Causalidades sorprendentes

Por Alfredo Fernández

HAVANA TIMES – En este último año, producto del ocio de la pandemia, descubrí maneras de acceder al conocimiento que desconocía.

Sí, he encontrado sitios sorprendentes, tanto en YouTube como en Facebook, que regalan libros, lo mismo en epub que en pdf. Para mí, reitero, ha sido sorprendente, no lo esperaba.

Siempre escuché hablar de escritores con los cuales soñaba algún día conseguir sus libros, bien caros en las librerías. Hoy, puedo presumir que tengo las novelas de muchos de ellos. Hablo de Isak Dinesen, Joseph Roth, Isaac Bashevis, Juan José Saer, Juan Bosh, etc, ah, y sin haber pagado un dólar.

Es una verdadera suerte, pues de no ser de esta manera nunca hubiera podido conseguir semejantes obras. Estos, son escritores de culto, imprescindibles para todo el que quiera tener una buena experiencia literaria.

En especial está Juan José Saer, el argentino, con una obra que crece a cada minuto. Cada vez son más los escritores y críticos que lo veneran, algunos dicen que si bien Borges es el autor de la primera mitad del siglo XX en Argentina, Saer lo es de la segunda.

Soñaba con encontrar sus libros y ahora los tengo todos. Termino de leer Almas muertas, del gran Nicolai Gogol, y continuo con Cicatrices, de Saer. Luego, es muy probable que lea su obra completa.

Soy un privilegiado, ya que no hay libro de gran escritor que se me resista. Entro a una página de Facebook, por ejemplo: Biblioteca virtual, e indago por la obra de Jorge Ibarguengoita, y en un rato alguien muy amable me responde que “lo espere un poco, que ya me sube sus libros”.

Mágicas las redes sociales, vilipendiados por sus opositores por alejar a los seres humanos de las cosas esenciales. Para mí no, no me alejan de nada esencial, al contrario, me acercan a estas.

Hoy comienzo a ser menos ignorante de grandes obras literarias, y en buena medida se lo debo a ese engendro de Mark Zuckenberg que nos comunica a todos para bien o para mal. Yo intento usarlo para bien, casi siempre lo logro.

Una escritora de actualidad pide a unas de estas páginas que “por favor, no suban su novela en epub o pdf a esta, pues necesita el derecho de autor”. La entiendo perfectamente, aunque semejante aclaración no va conmigo.

Me gusta priorizar a los clásicos y a escritores de culto, no tengo tiempo para leer desconocidos, no digo que sean malos, pero sostengo, que, si aún no conozco la gran literatura rusa, con escritores más que probados, entonces no tengo tiempo para leer advenedizos que tratan de abrir una puerta en el difícil mundo de la literatura. Por ahora, mis lecturas priorizan a los escritores antes citados y a muchos otros que aquí no mencioné, por lo general, todos muertos.

Así van mis días por este año, en el que alterno un trabajo de subsistencia con la lectura, a no dudar, el mayor de los placeres a los que pueda acceder un ser humano. Me siento bendecido con tanta buena literatura en mi poder.

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Alfredo Fernandez

Alfredo Fernandez: No me fui de Cuba, pues uno no se marcha de donde nunca ha estado. Luego de gravitar por 37 años en esa extraña isla, logré pisar tierra firme, sólo para comprobar que no he llegado a ninguna parte. Quizás y nunca perteneceré a sitio alguno. Ahora vivo en Ecuador, pero por favor, no me crean del todo que ando donde digo, mejor localícenme en la Cuba de mis sueños.


3 thoughts on “Causalidades sorprendentes

  • el 24 junio, 2021 a las 10:55 pm
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    Un tema relacionado es el caso del respeto a la privacidad, en Cuba no existe tal derecho. Nadie se cuestiona que el Ministerio de Salud en el parte diario del COVID publique datos personales de los fallecidos o ingresados. No dicen el nombre, pero publican la edad y el municipio, y los vecinos saben a quién se refieren, y por tanto se enteran si tenía un cáncer o padecía de trastornos mentales. Eso no es ser transparentes, eso es violar el derecho de privacidad, ningún médico debe publicar las enfermedades de su paciente. Pero bueno, eso es poco cuando vemos en el NTV imágenes privadas de disidentes.
    En resumen: No se respeta nada de nada, ni el derecho de autor, ni la privacidad, ni los derechos más básicos.

  • el 24 junio, 2021 a las 10:43 pm
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    Esta bien que puedas leer, pero el derecho de autor existe. El caso cubano es diferente porque nadie tiene una tarjeta de crédito para poder comprar y tampoco Amazon puede enviarle un libro. En Cuba se vende música y películas con el visto bueno del gobierno, que también piratea todo lo que pone en la TV. El derecho de autor se respeta para después poder exigir lo mismo. ¿Te gustaría vender un libro que escribas, o prefieres regalarlo? Que el autor esté muerto no es diferente, ¿te gustaría dejar los derechos de autor a tus hijos?

  • el 24 junio, 2021 a las 8:30 pm
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    Leer es uno de los mayores placeres que existe, yo no he tenido mucha suerte para bajar libros,
    Quise bajar algunos de Paul Auster y no me dejaron acceder.

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