La epopeya de Pinar

Por Ronal Quiñones

Pinar del Río celebrando su victoria.  Foto: escambray.cu
Pinar del Río celebrando su victoria. Foto: escambray.cu

HAVANA TIMES — El épico triunfo de Pinar del Río en la recién concluida Serie Nacional de Béisbol en Cuba ratificó la realidad de la pelota cubana con crudeza.

Mucha emoción, pero demasiadas cosas por mejorar ha dejado esta Serie, que como es tradición año por año, cuando llega la postemporada intenta pasar página y borrar las pifias cometidas en cinco meses, en apenas tres semanas.

Se impone ante todo reconocer la valía del triunfo pinareño, prácticamente imposible luego de ir debajo 1-3 ante Industriales en la semifinal. La sapiencia de un manager como Alfonso Urquiola volvió a surtir efecto, y como hizo en las dos ocasiones anteriores en el alto mando de los Vegueros, su lema fue “Vini, vidi, vinci”. La incógnita es si para esta ocasión el final será un nuevo adiós, como hizo tras coronarse en 1998 y 2011, cual si estuviera tocado por el hada fortuna.

Sin embargo, poco de fortuna y mucho de sabiduría mostró en el banquillo de los tabaqueros, con decisiones precisas en su gran mayoría, que le aportaron las necesarias victorias para levantar el trofeo. El apoyo incondicional a sus pupilos, incluidos los refuerzos llegados de otras provincias, se tradujo en la entrega total de ellos por la causa pinareña, y a la postre en el título, el décimo para equipos de la más occidental de las provincias cubanas en Series Nacionales.

La clave de la remontada ante los capitalinos, cuyo puesto de mando dejó que desear en muchos momentos puntuales, estuvo en contener la ofensiva azul y producir a la hora buena, cuando los citadinos dependieron de su pitcheo de segunda línea.

Manager Alfonso Urquiola.
Manager Alfonso Urquiola.

En la final, los chicos de Urquiola le deben muchísimo a la remontada en el quinto encuentro, cuando perdían 5-8 en el noveno episodio, y se llevaron el triunfo en extrainning con un memorable cuadrangular de Osniel Madera, un bateador no precisamente de los estelares en la alineación verde.

Matanzas era el gran favorito por su excelente actuación en la tapa preliminar, pero nuevamente fueron presa de la enorme presión que pone sobre sus hombros su manager, Víctor Mesa, obsesionado con ganar el título cubano.

El actual timonel del equipo Cuba tiene esto como asignatura pendiente, y no es que no haya tratado, pues ha estado en cuatro finales, y en ellas su balance es de apenas tres victorias y 16 reveses.

En tanta su tozudez, que ahora varió sus planes, porque pensaba dejar la dirección yumurina, y al ver cómo se le escapaba el trono una vez más, declaró que estará otra vez en el puesto la próxima temporada. Debe ser por aquello que reza “tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe”.

Industriales fue un equipo hasta el segundo capítulo del quinto juego, y otro de ahí en adelante. El parteaguas fue una polémica jugada en la cual la dirección pinareña reclamó interferencia de los aficionados, luego de que el árbitro de los jardines declarara “foul”. Increíblemente, la Comisión Nacional de Béisbol apeló al video para determinar el lugar exacto del fildeo, lo cual está fuera de las opciones según el reglamento, que contempla muy pocas jugadas para ir a la pequeña pantalla.

La decisión se rectificó, y aunque Lázaro Vargas mostró su desacuerdo, no quiso llevar las cosas más lejos, porque necesitaba solamente un triunfo para acceder a la final. Lo cierto es que de ahí en adelante los Azules apenas anotaron dos carreras en 25 entradas, y esto, combinado con un más que discutible manejo del pitcheo de relevo, dieron al traste con las aspiraciones de los citadinos.

Por último, Villa Clara iba mandada directo al paredón, con apenas un día de descanso luego de alcanzar su boleto a la postemporada, sin sus lanzadores de puntería listos para la batalla, y apenas le arrebató un triunfo a Matanzas, que se dio banquete desde el punto de vista ofensivo.

Hasta aquí lo sucedido en los playoffs, vayamos ahora a los problemas arrastrados desde la fase clasificatoria.

Un viejo axioma beisbolero, que se aplica en todas las Ligas, dice que para ganar un título es necesario tener una buena línea central, guiada sobre todo por un buen receptor. Pues bien, esto lo echaron por tierra los pinareños con la presencia de Lorenzo Quintana, el peor enmascarado desde el punto de vista defensivo de la Serie, el de peor por ciento de corredores sorprendidos en bases, mayor cantidad de pasboles y errores.

