Yaltus y la pérdida de la inocencia

Por Miguel Coyula

Yaltus y la pérdida de la inocencia

HAVANA TIMES – Era el final del verano de 1987, yo tenía 10 años, y el Trianón era todavía un cine. Oscuridad. Primera imagen: la neblina se disipa mientras amanece desde un faro donde el protagonista contempla las olas: “El mar… Está contaminado con radioactividad… ¿Volverá a ser azul alguna vez?”

Así comienza el largometraje japonés de animación Yaltus, de la voz de Frank González interpretando el personaje de Marín en el doblaje cubano del Icaic. Fue una experiencia incómoda, con momentos desgarradores y una tesis pesimista, que me marcó profundamente.

El planeta S-1 está contaminado con radioactividad. Cuando un científico construye una máquina para purificar el aire contaminado, el general Gálvez da un golpe de estado y destruye la máquina purificadora y asesina al científico. Miente a su pueblo desde un mesianismo totalitario. Declara a S-1 inhabitable y embarca con 100 millones de personas, en una fortaleza gigante, a conquistar un planeta puro donde puedan vivir: la Tierra. Un planeta que sorprendentemente se parece a S-1, más atrasado tecnológicamente, pero su naturaleza está viva. ¿Coincidencia?

Marín es un piloto, hijo del científico asesinado. Añoraba ver el mar azul de su planeta S-1 y está fascinado con la naturaleza terrícola. Resentido contra el general Gálvez (en voz de Julio Alberto Casanova) comienza a colaborar con los terrícolas en la defensa de la Tierra. Pero nunca se adapta del todo: es considerado un traidor por sus compatriotas del Planeta S-1 y vive bajo sospecha perenne de gran parte de los terrícolas, sobre todo, los otros dos pilotos que junto a él conforman el robot Yaltus.

La otra protagonista es Astorga, hija adoptiva del general Gálvez y militar al frente de la conquista de la Tierra. Mantiene una relación de amor-odio (con mayor énfasis en el segundo) con Marín, de quien ha estado cerca en el pasado, pero no demasiado. Un hecho violento los ha puesto en bandos opuestos. Marín es responsable por la muerte de su hermano. Astorga (en voz de Coralia Veloz) es un personaje retorcido por la venganza, sin embargo, sus contradicciones la convierten en una heroína trágica bastante inusual. Realmente está lejos de ser una heroína, pero tampoco es una villana al uso.

Esta es una historia propia de la guerra fría. Yaltus es un largometraje sobre lo que pudiera haber sido una relación que nunca fructifica. También sobre la inutilidad de la guerra y la imposibilidad de frenarla: destrucción de ciudades. Sentimientos no verbales en miradas cargadas. Puestas de sol sobre un océano muerto. Ruinas de la humanidad bajo cielos radioactivos. Trauma por la pérdida de seres queridos. Un faro solitario en la neblina. Yaltus propone la posibilidad de un mundo mejor solo como un sueño a ser borrado por el fatalismo.

Resulta curioso cómo una película tan deprimente fuera programada para un público infantil, en la década en la que las escuelas primarias cubanas auguraban a sus alumnos la utopía del comunismo para el siglo 21.

Terminó la muestra y me fuí del Trianón altamente deprimido, junto a otros niños decepcionados que esperaban ver otro filme con la adrenalina simple y directa de Voltus V. Escuché muchos comentarios negativos en la escuela. El súper robot mecha que le daba título apenas aparecía en pantalla, el ritmo era más lento, y encima no mostraba la más mínima esperanza para la humanidad. Eslinda Núñez presta su voz a un personaje que lo resume: “Padres que luchan contra sus propios hijos… La historia de la humanidad lo dice: el odio es mucho más fuerte que el amor”

No dejé de pensar en Yaltus. Volví a ver la película más de una vez intentando que cambiara físicamente, que se reconfigurara en mi mente, tratando de encontrar respuestas a su pesimismo. Quizás ansiaba que su final cambiara. Dibujé a sus personajes. Crecí con la película. A cada rato la revisitaba. Primero en los cines, hasta que las copias de 35mm gradualmente se destruyeron, luego en televisión, y finalmente en Betamax. El mal sabor inicial gradualmente se transformó en fascinación y finalmente en aceptación.

El título original de Yaltus era Baldios y fue estrenada en Japón en 1981, tras una serie de TV del mismo título que fue abortada por falta de rating. No es difícil imaginar por qué. El episodio que hizo cancelar la serie narra cómo el general Gálvez crea dos soles artificiales para derretir el hielo de los polos en la Tierra, generando tsunamis gigantescos.

Las muertes son masivas y gráficas. La secuencia aparece en la película. ¿Algunos recuerdan la imagen del padre, que huye con su hijo pequeño en hombros, y es aplastado por las rocas? Pareciera que los guionistas de este proyecto tenían ambiciones mucho más serias, pero la forma de viabilizarlo fue empaquetar su machacante historia con un súper robot.

Ciertamente el robot liderado por Marín es el elemento narrativo más débil. Las peleas son por lo general poco imaginativas y palidecen frente a las mecas del género. Afortunadamente son pocas. La película recicla escenas de la serie de TV, alternándolas con nuevas secuencias de animación cinematográfica para conectar episodios y dar cierre a la historia.

