El pelotero cubano Carlos Tabares: inteligencia, explosividad y carisma

Por José A. Rodríguez

Carlos Tabares. Foto: sports.vice.com

HAVANA TIMES – A Carlos Tabares siempre le gustó el béisbol. De niño jugaba al famoso cuatro esquinas, hasta que el difunto profesor Mario Díaz lo llamó para jugar pelota organizada. Le hicieron unas pruebas y luego de verlo batear, los técnicos pensaron que podían llevarlo al alto rendimiento.

“De pequeño mi paradigma fue Javier Méndez, era mi ídolo, y a medida que fui creciendo en el terreno, por las categorías escolar y juvenil, hasta tener un poco más de conocimiento del béisbol, reparé en Víctor Mesa, y lo seguí, porque era un estilo más parecido al mío en el sentido de la agresividad, del juego dinámico y loco en el mejor sentido, de hacer cosas que no se esperan los contrarios”, comenta para Havana Times el carismático jugador.

HAVANA TIMES: La historia del número 56, que él hizo famoso, pese a ser muy poco usado, comienza durante una preselección juvenil para el Mundial de la categoría. Al lince giraldillo no lo escogieron en ese momento, pero de todas maneras le dieron una camiseta del equipo con el 56.

Carlos Tabares: “Ahogado en llanto regresé a mi casa desde San José (a 25 km de La Habana) y cuando llegué le dije a mis padres que no iba a jugar más. Como a la semana se me acerca mi papá y me dice: ya demostraste que puedes, no te vayas así, y fue cuando les prometí hacer grande ese número.”

El 27 de diciembre de 1991 está grabado en la memoria del capitán azul, ya que después de terminar un doble juego con Constructores, en la desaparecida Liga de Desarrollo, le llaman para Industriales, con apenas 17 años.

“Cuando subí a la guagua y vi a todos los monstruos (veteranos del plantel) me dije ¿Dónde estoy yo? Fuimos para Cienfuegos, donde tuve un turno al bate (roletazo al campo corto contra Bárbaro Arruebarruena). Luego me dan otra oportunidad en el Latino y bateé de 3-3 contra José Ibar, y entonces vieron que podía llegar a ser alguien.”

Comenzó así una historia de amor con el equipo de la capital, con el cual conquistó seis títulos, incluido el de 1992, pues era parte del equipo, aunque no estaba en la nómina oficial. Sin embargo, reconoce que lo marcó el título de 1996, con 20 años, porque Villa Clara llevaba tres coronas seguidas, y el último, la dramática final de 2010, también contra Villa Clara, donde llevó a su máxima categoría su huella como capitán.

Carlos Tabares. Foto: oncuba.com

“Ser capitán lo encierra todo, eso implica no solamente tu calidad deportiva, sino también humana, porque tienes que ser capaz de llegar a tus compañeros y que todos te respeten y te sigan. En 2010 la relación- dirección (Germán Mesa)-jugadores no era la mejor. Después de lo que pasó en Sancti Spíritus (riña tumultuaria), cuando llegamos a la Villa Panamericana lo primero que dije fue: a las 8:30 de la noche, el que no esté en mi habitación no sigue en el equipo. A las 8:20 todo el mundo estaba donde debía estar y tuvimos una reunión. En ese momento venía el colectivo técnico a sumarse y les dijimos, esto es nada más para los peloteros, y les cerramos la puerta. Hablamos a camisa quitada y luego eliminamos a Sancti Spíritus, que era el mejor en ese momento.”

“Contra Villa Clara perdimos los dos primeros juegos allá, y luego ganamos dos de tres en el Latino, por lo que teníamos que ganar los dos últimos en el Sandino. Todas las noches nos sentábamos ante el televisor para ver los problemas que habíamos tenido y tratábamos de corregir. Llegó el séptimo juego, que íbamos ganando cómodo 5×2 hasta que se empata en el octavo. En el mismo banco llamé a todo el conjunto, incluyendo a los lanzadores del bullpen. Vuelve a venir la dirección y volví a decirles que nos dejaran solos.

“En esos momentos siempre tuve al apoyo incondicional de Alexánder Mayeta y Rudy Reyes. Casualmente Rudy abría el inning y le dije: tienes que embasarte, no sé cómo, pero tienes que llegar. Él conectó un elevado cortico al center; Leonis Martín tira mal a primera y Rudy llega a segunda. Venía Stayler Hernández y el lanzador era zurdo, por eso algunos querían que tocara la bola, pero insistí en que lo dejaran batear y vino el doblete. En ese momento estábamos arriba sicológicamente y lo quise aprovechar. Luego toqué con Frank Camilo Morejón y el elevado de Raiko (Olivares) puso el marcador 7×5. Ahí ejercí de verdad la capitanía y la autoridad en pos de la unidad del equipo.”

Se impone entonces la pregunta sobre el conjunto insignia del béisbol cubano.

“Industriales es la mitad de mi vida, aparte de mi familia. Entré muy joven y estuve más tiempo con ellos que con mis familiares. Aprendí de todo, dentro y fuera de los terrenos.”

Siendo de Industriales, viviste mucha rivalidad en el terreno, ¿cómo se veía eso fuera?

“Recuerdo la rivalidad, pero nunca hubo una falta de respeto y por eso fue un gran espectáculo. De ese tiempo, por ejemplo, es mi amistad con Norge Luis Vera. Llegamos al equipo nacional juntos y él decía que me veía engreído, pero la amistad se impuso, igual que con Pedro Luis Lazo.”

Carlos Tabares. Foto: Ricardo Lopez Hevia /granma.cu

¿Habilidad o vista?

“Yo nunca fui un gran bateador, me hice habilidoso después de varios años de estudio y entrenamiento, de escuchar muchos consejos. Sobre todo, era muy agresivo en el turno al bate y eso me ponía casi siempre delante sicológicamente.”

Fuiste también protagonista de varios fildeos de leyenda…

“Casualmente los fildeos que la mayoría recuerda fue con Vera en el bullpen, en los Panamericanos de 2003 y los Olímpicos de 2004. En Santo Domingo fue la final contra Estados Unidos, era la víspera del cumpleaños de Fidel (Castro) y perdíamos 1×0. Fueron en total 22 pasos hacia atrás y en diagonal, por eso fue tan espectacular, además impidió que aumentara la desventaja y al final pudimos ganar el título. En Atenas atrapé la bola, pero se me salió del guante. Fue tan rápido que nadie se dio cuenta, porque además enseñé la bola rápido y engañé al árbitro. Al año siguiente, el director de Australia, en el desayuno en el restaurante, me dijo tramposo en broma.”

¿Momentos memorables con el equipo nacional?

“El clásico de 2006 es inolvidable. Nadie creía que podíamos pasar a la final, y en el juego contra Puerto Rico fue el doble tiro que también me marcó. El dominicano David Ortiz nos dijo en el hotel antes de la semifinal que lo que más admiraba de nosotros era la profesionalidad y el juego colectivo, el amor por la camiseta, la disposición.”

Desde que comenzó en 1991 tuvo 11 directores, pero reconoce que con Rey Vicente Anglada fue con el de más relación profesional y de amistad tuvo, por estar seis años, pero guarda también de manera especial a Pedro Medina. La huella dejada por esos dos educadores caló en él, y por eso actualmente integra el cuerpo de dirección de sus amados Industriales. Seguro algún día será el mánager, tiempo al tiempo.

 



Un comentario sobre “El pelotero cubano Carlos Tabares: inteligencia, explosividad y carisma

  • Ese era el corazón de Industriales.

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