Cuba, Granada y Oscar D’ León a treinta años

Alfredo Fernández

Oscar D’ Leon en la Amazonía ecuatoriana.

HAVANA TIMES — Si hace tres meses atrás cuando llegué a vivir a la Amazonía ecuatoriana alguien me hubiera dicho que iba a ver al cantante venezolano Oscar de León en una presentación gratis no le hubiese creído.

El 20 de junio se conmemora la fundación del Cantón Lago Agrio, capital de la provincia de Sucumbíos en el oriente ecuatoriano. Este fue el motivo para que un escenario del pueblo celebrara las fiestas por su fundación. La velada que duró varias horas y contó con la presentación de artistas locales, también agradeció la presencia del  Diablo de la Salsa.

Luego de una andanada de fuegos artificiales apareció encima del escenario el músico que hace treinta años estremeciera a Cuba, hecho que tiene un mérito mayor cuando se conoce que por esos días la nación andaba triste.

En 1983 mi niñez era absolutamente inconsciente de la verdadera razón que hizo que  la impenetrable vitrina del socialismo en América le abriera sus puertas a las presentaciones de  un artista como Oscar D´ León. Alguien que su afinidad por el régimen cubano no era precisamente lo que lo destacaba, y que con su “Defiende tú y déjame a mí, que yo me defiendo como pueda”, provocaría la redacción de más de un artículo en la prensa local del tipo: “esa es la esencia del comportamiento del hombre en el capitalismo”, lo recuerdo.

Pocos días atrás de que Oscar D´ León arribara al aeropuerto José Martí, habían ocurrido los sucesos de Granada. El 12 de octubre de 1983 tenía lugar la destitución del primer mandatario marxista Maurice Bishop, por el Comité Central de Granada, que encabezaba el viceprimer ministro, también marxista, Bernard Coard – contrario al excesivo culto a la personalidad de Bishop y también a la, no menos excesiva, presencia de cubanos en todos las instituciones de Granada.

Coard, que prefería una junta directiva para Granada en vez de un máximo líder, sugirió a Bishop abandonar la isla, este se negó y por esto fue detenido el día 13 en su domicilio. Luego, en circunstancias no aclaradas, el personal militar y técnico cubano presente en la isla, libera a Bishop y lo conduce al Fuerte Rupert, cuartel general del Ejército de Granada. Nunca se ha sabido con precisión lo sucedido detrás de los muros de Fort Rupert. Lo cierto es que Bishop no salió vivo, así como tampoco se recuperó su cadáver.

Un helicoptero Sikorsky CH-53D Sea Stallion de los US Marine Corps durante la invasión de Granada. Foto: wikipedia.org

El presidente norteamericano Ronald Reagan, ante el temor de la expansión soviética en las Antillas menores, utilizó como pretexto a 400 estudiantes norteamericanos que permanecían en la isla y que según él habían sido secuestrados.

Así lanzó la Operación Urgent Fury, para tomar militarmente a Granada y apartar del poder al gobierno marxista, los 20 000 soldados de la 82ª División Aerotransportada de los Estados Unidos para el día 26 tomaban la isla.

En Granada un contingente obrero cubano trabajaba en la construcción de un aeropuerto de grandes dimensiones, en total en la isla se encontraban 784 cubanos. Cuando el Gobierno de los Estados Unidos advirtió del inminente peligro los países retiraron a sus embajadas, excepto Cuba, donde Fidel Castro, a contrapelo de toda lógica, enviaría a un alto oficial con la orden de impedir junto a los trabajadores cubanos y unos cuarenta militares, también cubanos, la toma del aeropuerto de Saint Georges.

El militar escogido para la acción kamikaze fue, el entonces coronel y jefe del Estado Mayor del Ejército Central, Pedro Tortoló Comás; graduado con honores en la academia soviética y especialista en maniobras de tanques.

Se le enviaba ahora a un combate donde tendría que prescindir de su principal arma y encima sus soldados no serían tales, sino trabajadores de la construcción sin ninguna experiencia militar.

Tortoló, junto a su “ejército”, de apenas unos mil hombres, debía hacer la hazaña de no solo enfrentar a  Rangers y Marines de la 82ª División de los Estados Unidos, en una pequeña isla carente de accidentes geográficos, sino que también debía de impedir que el aeropuerto  de Punta Salinas fuese tomado por un ejército equipado con el más novedoso armamento.

No se necesita ser demasiado perspicaz para deducir de los datos precedentes que Fidel Castro buscó una inmolación masiva de los cubanos en Granada. Luego, con el repudio de la comunidad internacional a los Estados Unidos, convertiría el revés en victoria.