La calidad de la animación de la serie en 16 milímetros para la televisión es inferior a la cinematográfica en 35 milímetros, mucho más detallada, sobre todo, en los expresivos primeros planos de los protagonistas pensados para la pantalla grande, si bien ambas pertenecen a la escuela japonesa de animación limitada. Los fondos de los exteriores no son hiperrealistas, pero destacan por el dramatismo de los cielos, evocando la nostalgia por un mundo perdido donde se respira contaminación.

Pero donde el filme descarga sus verdaderos golpes emocionales es en su original historia de ciencia ficción, en su viaje circular en el tiempo, donde se desarrolla el drama interno de sus protagonistas. Sus creadores evitan martillar el mensaje antibelicista con una complicada historia de amor. Cerca del final el general Gálvez se humaniza brevemente en su soledad ante el horror que ha creado, pero al confrontar a Marín trata de justificar el desastre: “No pude evitarlo… Luché como un guerrero por el bienestar del pueblo…”

Hace 8 años encontré un DVD italiano de la película. Descubrí que a la versión estrenada en Cuba le habían cortado cerca de 12 minutos. Entre ellas varias escenas de violencia, desnudos e inclusive una bizarra representación surrealista de una violación. La versión original complejizaba aún más las relaciones entre sus personajes.

Estaba fascinado. Muchas interrogantes antes intuidas ahora se confirmaban. Afortunadamente eran secuencias que prácticamente no tenían diálogos. Mi fantasía se acercaba a la realidad: Podría reconstruir Yaltus con el doblaje del Icaic, pero incluyendo las escenas faltantes. Volvería a vivir la misma experiencia que tuve en el Trianón. Un viaje en el tiempo, pero ahora con más información. Entonces comencé el proceso de rastreo del Blu Ray japonés en Alta Definición en formato panorámico (gracias a Eliam M. Marrero).

A través de Abel Molina Macías y a su proyecto expositivo “¿Infancia?: ¡Presente!”, supe que el Icaic mantenía archivado el audio de todos los doblajes cubanos. Abel llamó a Francisco Cordero, director de Desarrollo Técnico y Patrimonio del Icaic y José Galiño lo digitalizó. De él obtuve el master del audio del doblaje (dirigido por Manuel Herrera) y lo sincronicé a la imagen en alta definición, añadiendo las escenas faltantes.

Yaltus es una película de transición desde la opereta espacial y los súper robots hacia temas más maduros. Si bien el resultado es desigual, con algunas soluciones dramáticas algo caprichosas, el arco general que teje la trama es bastante inusual.

 

Yaltus (1981) trailer – Remasterizado HD en el Cine La Rampa 8 de Agosto, 2 pm

Mire este video en Youtube.

 

Es imperfecta, pero arriesga mucho, sobre todo, con el público al que está dirigida. Por otro lado, en el arte siempre he desconfiado de las piezas de relojería en las que todo encaja perfectamente sin dejar espacio a la duda, sin permitir que exista algo de caos. Yaltus es el anime favorito de mi infancia. No lo considero el mejor, pero si el más importante en mi formación. Actualmente los niños crecen sobreprotegidos por sus padres y por la clasificación de edades frente a películas que no tengan un mensaje constructivo o un final feliz.

Yaltus definitivamente fue aplastante para mí, pero la agradezco: Lo que no te mata, te hace más fuerte. Hoy tengo cuatro veces la edad de entonces. Ha llegado el futuro y ya estoy contaminado. Yaltus sigue siendo lo que fue. La angustia de su frustrada historia de amor navegando junto a la inevitable catástrofe ambiental elevan la película hacia una zona poco transitada donde ha sido eliminada la catarsis. La especie humana no tiene futuro en esta historia. El mar azul que añoraba Marín es ahora nostalgia por lo que no vivió. Solo quedan dolor y frustración después de los créditos. Esa es su belleza final.

No lo sabía entonces, pero en Yaltus brotaba la semilla del cine que luego quise hacer.

Nota: Esta versión reconstruida de Yaltus se proyectará el 8 de septiembre en el cine La Rampa a las 2:00 p.m

3 comentarios sobre “Yaltus y la pérdida de la inocencia

  • Triste y Hermoso. Me hiciste revivir momentos atesorados en mis recuerdos. Gracias

    Respuesta
  • Caramba! Esa imagen inicial nunca he podido olvidarla, el mar rojo. Había visto Voltus 5 y también quedé desconcertada con las imágenes tan fuertes de Yaltus, creo que me produjo ansiedad pero fascinación a la vez. Yo tenía como 9 años cuando la vi, y la verdad había olvidado ya el nombre, más bien la confundía en mi mente con Mazzinger. Gracias a tu artículo he recordado el nombre, jeje. Pero muchas gracias más por el trabajo de recuperación, ojalá estuviera en Cuba para verla, pero espero que pronto esté esa copia en youtube ;)

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  • Yaltus definitivamente marcó nuestra infancia. Muy buen trabajo, felicitaciones. Ojalá la compartan de alguna forma para poder verla los que no estamos en La Habana

    Respuesta

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