Una tarde con Kelvis Ochoa & Descemer Bueno

By Irina Echarry, Fotos: Caridad

Kelvis Ochoa

HAVANA TIMES, 26 julio — Otra vez la feria de Arte en la Rampa ofrece zapatos, abanicos, carteras de piel o tejidas, vestidos de verano, collares y aretes, entre otras cosas.  Con tres pesos se puede entrar al Pabellón Cuba a mirar los productos de los artesanos.  Si tiene mucho dinero y deseos de gastarlo también puede comprar.

Una señora que pasa por las mesas con mirada de desconfianza pregunta a la vendedora si el bolso que oferta está lleno de oro.  A lo que la mujer responde: Si no lo quiere no lo lleve.  Y la señora no se queda callada: No es cuestión de querer sino de poder pagar.

Para muchos los precios están muy altos, pero otros compran casi sin pensarlo.

El viernes 22 de julio mucha gente acudió al lugar por otro motivo: el concierto de Kelvis Ochoa y Descemer Bueno.

Ambos compositores e intérpretes, unidos por una amistad de años, interactuaron con un público mayoritariamente joven y conocedor de sus temas.

Cecilia no esconde su disfrute: “a mí me gusta mucho Kelvis, me sé casi todas sus canciones, y a decir verdad lo que me gusta de Descemer son sus letras.  Su voz y su forma de cantar no me llegan tanto, pero sus letras son maravillosas.

Descemer Bueno

En cambio Leonardito, de Cojímar, llegó al Pabellón porque es una opción barata: “en ninguna parte tú entras con 3 pesos en moneda nacional y además oyes música.  A mí no me importa mucho si es la música que yo prefiero, yo no puedo pagar 50 pesos para ir a otro sitio.  Vengo aquí con mis amigos y me encuentro con esto y lo disfruto igual, esta gente descarga rico.  Es una opción para los pobres, ojalá vinieran otros artistas como Hipnosis o Tendencia, a mí lo que me gusta es el rock, pero El submarino Amarillo es muy caro para mí y el Café Cantante también, hasta el Maxim se puso caro.”

Aunque para algunos no sean de total agrado los géneros musicales que cultivan Descemer y Kelvis, la atmósfera positiva del concierto se mantiene porque la gran parte de la gente está ahí por ellos.

Son jóvenes de distintas edades que gustan del son y la trova tradicional fusionados con sonidos contemporáneos a la manera de estos dos artistas.

Además de cantar temas antológicos, estrenaron “Siete días.” tema compuesto por los dos para una película.  El autor de “La natilla” se echó a la gente en un bolsillo con su gracia y su musicalidad, mientras Descemer incitaba a corear sus canciones.

Poco a poco fue llegando la noche, pero el público apenas se dio cuenta.  Fue una tarde diferente en el Pabellón Cuba que esperamos se repita, la gente olvidó los precios de las artesanías, el calor sofocante y disfrutó de la música.

 


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