Cuba: Un presidente “desconocido” es posible

Alfredo Fernández

The former presidential office at what is now the Museum of the Revolution.
Una oficina presidencial del pasado en lo que es hoy el Museo de la Revolución.  Foto: Rafiki

HAVANA TIMES — ¿Conoce usted quién es el presidente de países como Noruega, Finlandia, Holanda, Suecia y Suiza?

Seguramente me responderá que no. Acto seguido se me ocurre otra pregunta ¿Ha leído en algún momento de las noticias de estos países grandes descripciones de problemas sociales?

Hablo de esas noticias referidas a los altos índices, por ejemplo; de desempleo, pobreza extrema y desnutrición infantil, así como de violencia urbana. Sobre esto es casi seguro que usted también me responderá que no.

En mi caso, salvo los presidentes de países como Paraguay, Belice y Guyana, conozco a todos los presidentes Latinoamericanos.

América Latina sin proponérselo ha sido una verdadera máquina de marketing con sus primeros mandatarios, hombres y mujeres que sin importar su preferencia por la izquierda o la derecha, sienten una atracción similar a la de un actor de Hollywood por las cámaras, las portadas de los periódicos e incluso estos tampoco descartan los escándalos mediáticos siempre que lo estimen conveniente.

Personajes que nuestro continente en casi su totalidad ha tenido que verlos enriquecerse en nuestra propias narices, justo con los mismos recursos con que debieron administrar un poder ejecutivo que casi siempre también terminó siendo judicial y legislativo.

No sé, pero se me antoja que uno de los pasos más importantes que debiéramos dar en  Latinoamérica para la consecución de una DEMOCRACIA sólida está estrechamente ligado a la elección de mandatarios con una verdadero sentido de administración y con la firme convicción de que el pueblo solo los eligió para que los representara por un periodo de 4 o 5 años, y a lo sumo una reelección, solo para eso.

América Latina es hoy la región más desigual del planeta, triste tierra está, donde la corrupción  apenas se hecha a ver y lo mismo esta pulula en la izquierda que en la derecha. ¿Cuánto de responsabilidad tienen nuestros presidentes en esto? Mucha. ¿Cuánto de responsabilidad tenemos los ciudadanos en no haber revertido a tiempo cada vez que se nos presentó semejante situación? Mucha más aún.

A mi modo de ver en el caso cubano el acto fundacional de la subordinación del poder judicial al ejecutivo que vivimos hoy los cubanos, sucedió en fecha tan temprana como febrero de 1959, durante el hecho conocido en nuestra historia como “El juicio de los aviadores”, éste fue realizado en su versión inicial por el comandante “Félix Pena”, el letrado al comprobar la falta de pruebas contra  43 pilotos, artilleros y mecánicos de la Fuerza Aérea de Batista decidió absolverlos.

Fidel, al conocer la noticia, anulo ipso facto el juicio y planeo otro nuevo, esta vez con un hombre de su entera confianza al frente del tribunal, el comandante Manuel Piñero, alias Barbaroja, quien luego dirigiera el Departamento de América del Comité Central del Partido.

Al Fidel irse por encima del poder judicial y conculcar la decisión de un tribunal, tomaba a la justicia revolucionaria como una herramienta propia de trabajo y nunca como la norma ética que él también tenía que acatar.

Luego de reflexionar sobre lo mal que nos ha ido a los Latinoamericanos con estos personajes que sienten una necesidad casi patológica de ponderar su ego pasando muchas veces por encima de su verdadera misión como presidente, a fin de lucir imprescindibles ante los medios, debo de confesar que yo prefería para Cuba un presidente que gustara de pasar “desapercibido”, alguien que fuera un administrador eficiente de Cuba durante 4 años, a lo sumo 8, no más, y que hiciera todo lo posible por dejar el país mejor que como lo encontró, no solo en lo económico, sino también en lo democrático y sobre todo en lo humano.

37 thoughts on “Cuba: Un presidente “desconocido” es posible

  • el 29 junio, 2013 a las 4:16 pm
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    Bueno Josue, si usted persiste en los descréditos y las descalificaciones entonces no tenemos más nada que hablar. Le deseo lo mejor

  • el 28 junio, 2013 a las 11:21 pm
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    Usted es el primero en llamar cobarde a otra persona por utilizar un seudónimo
    A mi me llama incoherente, inconsecuente y que por lo tanto no me va a respetar. Insinúa además que soy un hipócrita al beneficiarme según usted del monstruo y para colmo irónicamente me llama agente de la dictadura y que me tengo que ir a donde usted quiere.
    Esas son sus palabras en repuesta a mi opinión tratando de descalificarlas y le repito son miserables. No solo sus post están cargados de mentiras y manipulación de la verdad colocando hechos fuera del contexto y sin analizar causas de los hechos históricos.
    Me pregunto por el derribo de las avionetas comandadas por un terrorista demostrado y le di mi opinión además de hacerle 2 preguntas al respecto. Es usted el que no da la cara a la verdad pues yo sin rodeos pero con argumentos demostrados le di mi respuesta.
    Además parece que usted no es un cubano de a pie como dice ya que le molesta que estemos en contra del bloqueo a nuestro pueblo. Es usted el que no da la cara a la verdad.
    Yo no intente descalificarlo a usted, usted no es nadie que pinte o de color.
    Su opinión sobre muchos temas no soporta un debate publico con pruebas y donde la descalificación del adversario no da resultados.

  • el 28 junio, 2013 a las 5:42 pm
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    Josue:
    Usted tiene su opinión y yo tengo la mía, no veo porque usted me tenga que tutear y encima llamarme “miserable”. Su lenguaje es el mismo de los que han devastado la nación por 54 años, pobre Cuba con tipos que la quieren tanto como usted, que son capaces de ofender, matar y segregar por defender sus ideas.
    Jamás tendrá usted de mi una descalificación, si quiere seguir debatiendo conmigo hágalo desde el respeto.

  • el 27 junio, 2013 a las 6:01 pm
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    Cómo te “jodiste”? Yéndote a la otra orilla? En cualquier caso la patria es ara no pedestal.

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