Doce días que estremecieron a Quito

Por Alfredo Fernández

Quito, Ecuador.  Foto: Dolores Ochoa/AP

HAVANA TIMES – La violencia protagonizó la vida de los ecuatorianos, desde principios de mes hasta el pasado domingo 13 de octubre, cuando el presidente Lenín Moreno derogó, luego de doce días de protestas en Quito y Guayaquil, el decreto 883 que eliminaba los subsidios a la gasolina diésel y regular, esto, como parte de las medidas establecidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Ecuador a cambio de los préstamos de esa entidad al país, ante el fuerte desequilibrio en la balanza de pagos que presenta. 

La medida, desde las primeras horas de anunciada provocó el malestar en la mayoría de los ciudadanos ecuatorianos, aunque no pocos economistas en los medios de información la presentaron como del mal el menor, pues lo otro que le quedaría al Gobierno sería subir el IVA del doce al 15%, disposición que obligaría a los empresarios a reducir empleados y que alejaría la inversión extranjera.

La baja popularidad de la gestión del presidente Moreno -apenas el 15 % de apoyo entre la población- más el anuncio de la subida de precios a los hidrocarburos, fue la gota que colmó el vaso e hizo que la comunidad indígena -tan sólo el 7% por ciento de la población ecuatoriana, se volcara sobre ciudades como Quito y Guayaquil con el afán de evitar la aprobación de dicho decreto a como diera lugar.

Al principio, muy al principio, solo parecía una marcha estrictamente de las nacionalidades indígenas residentes en el Ecuador, luego, con las horas, comenzaron los saqueos en Quito y Guayaquil, de manera parcial en la segunda y casi en todo Quito.

La violencia que comenzó solo en el centro de Quito, a modo de protesta, fue creciendo en espiral e invadió toda la ciudad, gomas quemadas en las intersecciones de las calles, y en algunos casos barricadas, fueron la imagen de una protesta en la que también se rompieron los parabrisas de los buses y autos, a fin de que la ciudad se paralizara y se provocara no solo la baja de precios de los hidrocarburos, sino, incluso, la destitución del presidente Moreno.

El movimiento indígena, si bien logró lo que esperaba, evitar el alza de precio a los combustibles, obtuvo una victoria pírrica, pues la sociedad de Quito y Guayaquil como nunca se sintieron vulnerables, lo cual puede acentuar el racismo hacia ese sector de la población ecuatoriana ya de por si bien preterida.

El caos, el desorden y la falta de seguridad en que se sumergió el Ecuador por doce días hoy se empieza analizar en muchos sectores de la sociedad, no solo como una fragilidad del poder ejecutivo, sino también, y lo que es peor, como un desmesurado uso del derecho a la protesta de los pueblos indígenas.

Si bien estos intentaron desmarcarse de cualquier tipo de colaboración con el expresidente Correa, hasta el día de hoy, esta no está del todo clara; la quema del edificio de la Contraloría por los manifestantes es un ejemplo preciso en contra de los indígenas, pues al único ecuatoriano al que le interesaba la desaparición de esa institución es a Rafael Correa Delgado, quien el día 17 de octubre comenzó un juicio político, cuyas acusaciones no prescriben, y que como consecuencia bien pudieran condenarlo a varias decenas de años de prisión.

Algunos analistas, de los que he leído, intentan desmarcar de los hechos al expresidente Correa para redirigir el conflicto únicamente a la confrontación Pueblo Ecuatoriano vs. FMI, lo cual, en mi opinión, es cuando menos una inexactitud.

El FMI es un prestamista y, como toda entidad financiera a la que uno acude, pone sus reglas para que se le pueda devolver lo prestado. La confrontación ocurrida en días pasados en Ecuador se me ocurre interpretarla en la lógica del analista Samuel Huntington y sus teorías de las “Guerras de las civilizaciones”.

Los indígenas, anclados a una mentalidad ancestral, en la cual la colaboración en la comunidad llega a tomar lazos de consanguinidad a tiempo completo, piensan que el Estado también es parte de esa hermandad, o, en su defecto, se les debe a ellos.  “Heredamos de nuestros ancestros estas tierras”, entiéndase el país, y por ende, este tiene que obedecer a sus designios, de ahí que nunca entenderán la perversidad que significa para el desarrollo de una sociedad contemporánea cargar al Estado con subsidios innecesarios que distorsionen la economía del país.

Ecuador posee, luego de Venezuela, el segundo combustible más barato del mundo, de ahí que el estado ecuatoriano cada año desvíe trescientos millones de dólares, aparte de lo que ya pierde en subsidios al combustible, para combatir el tráfico de estos a Colombia y Perú; por cierto, toda la cocaína que se produce en estos países se hace con la gasolina ecuatoriana.

