¿Cuándo terminar una amistad?

Alfredo Fernández

HAVANA TIMES – La combinación de sabiduría que en ocasiones llega con la edad, más la sapiencia, desprendida de mis demasiadas metidas de patas en la vida, ha hecho de mí un hombre en constante búsqueda, y, parte fundamental de esta se centra en analizar, comprender e inquirir la noción de amistad.

La amistad como concepto la considero superior al amor, pues, en el segundo siempre media un interés carnal. Un amigo uno lo quiere por su forma de ser. Incluso, este puede ser una persona odiada por muchos, más uno encuentra en él algo que lo hace especial ante nuestros ojos.

Amén del mal criterio que puedan tener los demás de mis amistades, yo persisto en encontrarle valores y entender de la mejor manera posible sus defectos, en eso consiste uno de los grandes misterios de la amistad. ¿Qué encuentro de bueno en alguien cuando los demás le rechazan?

De ahí que el matiz de la perfección no sea algo que yo suela imponer cuando quiera estrechar lazos con alguien. Los tengo borrachos, petulantes, indiscretos y repletos de falta de tacto, eso no hace mella en mi afecto por ellos, al contrario, soy consciente de sus defectos y esto hace que los proteja de sus críticos y, sobre todo, de sus enemigos.

La amistad me llega por muchas vías, no siempre por la admiración de la persona en cuestión, a veces suele atraparme más por la humildad, la nobleza –por supuesto de carácter-, la exquisitez de los valores, el desprendimiento, el altruismo, etc.

Cuando considero a alguien mi amigo, sin proponérmelo, creo un acuerdo tácito con este de que somos una cofradía en la que él no permitirá a nadie que hable mal de mí delante suyo y viceversa; eso es lo mínimo que espero de él. Otro acuerdo tácito de nuestra cofradía sería el hecho de que bajo ningún pretexto nos tratemos mal, ante un mal entendido una conversación racional y localizada sobre el inconveniente en cuestión bastaría para solucionarlo.

Ahora, con los años he descubierto que con algunas amistades sucede lo mismo que con ciertos alimentos, caducan, y es ahí cuando uno tiene que aceptar el carácter fungible de estas. Resulta que el tiempo me puso ya lejos de aquel momento de mi adolescencia en que pensé que los amigos eran para toda la vida, ojalá y así fuera. Pero no, hay también niveles. Los de una vez al año y los hay de todos los días. También que hace años no ves y cuando se reencuentran es como si los hubieras visto ayer, el tiempo no hizo mella alguna a la relación. Otros te ven y apenas te reconocen, confunden tu nombre y solo eres un vago recuerdo en su pasado.

Alguien dijo que los amigos de verdad se conocen en los hospitales y en las cárceles, o sea, en los momentos difíciles, pero no lo creo, los tengo que temen a los hospitales y las enfermedades y que por nada te irían a ver a un sanatorio, lo mismo con la cárcel.

La amistad, reitero hasta el cansancio, la entiendo superior al amor, por la capacidad de engrandecer la vida de quien la práctica sin más afán que el de querer a alguien por sí mismo. Un estudio de la universidad de Tel-Aviv, sobre este tema, arrojó que las personas que tienen muchos amigos tienen un 22% más de posibilidades de ser longevos que las solitarias.

Así es de buena para el espíritu la amistad, pero, cuando esta se revierte y uno de los amigos mal interpreta la confianza depositada por el otro, como debilidad, falta de carácter, o simple derecho a entrometerse en la vida ajena, es cuando ha llegado el momento de analizar si debes continuar o no con esa amistad.

Para mí, quien se tome atribuciones de falta de respeto, excesos de confianza, o que sencillamente te compare con otros, para siempre verte en desventaja, amerita, cuando menos, que revises si vale la pena o no continuar la relación con esa persona.

Otros de los signos de que una amistad ha llegado a su final lo percibo cuando tienes alguien que solo te habla de sus problemas, al tiempo que ignora los tuyos o bien los minimiza. Un momento que no debes pasar alto para detectar que esta amistad ha arribado a su fin es cuando, desde hace algún tiempo, tú eres el que inicias las reuniones, si no lo llamas, él tampoco lo hará, es ahí donde debes alejarte para que sea él quien te busque, si no lo hace, es una franca señal.

Una no menos considerable señal de la caducidad de una relación es cuando tu amigo te crítica pero no acepta la crítica tuya, por considerarte inferior o carente de opinión al respecto.

Ni hablar de cuando tienes uno que siempre te culpa, u otro tipo de para mí peor, ese que hoy se presenta atento y amigable y que mañana es indiferente contigo. Estos, para mí son los peores, pues suelen crear picos de ansiedad o depresión en el afectado, hoy te hacen sentir la persona más importante del mundo para ellos y mañana, el ser más inferior del planeta.

Por último, otra norma para detectar el fin de una amistad se ubica en la falta de reciprocidad o abuso, cuando le haces inmensos favores a tu amigo y llegado el momento tú necesitas de esa persona y ella nunca llega a identificarse con tu necesidad, es aquí donde debes de pensar en reconsiderar la continuidad.

Existen dos formas de terminar una amistad. La primera es la forma activa donde puedes hablar con esa persona y decirle que: “Emocionalmente ya no te encuentras apto para continuar la relación, puesto que no puedes manejar sus niveles de ironía, sorna o estados de ánimos contradictorios con que se te presenta de un tiempo a esta parte”.

Si la persona en verdad te quiere, tratará de pedirte perdón y planteará un posible plan para mejorar su actitud hacia ti. Si no, te habrás librado de alguien que ya para nada necesitas en tu vida. Esta forma tiene el inconveniente de que puedas quedar como grosero o mal educado. 

La segunda manera de terminar una amistad es la forma pasiva, la cual es bien simple, basta con alejarte de la persona, no llamarla más, mucho menos localizarla, así como eliminarla de tus redes sociales. El inconveniente de esta forma es que nunca sabrá qué hizo mal y quedará sumergida en un mar de suposiciones.

Para mí si es importante saber quién puede ser mi amigo, lo es mucha más saber cuándo alguien ha dejado de serlo, creo que esto forma parte esencial de la construcción de la autoestima.

Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.



3 comentarios sobre “¿Cuándo terminar una amistad?

  • Pienso que en una amistad verdadera hay que ser recíproco, las personas deben dar y recibir. Si esto no sucede esta jodida. Si se busca al amigo o amiga y no responden, es que no quieren estar contigo o tu no les interesas. Entre los amigos existe la telepatía, se necesitan, se llaman. La amistad surge espontáneamente, los amigo no se escojen, hay un circulo de atracción que los une.

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  • Me gustó mucho el análisis. El escritor cubano Edmundo Desnoes tiene una frase que da miedo: Cada persona nueva que conozco es una versión empobrecida de otra que conocí antes. Es más o menos así. Para mi lo peor es cuando los amigos empiezan a mentirse. A los amigos uno los elige, esa es la mejor parte, por eso es un sentimiento que demanda conocimiento y esfuerzo. Cuando ya no puedes ser tú mismo enfrente de un amigo, ese es el momento para mi en que comienza a fallar la amistad. Muy buen escrito me puso a pensar.

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  • La amistad con otros se lleva limpia, abierta, sin fallos, si alguien traiciona esa relación, lo mejor es eliminarla. Los amigos son esos que siempre están ahí, al alcance de la mano, no importa se vean todos los días…simplemente están en nuestras vidas para confirmar que existe aun seres humanos que tienen valía.

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