Este es el artículo

Por Alfredo Fernández

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – Este es el artículo, sí, así mismo, es aquí donde usted aprenderá todo lo que tiene que saber acerca de cómo comportarse en medio de una pandemia.

Aprenderá a reír pese a todo, pues si usted no se ha dado cuenta, de eso van estos tiempos, de reír sin importar el motivo; manténgase alegre, pese a que haya perdido su trabajo o que su pareja lo abandonó.  

No se preocupe, siga riendo, que no pare la risa; al fin y al cabo, de eso se trata la vida, de reír, aunque no haya motivo; tampoco importa que por tener puesto el tapaboca su risa no se vea, tranquilo, sus ojos lo delatan, usted está feliz y eso es lo que importa.

El coaching, ni se diga, ya lo tiene todo listo todo para que usted, incluso así contraiga el virus, no detenga su risa. Lo otro, estar triste o amargado, es horrible, pues atrae malas energías y, por consiguiente, malas personas; luego vienen las malas compañías, detrás, los malos negocios y, como es obvio, la desgracia se hace perpetua.

Por si no se ha enterado, usted es un imán, su suerte depende única y exclusivamente de lo que piense, de ahí que es vital que permanezca alegre, pues, pensamientos alegres atraen, inevitablemente, situaciones alegres.

Esto, en síntesis, es buena parte de lo que hoy pulula en las redes sociales, la filosofía moral – si es que cabe el término. Se distorsionó para caer en manos de embusteros y oportunistas, y aunque ya he hablado de este tema en este espacio, me parece, por la invasión de estos magos del destino en nuestra vida cotidiana, que el hecho amerita nuevas lecturas.

Moral a Nicómaco, se llama aquel libro de Aristóteles en que dejaba algunas sugerencias de vida a su hijo, para que este pudiera manejar un poco mejor los inevitables inconvenientes de la vida. Luego, unos siglos más tardes, Epicúreo, al hecho de concebir una moral para la vida, le sumó la posibilidad de obtener la felicidad mediante la búsqueda inteligente de placeres, la ataraxia y la construcción de amistades.

Con el arribo del siglo XXI también irrumpió en nuestra existencia -vaya usted a saber por qué- la idea de que todo es posible alcanzarlo. Acto seguido, buena parte de Occidente salió en desbandada en post de obtener fama, riqueza y todo lo demás en una sola vida.

¿Qué en una sola vida?, hablo de unos pocos años. Claro que es posible -afirman los especialistas-la evidencia consta, un joven ya lo hizo, Mark Zuckerberg se llama, tuvo una gran idea y varios amigos lo siguieron, todos se hicieron multimillonarios, sí, sí que es posible, aseguran los coaching del mundo de autoayuda.

El legado de la filosofía epicúrea se distorsionó, cayendo en manos de lo peor del Mindfulness y así vamos; estos tipos le sacan partido a todo y con esta pandemia no podían ser menos. Te precisan por estos días a aprovechar el tiempo, a leerte no sé cuántos libros de autoayuda, a emprender, ahora por Internet, claro está.

Atacan tú autoestima, a modo de poder obtenerte “…si tienes tantos años y no tienes tantas cosas y no has dado tantos viajes, eres un estúpido o, en el mejor de los casos, un fracasado”; luego, todo es más fácil.

“Ven, inscríbete a este curso, con el que en tan solo siete días te voy a enseñar a vibrar en la frecuencia del dinero, podrás atraerlo incluso mientras duermes; este curso normalmente vale 1500 dólares, pero si te inscribes hoy te lo dejamos por el módico precio de tan solo 399 dólares”, así de simple, no hace falta más; tal vez y si te decides pasados unos días ya no encuentres cupo.

La estupidez es el producto de mayor demanda en estos tiempos. Legiones de seres humanos que buscan un golpe de suerte se suscriben al llamado del primer vendedor de humo que aparezca, tan lamentable al punto que da risa, y no precisamente la positiva, sino de mofa, esa que despide la sandez del necio que cree que no se necesita esfuerzo para conquistar algo.

Yo, que también venero la risa, la practico cuando puedo, al escuchar algún buen chiste o al predisponerme ante el día por venir con una sonrisa, en eso sí creo, mas no en la risa fácil para que escape de mí aquello que más que alegría necesita de reflexión, reflexión, que en no pocas ocasiones, suscita dolor, rabia, y hasta llanto.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.

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