Por otra parte, y lo más importante, con esto conseguiría la fractura histórica que permeara a las relaciones entre cubanos y norteamericanos de un odio insalvable, algo así como las relaciones entre árabes e israelitas.

Tropas estadounidenses aterrizan con paracaidas en la invasión de Granada. Foto: wikipedia.org

Si no fue así, ¿entonces por qué Fidel escogió al coronel Tortoló, que estaba en Cuba, para esta misión en desprecio del Coronel Méndez, que ya se encontraba en Granada y que era el jefe de la pequeña misión militar?

La respuesta a esta pregunta hay que encontrarla en el físico de ambos hombres, Méndez era un hombre blanco, bajito y gordo, en cambio, Tortoló era un mulato corpulento, mucho más cercano que Méndez al estereotipo del guerrero, de ahí que Fidel no dudaría en compararlo con Maceo.

El coronel Tortoló, ya en el campo de batalla, se dio cuenta de que había sido enviado a un suicidio colectivo. Resultaba él, el organizador del holocausto cubano de Granada.

El militar en un acto de madurez incumplió la orden y con esto salvó la vida de más de 700 cubanos. Aquella sentencia militar, específicamente de Lenin, de que “en una guerra se avanza o se retrocede”, fue la que permitió a Tortoló abandonar la batalla y evitar una masacre innecesaria.

Su solicitud de asilo en la embajada Soviética, y su posterior regreso a Cuba, ponían en peligro doblemente la credibilidad de Fidel. En primer lugar, Tortoló demostraba que las órdenes de Fidel no necesariamente había que cumplirlas, sobre todo si estas comprometían la vida.

Lo segundo era que le echaba por tierra a Fidel la posibilidad de haber creado una crisis política sin precedentes al mandatario Reagan.

Como resultado del único intento de resistencia murieron 24 cubanos y 59 resultaron heridos.

El argumento del constructor Mario Martín Manduca se utilizaría para degradar y ningunear al coronel Tortoló, quedando este como el arquetipo de cobarde en la cultura popular cubana.

Manduca desde una silla ruedas declaraba a su llegada a la isla que “Tortoló estaba a mi lado cuando ocurrió la explosión que me daño las piernas, entonces ya no lo vi más”. Lo curioso fue que nadie le preguntara a Manduca cómo fue posible que Tortoló, si se encontraba a su lado, saliera ileso de la explosión.

El asesinato de la reputación de Tortoló llegó a tal punto que una copla mordaz de los años ochenta rezaba.

Si quiere llegar veloz,
compre tenis Tortoló,
corrió pero no murió.

En otra noticia, también imposible de comprobar, el periódico Gramma  informó sobre  “el último reducto de la resistencia cubana en Granada”, “6 cubanos que se habían inmolado abrazados a la bandera”.

Si bien esta imagen nunca se vio en Cuba, si causó una gran tristeza entre la población, y lo peor, el efecto contrario al esperado, un secreto a voces en el pueblo que se preguntaba “¿por qué no se retiraron a tiempo los cubanos de Granada?

La anterior pregunta fue justo la llave que le abriría las puertas de Cuba al salsero Oscar D´ León. Pues si bien Tortoló quedó como el mayor responsable de lo sucedido, ahora había que, como en la zafra de 1970, sacar al pueblo de su insistente pregunta de entonces “¿por qué se planificaron 10 millones si eran imposible de cumplirse?”-.

Oscar D’ Leon en 2011. Foto: wikipedia.org

En 1970 la solución que encontró Fidel para distraer la mirada de un pueblo frustrado por el fracaso de “La zafra de los 10 millones”, fue hacer los carnavales más aparatosos que se hayan hecho en Cuba durante la Revolución, “Los Carnavales de 1970”.

Ahora era el turno para Oscar de D´ León, el Diablo de la Salsa, artista que con su alegría inveterada y con una música en consonancia con el espíritu del cubano, logró en pocos días revertir la tristeza de la nación.

El salsero con su pedido de “dame cable Valentín” y con el tema “Mata Siguaraya” en el cierre de sus presentaciones, apartó a los cubanos de lo sucedido regresándolos de nuevo en su interminable choteo.

El grito de “dame cable” y los “tenis Tórtolo”, como consecuencia de los sucesos de Granada,  pasaron al imaginario cubano, el primero se resignificó en el slogan de la campaña por libre acceso a Internet de unos cubanos valientes, mientras que los horribles tenis Tortoló, muy al contrario, desaparecieron con la caída del campo socialista.

