Decepción felina y lo que dicen los fanáticos

Por Ronal Quiñones

Los tigres de Ciego de Avila, reforzado con lo mejor que tenía Cuba terminaron con uno ganado y cuatro perdidos. Foto proces.com.do
Los tigres de Ciego de Avila, reforzado con lo mejor que tenía Cuba terminaron con uno ganado y cuatro perdidos. Foto proces.com.do

HAVANA TIMES — Decepción es la palabra más recurrente para analizar el estado de opinión de los cubanos con respecto a la actuación de los Tigres de Ciego de Ávila en la recién concluida Serie de Caribe de béisbol.

Apenas una victoria, conseguida en extra-innings contra los Leones del Escogido de República Dominicana, es un pobre saldo para el mejor equipo de Cuba en la actualidad, y si a esto se suma la deserción del mejor pelotero cubano del momento, junto al mayor talento, todo toma visos mucho más dramáticos.

Si no fue suficiente con el pobre desempeño de los avileños en el torneo regional, el abandono de los hermanos Yuliesky y Lourdes Gourriel acabó por destrozar toda esperanza de ver pelota de alguna calidad en Cuba, y buenos resultados fuera.

Así constatamos en una reciente visita a la emblemática esquina de 23 y 12, donde se conversa de pelota animadamente.

José Luis, ingeniero agrónomo, inició el debate haciendo énfasis en la distancia que separa al béisbol cubano actual de sus pares en el Caribe. “Estos peloteros se pasan el año aquí jugando a un nivel muy bajo, los números están inflados, y se demuestra cuando salen. No ven lanzadores de calidad casi nunca y, en general, aquí lo que se tira es recta y slider, nada más, mientras que los de otros países tienen mucho más repertorio. Tampoco son capaces de ajustarse rápido a este cambio o a lo mejor es que el torneo es muy corto y es imposible lograrlo cuando estás seis meses jugando de una manera, y en una semana debes hacerlo de otra.”

“Eso no hay quien lo haga mi hermano”, comenta Pablo, “si tú todos los días comes a las 12 del día, siempre a esa hora vas a tener hambre, y aquí es igual, si se pasan el año jugando a un nivel tan bajo, no se les puede pedir que en tan poco tiempo se transformen, porque no son máquinas. Hicieron un esfuerzo, porque dio esa impresión, pero eso no es suficiente.”

“Lo del esfuerzo no sé tampoco si sea tan cierto”, le responde José Luis. “Cada vez que ponían el banco de Cuba estaba muerto, y así no se puede jugar pelota. Los otros equipos, ganaran o perdieran, la gente se veía con ánimo, tratando de luchar sus juegos, y los de nosotros, ni siquiera cuando estuvieron pegados, se vieron animados.”

“Para lo que sí estaban animados era para tirarle a cualquier cosa”, dice por su parte Lieter. “!Qué manera de poncharse tirándole a bolas que no les llegaban ni con dos bates! Muy poca paciencia en el plato, tanto los bateadores de fuerza, como los que supuestamente están para embasarse con cualquier cosa. Es como si antes de que el pitcher lanzara ya ellos hubieran decidido si le tiraban o no, y lo hacían, viniera por donde viniera. Cuba fue el único equipo que tuvo más ponches que bases por bolas, y eso para no hablar del pitcheo, que fue un desastre.”

“Antes de pasar a los lanzadores”, interviene Julio Alberto, “¿qué hacía Alfredo Despaigne en ese equipo?, si estaba aquí de vacaciones, pensando en el contrato que ya firmó para irse a Japón. Estaba completamente fuera de forma, tanto al bate como a la defensa, y Roger Machado no fue capaz ni siquiera de moverlo a otro turno en la alineación. No creo que se haya perdido por mala dirección, pero esos son detalles que no debió permitir.”

Cuba comenzó y terminó el evento jugando contra el campeón, Mexico.
Cuba comenzó y terminó el evento jugando contra el campeón, Mexico.

“Oye”, apunta Máximo, “ni el mejor manager del mundo podía ganar con ese equipo de esa manera. Los cubanos fueron los que menos batearon, los que más hombres dejaron en las bases, los que menos carreras anotaron, los que más permitieron, los más descontrolados, los que menos ponchaban, en fin, que todo estaba mal. Creo que la defensa es lo único que se comportó bastante bien, todo lo demás fue para olvidar. Para mí el equipo estaba bien hecho, con lo mejor que había aquí en este momento. A lo mejor les faltaron Freddy Asiel (Álvarez) y Yosvany Torres, pero estaban lesionados y no quisieron arriesgarse. No entendí mucho eso, porque si llevaron a Despaigne, que no estaba jugando, podían llevar a los dos mejores abridores de Cuba, que ya habían vuelto de sus lesiones y habían lanzado bien, pero en fin, teóricamente el equipo estaba bastante bueno, y hasta los especialistas los daban como favoritos, pero a la hora de la verdad todo salió mal.”

“Para colmo”, manifiesta Tomás, “el último día nos sorprenden con la deserción de los Gourriel, que se han cansado de viajar y ahora de pronto se quedan. Lo poco que se podía ver bueno en la Serie Nacional se nos va, y si se fueron ellos, qué se puede esperar de los demás.”

“Eso es el mismo cuento de siempre”, regresa Pablo, “se ha dicho mil veces que el deportista tiene que aprovechar su momento, porque ya con 30 años no le queda nada. El Yuly ya tiene 31, y el acuerdo con Grandes ligas no acaba de darse, ya no podía esperar más. Dicen que le están ofreciendo 90 millones los Yankees, y eso no hay quien lo resista. Desde el año pasado, cuando se dio la maraña aquella con su contrato en Japón, que nadie sabe de verdad lo que pasó, la impresión que me dio es que él no quería Japón, sino Estados Unidos, y lo durmieron con el cuento de que eso caminaba, pero 60 años no se borran así como así, eso todavía demora, y él no podía seguir esperando.”

“Para mí hizo bien”, explica Carlos Luis, “él está casado con una nieta de Raúl Castro, y seguro le dieron la luz (le avisaron) de que la cosa se demoraba. El hombre dijo, es ahora o nunca, y de paso se llevó al hermano, que es un señor talento. Lo lamento por mi equipo Industriales, que ahora se queda en cueros, pero él tiene que pensar en su futuro, tanto económico como deportivo. ¿Qué más le quedaba al Yuly si aquí ya estaba bateando .500? Tiene que probarse en Grandes Ligas, y lo peor es que esto seguro no queda aquí, porque si él, que lo tenía todo se fue, ¿qué se puede esperar del resto?”

Esta última es la interrogante que queda flotando en el ambiente, ¿qué pasará en el resto de los meses con los pocos peloteros jóvenes y de calidad que quedan en Cuba? De momento todo es decepción e incertidumbre.



2 comentarios sobre “Decepción felina y lo que dicen los fanáticos

  • Asi que esta casado con una nieta de Raul Castro, ahora comprendo que nadie publica mis comentarios que deja abierta la complicidad de su deserción de autoridades deportivas del béisbol cubano. Pronto los veremos de visita en casa de los Castro.

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  • Ya te dije que esos cuestionamientos se los tendrías que hacer a Tony Castro ¿Hay valor para eso?

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