Sin embargo, ni Industriales ni Matanzas explotaron su velocidad en las bases ante un máscara con tan malos números, y esto incidió también en el éxito pinareño.

Fanáticos de PInar del Río
Fanáticos de Pinar del Río

También por primera vez en la historia de las postemporadas pudo darse el caso de que un conjunto levantara el trofeo sin sumar ni un solo éxito de sus abridores, como pudo ocurrir de haberse impuesto los matanceros.

Los yumurinos contaban con solamente un abridor de confianza, Yoani Yera, aunque fue Joel Suárez el único que pudo actuar hasta el sexto inning de un desafío, porque su director técnico no cree en nadie encima de la lomita.

Para la historia quedará el récord de 12 lanzadores utilizados en un partido, y la extracción de Yera en el noveno episodio cuando venía haciendo un excelente relevo, en el fatídico quinto encuentro para los de la Atenas de Cuba. Yera inició la entrada con dos bolas, y enseguida Víctor Mesa lo extrajo. De ahí en adelante se creció Pinar, y levantó un partido que hubiera sido lapidario para sus aspiraciones, pues de perder hubieran debido ganar los dos últimos choques como visitantes en el Victoria de Girón.

La política de dar solamente un día de descanso al cierre de la clasificatoria, y luego entre la semifinal y la final, tampoco gustó a la mayoría, sobre todo porque no se estabiliza una decisión. En los últimos años han sido hasta dos días de traslado entre una sede y otra, no ya entre un playoff y otro.

También sospechosa fue la decisión de jugar los tres juegos entre Villa Clara y Matanzas de día en el estadio Sandino de Santa Clara, algo que jamás había ocurrido en la pelota cubana, y aumentó la animadversión de casi todo el país contra Víctor Mesa, a quien se le atribuye la orquestación de estos “favores” a la causa yumurina.

Salvo el incidente del Latino, el arbitraje se comportó bastante bien, aunque según las reglas de cada imparcial que se paró detrás del plato, y dejó una mala imagen al recibir regalos de manos del alto mando yumurino al iniciarse la final. En este sentido, la gran mancha del arbitraje estuvo en la fase regular, analizada ya en estas páginas.

Finalmente, la no celebración de las conferencias de prensa fue otro punto negativo para las autoridades cubanas. Las semifinales no tuvieron ninguna, y la final debió esperar hasta el tercer choque, en el Capitán San Luis, para ver la primera. Como se hace en todas partes y en todos los deportes, esto es una de las responsabilidades de cada mentor, tan importante como conformar la alineación.

Ciertamente, no han sido felices muchas de ellas, por la falta de educación de los managers, que se sienten atacados ante cualquier pregunta, o incluso por la repetición de interrogantes al estilo de “¿cómo te preparaste para esto?”, o la adulonería evidente hacia un director, con la prensa matancera en primer orden en este último aspecto.

De cualquier manera, son encuentros necesarios, y hacerlos quitaría una mancha a la Comisión Nacional, que ya no soporta una más.


2 thoughts on “La epopeya de Pinar

  • el 25 abril, 2014 a las 11:47 am
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    Por qué es tan extraño que un DT se mantenga al frente de un equipo para intentar ganar un campeonato? El objetivo de todo DT es ganar. Pero si es VM 32 entonces se dice que sigue al frente de MTZ por qué tiene que ganar. Un artículo anti Víctor más, que esperar….

  • el 25 abril, 2014 a las 8:11 am
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    Tu articuo es interesante con bastante imparcilaidad y puntos claves en la evolucion de eventos, lo que quisiera agregar es que a pesar de los campeonatos se ganen en patio ajeno si los anfitriones no estan preparados para ofrecer respeto y tributo al contrario o no tienen el deseo de homenajear a los ganadores por lo menos los ganadores deben venir preparados para la fiesta porque al parecer nadie en Matanzas andaba esperando que las cosas finalizaran en el 6to juego o simplemente solo tenian el fetin preparado para los de casa, sinceramente la ceremonia de coronacion fue la m…. mas grande que hubo en la serie, Ni bombo Ni platillo simplemente recoge y vete! PENA debia darle a ese anfitrion del que se vanagloriaban los comentaristas…a quien le importo eso? no he visto ningun comentario oficial al respecto…Saludos

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