Pronto se conmemoraran 30 años de la visita de Oscar D´ León a Cuba, el artista foráneo que más ha alborotado a los cubanos.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


7 thoughts on “Cuba, Granada y Oscar D’ León a treinta años

  • el 30 junio, 2013 a las 3:38 pm
    Permalink

    Isidro:
    Primeramente le agradezco el material enviado, luego lo leo con calma, pero tenga pro seguro que lo leeré.
    Por otra parte no tengo nada personal con Bishop, en aquel momento el camino a seguir para la izquierda parecía el de Fidel, él lo hizo y lo pagó caro, pues este puede haber tenido un talante moderado por encima de Coard, pero hay que tener en cuenta, que es el único líder que de latinoamericana que ha seguido al pie de la letra a Fidel Castro, conculcando partido y elecciones, algo que nunca han hecho los integrantes del ALBA .
    Por otra parte la presencia de cubanos, como ahora en Venezuela, molesta al comité centra de granada, con Coard a la cabeza luego de la destitusión de Bishop.
    Lo que si queda claro es que Oscar D´León se le dejó entrar para desviar la mirada de la gente.
    Gracias por debatir desde el respeto.

  • el 30 junio, 2013 a las 1:35 pm
    Permalink

    si bien USA prohibio la presencia de periodistas durante 3 dias, Cuba los tenia, tambien Fidel envio al Jefe de la seccion Caribe en el dpto America, hombre de confianza de “barbaroja” ahora no me viene el nombre y tambien murio, si algo sabemos todos nosotros es que cubanos mayores de 18 sin instruccion militar en 1983, habia que buscarlos en Miami, y en Granada estaba el 1er. Capitan Mateo Ojeda, que habia sido Jefe de Estado Mayor en la Division 2280 en San Antonio, en mi entorno tuve a dos cubanos que alla estaban y me contaron, y la emisora WQBA La Cubanisima, permitia conocer las versiones que no se daban por la prensa cubana, Tortolo aparecio de nuevo, cuando todos los militantes fuimos convocados a un video con parte del discurso de Raul, y dijo, que en Granada por primera vez habian estado frente a frente tropas cubanas y americanas, y por su culpa el enemigo pudiera pensar en que no eramos tan valientes como deciamos, algo muy peligroso para nuestra seguridad, decia, EL QUE SE RINDA O CONMINE A LA RENDICION, DEBE SER EJECUTADO INMEDIATAMENTE, O FUSILADO DESPUES DE UN JUICIO SUMARISIMO, SI ES QUE HAY TIEMPO PARA ESOS FORMALISMOS, (sic)

  • el 30 junio, 2013 a las 1:09 am
    Permalink

    Alfredo:

    Comienzo haciéndome un “harakiri”. A propósito de la canción que citas y que provocó ronchas ideológicas entre ciertos sectores en 1983. El desliz es el resultado de confiarme a la memoria, que ya sufre algún que otro estrago, pero sobre todo por no confirmar antes.

    Es que muchos de los jóvenes que asistimos ese año a los inolvidables conciertos de “Oscarito ven pa’cá” (así le gritábamos) en la Ciudad Deportiva y en el teatro Carlos Marx (pagando la entonces astronómica cifra de 10 pesos cubanos por la entrada), nos aprendimos el estribillo de “Defiéndete tú”, que repite una y otra vez “A mi manera”, como podrás notar a los 2:52 minutos de la canción (www.youtube.com/watch?v=NqGf0Hp_rDc), y así la bautizamos (y cuando aquello no había Internet). Lo de Adalberto no logro recordar de dónde salió. Un fallo de lesa subjetividad. Me disculpo.

    Menos subjetivo soy, sin embargo, en el resto del comentario. Se trata, eso sí, de memorias acumuladas a través de los años, pero calzadas por los testimonios de protagonistas directos del hecho, y ya con esto te estoy citando mis fuentes primarias, que no tengo por qué ocultar. Ahí voy.

    Comencé a saber de lo que acontecía en Granada cuando, en 1980, y a través de una ex compañera de estudios que les servía de traductora, conocí a un grupo de estudiantes granadinos que a la sazón pasaban curso en la Escuela del PCC Ñico López, en La Habana. Ellos fueron mi primera referencia, en la cual, como es de esperar, se mezclaban los datos de su Gobierno con referencias propias no exentas de emotividad y subjetivismo.

    Antes, durante y después de la invasión completé la información, – además de la que oficialmente salía en Cuba o en publicaciones extranjeras -, a través de dos protagonistas de primer orden, que vivieron varios años en la Isla: los periodistas Arnaldo Hutchinson y Gaile Reed. El primero, cubano, fue jefe de redacción de la Agencia Prensa Latina (donde trabajé por muchos años) y la segunda, estadounidense, encabezaba la redacción en idioma inglés de Radio Habana Cuba cuando le conocí personalmente, en 1986. Estaba casada con Julián Torres Rizo, quien fungía como embajador cubano en Granada al momento de la invasión. Ella lo acompañaba en la misión.

