El lanzador cubano Rolando Macías cuenta su historia

Por Jose A. Rodríguez

Rolando Macías. Foto: jit.cu

HAVANA TIMES – Este hombre corpulento que tengo delante de mí fue uno de los más sobresalientes lanzadores de Cuba en los años 60 y 70 del pasado siglo. Actualmente con 77 años cumplidos, el tiempo no parece haber hecho mucha mella en su físico, y tampoco en su mente, pues recuerda con claridad casi todo lo importante que le ocurrió en un terreno de pelota.

No obstante, me confiesa Rolando Macías que tiene las vértebras comprimidas y dos hernias discales. Nació en San Fernando de Camarones, Cienfuegos, pero con apenas cuatro años se mudó a La Habana y comenzó a jugar al béisbol en el estadio Rafael Conte, en la barriada de Lawton. Luego de concluir su carrera deportiva regresó a la capital cubana, donde vive con su familia en San Agustín, en el municipio de La Lisa.

¿Cómo es eso del “músico de San Fernando de Camarones”?

“Es que yo llegué a tocar con la orquesta Melodía antillana y alterné con Benny Moré en varios escenarios”, dice Rolando Macías para romper el hielo”.

Entrando de lleno en el béisbol, señala que sus progresos llamaron la atención de Vicente Amor y Agapito Mayor, lanzadores que brillaron en el profesionalismo, que eran vecinos suyos en Lawton, y decían que tenía buen futuro.

“De la mano de Vicente fui al estadio Latinoamericano, donde estaba la academia de los Cuban Sugar Kings, donde compartí con Marcelino López, Luis Zayas, Manuel Montejo, Reinier Friol, entre otros peloteros destacados de ese momento. Me seleccionaron para la preselección nacional que tomaría parte en el Mundial de Costa Rica en 1961.”

Rolando Macias

Sin embargo, su carrera pudo haberse frustrado bien temprano, pues un día en los entrenamientos no durmió en el albergue y fue sancionado, por lo que no pudo asistir al Mundial, y también se perdió la primera Serie Nacional porque lo sancionaron tras protagonizar una trifulca con un árbitro.

“Comencé a jugar en la Liga azucarera con el central Constancia, con muy buenos resultados, que me dejaron como el mejor lanzador de la provincia de Las Villas. En la segunda Serie Nacional fui con Orientales y el manager, Roberto Ledo, no me dio la posibilidad de lanzar. Fue en la quinta serie cuando Asdrúbal Baró, exliga mayorista, insistió en que yo tenía que ser abridor, y lo logré nada menos que el 8 de enero de 1966, en la inauguración del estadio Augusto César Sandino (de Santa Clara), contra Manuel Hurtado, de Industriales. Luego de ganar ese juego fue que se desarrolló realmente mi carrera deportiva.

“Integré el equipo de Las Villas a las órdenes del profesor (Pedro) Natilla Jiménez, a quien le agradezco parte de lo que fui, porque me enseñó a descubrir y desarrollar mis recursos. Allí tuve grandes resultados y pasé a Azucareros, un equipo que logró imponer cierta supremacía, gracias a que todos parecíamos hermanos. Convivíamos como una familia, y por eso guardo con mucho cariño recuerdos de los ya fallecidos Owen Blandino, Jesús Oviedo, Lázaro Pérez y José Antonio Huelga, con el que hice una dupla capaz de ganar 32 juegos en una Serie. Huelga, a pesar de su juventud, fue un gran inspirador para nosotros.”

Fue líder en juegos ganados (10) en la serie de 1966-67, e integró el plantel a los Panamericanos de Winnipeg, pero su momento más feliz dice que fue la coronación en el Mundial de 1969, en República Dominicana. Eran años en los que el béisbol cubano no imponía su ley a nivel internacional, como sí lo hizo en el mundo amateur a partir de ese año.

“Recuerdo que comenzamos los entrenamientos para el Mundial de 1969 en marzo, y a finales de abril comenzó a ir todas las noches el comandante (Fidel Castro), a eso de las 11 de la noche. Por eso tuvimos que variar el entrenamiento y descansábamos por la mañana, por la tarde hacíamos preparación física, y por la noche los juegos y la parte táctica. Noche por noche, de lunes a viernes, Fidel estaba con nosotros de las 11 a las 12 y media, más o menos. Una noche en que no vino estábamos agotados por el entrenamiento y nos fuimos a descansar, pero nada más llegar la guagua al Cerro Pelado, nos avisan de que Fidel había llegado al latino y viramos para atrás. Eso fue algo muy grande, porque luego estando en plena competencia en Dominicana él llamaba diariamente, y eso era un estímulo muy grande para nosotros.

Rolando Macias

“Allí nos sentimos muy bien, porque el pueblo dominicano nos trató de maravillas, a pesar de que la policía no les permitía llegar hasta nuestro hotel, pero en los estadios el apoyo era increíble. Fue muy impresionante. En cuanto nos coronamos, Fidel nos mandó a buscar, eso será algo inolvidable para mí.”

En la cita del orbe Macías lanzo tres juegos como abridor y completó uno (lechada ante Venezuela el primer día), 16.1 entradas de labor, cuatro carreras limpias permitidas, con 15 ponches y dos boletos, para 2.20 de Promedio de Carreras Limpias. Si sus números no fueron mejores fue porque en el octavo juego del Mundial, ante México, apenas se sostuvo una entrada y dos tercios sobre el box, y le fabricaron tres limpias. Había lanzado en la Nacional de este año para 1.97, con 17 victorias y tres reveses, y estableció el récord de victorias consecutivas (14) para un mismo torneo.

En los Panamericanos de 1971 ganó dos juegos y terminó su carrera internacional con 2.70 de Promedio de Carreras Limpias.

¿Malos momentos?

“Tengo dos, uno personal y otro profesional, aunque están mezclados. El primero fue en 1971, cuando nació mi hija, que no pude verla hasta 24 días después de nacida. Siempre me ponían un pero y, entre una cosa y otra, fue casi un mes después que pude verla. El otro fue cuando me dejaron fuera del equipo que fue a los Centroamericanos y del Caribe de Panamá en 1970. Había sido el mejor lanzador en la Serie de los 10 millones y estaba bien en los entrenamientos, pero nadie me dio una explicación.”

Aunque no fue ese el motivo de su temprano retiro, según confiesa, seguramente la desmotivación hizo mella. “Pude haber durado más, pero mi meta era llegar a las 100 victorias en Series Nacionales, y cuando lo conseguí, me retiré”, dice a modo de despedida también de esta entrevista.

One thought on “El lanzador cubano Rolando Macías cuenta su historia

  • Este marcó una época, lástima que durara tan poco.

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