Ya nos estrenamos en el medallero

Por Ronal Quiñones

rio 2016HAVANA TIMES — Al fin aparece Cuba en el medallero oficial de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Todavía sigue siendo bien discreta la actuación general de la mayor de las Antillas, pero al menos ya apareció la primera medalla, gracias a la yudoca Idalys Ortiz, en la división de más de 78 kilogramos.

Se sabía que era esa la principal carta de triunfo de ese arte marcial, y la fornida atleta no hizo quedar mal los pronósticos. Compitió muy bien en todas las rondas, y aunque en la final era ligeramente favorita contra la francesa Emilie Andeol, soltó el agarre luego de proyectar a su rival en una técnica de sacrificio y esto es fatal cuando se intenta ese movimiento.

Como era de esperar, Andeol quedó en mejor posición, y terminó inmovilizando a la cubana, que de todas maneras puede sentirse satisfecha con haber competido dignamente, y completar su medallero personal olímpico con una presea de cada color, pues había sido bronce en Beijing, en 2008, y oro en Londres, en 2012.

No se puede decir lo mismo del resto de los yudocas, pues en sentido general se vieron físicamente por debajo de la mayoría de sus contrarios, carentes de arsenal técnico para imponerse, y más preocupados en defenderse que en atacar, salvo Dayaris Mestre, cuya actuación ya comentamos.

Mucho más se esperaba de Asley González, pero no intentó prácticamente nada en su duelo con el mongol Otgonbaatar Lkhagvasuren, y terminó perdiendo por amonestación. También muy poco agresivo se vio a José Armenteros, cuya medalla de plata en el Mundial de 2014 parece obra de la casualidad, pues nunca más ha podido acercarse al estrado de premiaciones en una competencia de nivel.

La judoca cubana Idalys Ortiz Foto/archivo: AIN/Marcelino Vazquez
La judoca cubana Idalys Ortiz Foto/archivo: AIN/Marcelino Vazquez

No había muchas expectativas con Yalennis Castillo, subcampeona hace ocho años, y las pocas existentes se esfumaron luego de que la holguinera tuvo que celebrar un maratónico combate de casi 12 minutos (son solamente cuatro en tiempo reglamentario) para avanzar en tiempo extra en su primera presentación.

En más de 100, Alex García sorprendió con victorias ante hombres mucho más avalados, pero en definitiva se sabía que caería tarde o temprano, aunque para él haber llegado a la discusión del bronce puede considerarse una buena actuación.

La otra presea de Cuba en Río, aunque todavía no está oficialmente colocada en el medallero, es el bronce del boxeador Johannys Argilagos, para quien a sus 19 años haberse colocado en un podio estival es un buen estímulo. No obstante, dada su condición de actual campeón mundial, se esperaba un poco más de él. Quien le privó de la posibilidad de llegar a la final, el colombiano Yuberjen Martínez, es un rival al que le había ganado con anterioridad, y cuyo estilo de ataque constante encajaba perfectamente con la buena riposta del cubano, pero Argilagos, en vez de apelar a su tradicional papel, quiso entrar en el intercambio, y siempre salió perdiendo en el cuerpo a cuerpo.

El boxeo tiene ya otros dos metales de bronce asegurados, pero Lázaro Álvarez (60 kilogramos) y Erisland Savón (91) todavía pueden mejorar su color. Hasta el momento la armada cubana, sobre la que recae la mayor responsabilidad para lograr una buena ubicación en el medallero general, ha encajado solamente la derrota de Argilagos, pero todavía hay púgiles que ni siquiera han debutado.

También compitió la tiradora Eglys Cruz, quien había sido tercera en Beijing, pero en honor a la verdad, no estaba entre las favoritas para obtener medallas en el fusil a tres posiciones.

Otro que tenía buenas opciones en estos días era el gimnasta Manrique Larduet, subcampeón del mundo en la competencia individual, pero nuevamente falló aparatosamente en la prueba de salto, y ahí se esfumaron sus opciones de poder luchar por una buena ubicación en el concurso completo. En su caso sigue preocupando una aparente lesión que tiene en uno de sus tobillos, minimizada por los médicos, pero evidente en cada uno de sus saltos, lo que pudiera dar al traste con su sueño de convertirse en el primer cubano medallista olímpico en su disciplina. En los próximos días tratará de cumplir su deseo cuando compita en las finales de barra fija y barras paralelas, pero tendrá que recuperarse bien de esa molestia.

Además de él, este fin de semana habrá opciones de medallas para el remero Ángel Fournier, quien se ha mostrado a gran altura al clasificarse sin problemas para la final de su especialidad, el single peso abierto, aunque la calidad de esa prueba en el mundo le harán bien complejo el acceso al podio.

Leuris Pupo. Foto: trabajadores.cu
Leuris Pupo. Foto: trabajadores.cu

Otro que ya se coló en la final de su especialidad es el tirador Leurys Pupo, titular de Londres, y aunque lo hizo con el peor de los acumulados, en la final eso es borrón y cuenta nueva, y puede tratar de emular lo conseguido de manera sorpresiva cuatro años atrás.

Ya comenzó el atletismo, y habrá que ver lo que hacen los primeros en competir con verdaderas opciones de triunfo: el triplista Pedro Pablo Pichardo y las discóbolas Denia Caballero y Yaimé Pérez, mientras que en el ciclismo llegará el turno de Lisandra Guerra, quien posee varias medallas mundiales.

Por último, pero no menos importante, será el estreno de la lucha, con los dos principales hombres de Cuba en el estilo grecorromano: el campeón mundial Ismael Borrero (59 kg) y el olímpico Mijaín López (130). Ojalá Borrero no sea un caso parecido al de Armenteros, y demuestre en Río que el título conquistado el pasado año en Las Vegas, Estados Unidos, no fue consecuencia de un día excepcional en su vida.

En tanto, el abanderado de Cuba cargará nuevamente sobre sus hombros la responsabilidad de ser más que un atleta, un símbolo, y si a esto se suma la presión de que todavía no se haya obtenido el primer oro, se tornará más dramática su incursión en Río de Janeiro 2016.

Esto es lo sucedido hasta ahora, y lo más inmediato por venir; veremos si en la próxima entrega hay mayores razones para celebrar, pues hasta ahora Río no pinta bien para Cuba.

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