Vale aclarar que, si el Gobierno de Moreno hubiese aprobado el alza de los combustibles, incluso así, el Ecuador continuaba ostentando el segundo combustible más barato mundo. 

La protesta, ocurrida en Quito, tuvo como punta de iceberg a las nacionalidades indígenas del Ecuador, pero para nada, eran solo ellas juntos a algunos sectores obreros los únicos interesados en mantener los precios de los combustibles. También, a las recién vueltas por sus fueros FARC colombianas les era vital mantener el precio del combustible ecuatoriano, incluso más que a los mismísimos indígenas, pues la confección de la cocaína, el principal ingreso de la guerrilla, subiría un 25% sus costos.

Por otra parte, el expresidente Correa, con apoyo del Gobierno de Venezuela y la utilización de delincuentes venezolanos que hoy pernotan en Ecuador, pagó a malandros para que encapuchados destrozaran los negocios, buses y taxis que se atrevieron a desafiar el paro.

Lo cierto es que luego del paro que estremeció los cimientos mismos de la democracia ecuatoriana, el Ecuador, perdió para siempre su fama de isla de paz de la región, donde nunca ocurrían las graves protestas sociales de casi todos los países de América Latina.

A partir de estos hechos el Ecuador se ha convertido en un país tan violento, que el señor Jaime Vargas, presidente de la Confederación de Naciones Indígenas Ecuatorianas (CONAIE), puede llamar al presidente electo democráticamente del Ecuador, Lenin Moreno, como “patojo de mierda” en franca alusión a su discapacidad física. No logro imaginar cómo andarían ahora los correctores políticos si hubiese ocurrido al revés.

Así van las cosas por este lado del mundo, ahora en Chile los jóvenes de manera “espontanea”, según también algún que otro analista de izquierda, han quemado las 19 estaciones del metro en Santiago como protesta por el alza de treinta centavos en sus precios. Lo cierto es que los desafueros de Santiago, tan o más desmesurados que los de Quito, ya dejan a la ciudad sin metro, su recuperación exige una inversión multimillonaria.

Por otra parte, el señor Evo Morales líder indígena boliviano, devenido presidente por varias ocasiones de ese país, ha hecho un mega fraude para, una vez más, quedar al frente de la nación.

Lo cierto es que la predicción de Diosdado Cabello, número dos del régimen de Venezuela, de que “esto solo son los vientos, detrás viene el huracán,” se vienen cumpliendo tal cual el plan trazado en la última reunión del Foro de Sao Paolo en Caracas y del grupo Progresivamente de Puebla. 

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.



7 comentarios sobre “Doce días que estremecieron a Quito

  • ¿Estas en Quito?
    Yo vivo en Cuenca.
    Eso que afirmas, no me parece que está demostrado:

    “El expresidente Correa, con apoyo del Gobierno de Venezuela y la utilización de delincuentes venezolanos que hoy pernotan en Ecuador, pagó a malandros para que encapuchados destrozaran los negocios, buses y taxis que se atrevieron a desafiar el paro”

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  • …eso no hay que demostrarlo…cuando las protestas son contra un gobierno de izquierda son espontaneas y legitimas…cuando las protestas son contra un gobierno neoliberal de derecha entonces siempre aparecen factores externos como en este caso correa,maduro,cuba y en los ultimos tiempos ya vuelve a aparecer el oro de moscu…eso es asi y punto…

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  • Totalmente , de acuerdo , asi funciona la palafernaria comunista .
    La injerencia por ejemplo , todas las democracias latinoamericanas estan infiltradas y manipuladas por las ratas comunistas ( Esto no es injerencia , solidaridad e internacionalismo ploretario ) . Cuando una dictadura de izquierda entra en crisis social , son por mercenarios y pagados por el Imperio .

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  • Si, todo depende del cristal donde se mira, para ustedes las protestas en Bolivia son intentos de golpe de estado, mientras que las de Chile justifican la destruction De un medio de transporte útil para el pueblo, que no para la clase rica, como el metro y que les costará 300 millones en arreglarlo.

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  • …y de los malandros que hacen destrozos en honkong…quien es el responsable???

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  • Eduardo: De nuevo como lo mires, tú les llamas malandros, ellos son hongkoneses, nacidos allí en libertad y tratando de salvaguardar sus derechos que los comunistas de Beijing quieren destruir

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  • atanasio…sabes tu el origen de la famosa ley de extradicion que formo todo el alboroto de hongkong???…se trataba de no dejar un horrendo crimen impune y contaba con el apoyo de mucha gente ,nada tenia que ver con derechos que los comunistas de beijing querian destruir…y que yo sepa los hongkoneses eran una colonia inglesa asi que libertad libertad no tenian mucha que digamos…

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