    Por cierto, ella siempre insiste en que los cubanos tenían órdenes superiores de no perturbar la misión de rescate de los estudiantes de EEUU, y de sólo responder al fuego en caso de ataque. Según parece, los pocos cubanos que dispararon contra los marines lo hicieron más por puro nerviosismo que por otra cosa. Y caro que les costó el intento.

    Recomiendo encarecidamente leer los testimonios de ambos, en especial los de Gail, para la cual la invasión fue una dura prueba, y como dice una vieja canción norteamericana de los 70, quedó Torn between two lovers: se debatía entre la fidelidad a su tierra de nacimiento, de la que siempre ha dicho sentirse orgullosa, y la que ya debía al país que la acogió como una hija más.

    Me bebí los textos, entrevistas y comentarios de ambos, ya fueran de primera mano, o a través de terceros. En 1984, además, coincidí en La Habana con dos constructores cubanos que laboraron en el aeropuerto de Granada. Sus vivencias constituyeron una revelación.

    Para ir resumiendo, antes de comentar, y para que no me acusaran de parcializado, procuré algo de los archivos desclasificados de la “compañía” en Langley, que hoy están accesibles al público, y te lo envié por correo. Buena parte de lo que reportaron en su momento los chicos de la CIA coincide con las apreciaciones que ya tenía.

    Hay una realidad: Tortoló sí estuvo en Granada antes de ser enviado allá en octubre de 1983. Es cierto que al momento de partir encabezaba el Ejército Central, pero de que estuvo antes, ponle el cuño. Por eso la conveniencia de enviarlo.

    Por último, no me explico la ojeriza contra Bishop en una persona tan joven como tú, a la vez que obvias los disparates y aviesa actitud de Coard (en lo cual coincides con Miguel Cabrera Peña, que no sé por qué se ofusca tanto), cuando hasta en Washington sabían que el hombre “duro” era el segundo, y que con el primero siempre tendrían más oportunidad de entenderse, por su talante moderado, a pesar de los pesares.

    Por lo pronto, la historia va situando las cosas en su sitio: en 2009, Coard salió de la cárcel tras prolongado encierro. Hoy es un cadáver político por el que nadie ofrece un centavo, y que ahoga sus frustraciones desbarrando contra las conspiraciones de EEUU; ese mismo año, por otro lado, el Gobierno de Granada, en decisión soberana y como sentido tributo, rebautizó el aeropuerto de Point Salines como “Maurice Bishop International Airport”, teniendo entre los principales oradores de la ocasión a Nadia Bishop, la hija del fallecido. Entre otras cosas, Nadia dijo: …”quedamos profunda y eternamente agradecidos al pueblo y Gobierno de Cuba. Sabemos todo lo que ustedes sacrificaron por nosotros…”
    http://www.youtube.com/watch?v=IOcWhOHOWC0

    La historia tiene muchas aristas, Alfredo. Me disculpo por extenderme.
    Un saludo

  • el 28 junio, 2013 a las 4:36 pm
    Permalink

    Isisdro:
    Usted me interroga por la fuente de mis datos, permítame devolverle la pregunta, pues sino, de dónde saca que el Coronel Tortoló era el jefe de la misión militar de Cuba en Granda, Tortoló era en ese momento el jefe de Estado Mayor del Ejército Central, no tenía caso que estuviera allí de jefe de algo pues su especialidad eran los tanques y Granda es el último escenario para utilizarlos, puesto es una isla pequeña.
    En cuanto al talante de líder de Bishop creo que no es comparable con Chávez, sino con Fidel mismo, pues hay que tener en cuenta que Bishop, como seguidor de Fidel, ha sido el único que ha hecho una constitución parecida a la de Cuba, aboliendo los partidos políticos y las elecciones, lo cual nunca Chávez y sus acólitos del ALBA se les ha ocurrido hacer. Esto marca una diferencia importante. Creo que esta fue la razón de su destitución, su excesivo poder.
    En cuanto a la idea de una inmolación de cubanos para llenar de odio las relaciones entre cubanos y norteamericanos, si es posible en una mente tan retorcida y sedienta de la palestra publica mundial como la de Fidel, que en ese momento creía que podía darle ordenar lo que se ocurriera a los cubanos sin que ellos protestaran, pero Tortoló lo desmintió.
    Por otra parte Isidro la música no parece ser su fuerte, A mi manera -que para nada es la canción a la que me refiero- es un Bolero de Marcelino Guerra “Rapindey”, compositor cubano y no de Adalberto Alvarez como usted dice, la canción a la que me refiero es al son montuno “Defiende tu” de la autoría de “Mono Hernández”.

