010 a las 9:39 pm
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    Excelente material, que establece una analogía ciertamente inteligente.Las aduanas nacionales no sólo necesitan del paso de la Virgen, necesitan un bautiso, digo más :una resurreción.

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