  • el 28 junio, 2013 a las 8:44 am
    Permalink

    Alfredo:

    Con respecto al tema de Granada hay que ser, cuando menos, conmesurados, y otorgar dosis de beneficiosa duda en un sentido y otro. Es imposible perder de vista que al momento de la invasión, EEUU prohibió rigurosamente, y por espacio de tres días, todo acceso de su propia prensa al teatro de operaciones. Eso, a diferencia de lo que luego ocurrió en Irak, y otras campañas bélicas, dejó al mundo a oscuras respecto a lo que realmente ocurría en la islita, y dio pie a todo tipo de especulaciones, muchas de ellas pendientes de respuesta a día de hoy, pues cuando por fin comenzaron a reportar, todos estos periodistas se limitaron a repetir las palabras del Pentágono. No tengo idea de dónde sacaste los datos con que calzas tu texto, y no es mi intención cuestionarlos. Ahora, sí tuve compañeros y conocidos entre los cubanos prisioneros, además de otros cercanos que en algún momento trabajaron en Granada. De ahí, algunas precisiones.

    1) El conflicto Coard-Bishop estuvo sustentado ante todo porque el primero era un cuadro político ambicioso de poder, además de ser un típico extremista pro-soviético, mientras que Bishop encajaría más en el molde revolucionario al estilo Hugo Chávez, pues colocaba en su carisma personal buena parte de su capacidad para movilizar a las masas. Dos estilos tan opuestos tenía por fuerza que chocar en algún momento. Pero incluso cuando comienza a tomar cuerpo la crisis, no es Coard, sino el trío de cuadros de Ewart Layne, Liam James y Leon Cornwall, del Comité Central del Partido de la Nueva Joya (al que Coard había renunciado en 1982, por sus rencillas con Bishop), los que emplazan a Bishop a pasar a un segundo plano .

    2) Pocos días antes de su arresto, Bishop viajó a EEUU, con toda la intención de apaciguar a los halcones de la Casa Blanca, y allí incluso negoció un millonario préstamo para su país, lo que a los ojos del extremista Coard resultaba cuando menos humillante. En resumen, los “rojos” de la Nueva Joya, no soportaban el talante moderado de Bishop. Sus días estaban contados.

    3) No hubo cubanos entre los que salieron con Bishop a la calle, tras demandar su liberación. Era puro pueblo sin armas, pero eran miles, y lograron atrincherarse junto al líder en el comando general de las Fuerzas Revolucionarias, hasta que fueron desalojados por efectivos de este cuerpo.

    4) Pedro Tortoló había sido jefe de misión militar en Granada desde 1981 hasta mediados de 1983, por tanto era lógico que, habida cuenta de su experiencia de dos años, y ante lo que se avecinaba, retomara su puesto.

    5) El grueso del contingente de constructores no se enfrentó a las fuerzas invasoras de EEUU. Fueron sólo los pocos militares cubanos en la Isla y muy contados trabajadores civiles, como han reconocido los propios militares estadounidenses. Por tanto, no había necesidad de promover ninguna inmolación masiva.

    6) ¿Es posible contemporizar con la idea de que los cubanos odiaríamos a muerte los estadounidenses si hubiesen perecido todos los civiles cubanos en Granada? ¿No murieron miles y miles en Japón, Vietnam, Irak y otros lugares ante las armas de EEUU y hoy tienen magníficas relaciones con EEUU? ¿Somos un pueblo tan elemental?

    Un agregado: El autor de la canción “capitalista” “A mi manera”, que entonó Oscar de León en 1983, es nuestro Adalberto Álvarez.

  • el 27 junio, 2013 a las 9:02 am
    Permalink

    Tengo una foto con él. Yo estaba embarazada y él estaba en Panamá junto a Gilberto Santarrosa y otros salseros. Le pedí la foto y de lo más amable se puso al lado mío y sonrió para la cámara.

    Recientemente tuvo un accidente. Espero que ya esté mejor, si anda trabajando de nuevo.

  • el 26 junio, 2013 a las 8:17 am
    Permalink

    Muy bueno tu análisis Alfredo, “el carnaval” y una figura cimera popular para cambiar el estado de ánimo nacional después de sendos desastres. Me gustó mucho los datos que das de los sucesos de Granada.
    Felicidades.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *