Una película atrevida

Daisy Valera

HAVANA TIMES, 18 abr —Y, sin embargo,” el último estreno del cine cubano, no es una película dirigida precisamente al público infantil.

Muchos de los que pagaron los dos pesos en la taquilla entraron al cine confundidos por la participación en el elenco del grupo de teatro para niños “La Colmenita.”

Las imágenes de los posters muestran a un niño empinando un papalote o sentado en una escalera.

La estampida de abuelitas y nietos del cine Yara se hubiera evitado con algunas líneas esclarecedoras.

Evitar que los jóvenes salieran diciendo que aquello era un clavo (densa cansona) y que ojalá no  hicieran una segunda parte es una tarea un poco más difícil.

Y es que la película desde las primeras imágenes rompe con las características de filmes como  Habanastation.

La historia presumiblemente de ciencia ficción es contada sin que haya necesidad de esclarecer lugares o fechas.

El principal escenario es un instituto  donde sobresalen la disciplina, el orden y la marcialidad.

Se podría hablar de dos momentos  importantes en la película.

El primero comienza cuando uno de los alumnos de nombre Lapatún dice haber visto un platillo volador.

Haciendo que se nos revele una escuela donde se hacen lista de indisciplinados en la pizarra.

Donde el Presidente de los estudiantes, casualmente hijo de padres adinerados que hacen regalos a la directora, decide delante del aula que hay que votar a Lapatún de la escuela por mentir.

Todo concluye con un Consejo Estudiantil que hace oídos sordos a cualquier reclamación y aprueba la expulsión ¡Por unanimidad!

El segundo momento se inicia con la directora pidiéndole a Lapatún que niegue haber visto el platillo para que evite perjudicar la monótona estabilidad del pueblo y la escuela.

Este termina con el acusado leyendo un discurso de arrepentimiento previamente elaborado, auto inculpándose con  una valentía moral y decoro que nos recuerda los procesos de Moscú.

El director y guionista, Rudy Mora, nos regala un film que tiene como particularidad el uso constante de  símbolos y códigos como los anteriores.

Casi al final de la película una pregunta: ¿Qué clase de personas somos?

Pregunta que necesariamente también va dirigida al público que hasta ese momento seguramente ha encontrado demasiados puntos en contacto entre la obra y su realidad.

Todo termina con una respuesta no explícita: no renunciar a soñar y a defender la verdad.

De esta forma  “Y, sin embargo” tímidamente se incluye en el grupo de películas cubanas atrevidas; casi contestatarias.

 

Daisy Valera

Daisy Valera: Edafóloga y Blogger. Escribo desde la Ciudad de México, donde La Habana a veces se hace tan pequeña que llega a desaparecer; pero en otras, la capital cubana es una ciudad tan pasado y presente que te roba la respiración.


2 thoughts on “Una película atrevida

  • el 23 abril, 2012 a las 10:59 am
    Permalink

    ¡¿Un dejavou?!:…

    Dos jóvenes actores cubanos que vinieron a Estados Unidos a promover una película en la que ellos huyen de Cuba para empezar una nueva vida en Miami, decidieron hacer lo mismo que sus personajes. Pero a diferencia del filme, no tuvieron que lanzarse al mar en una balsa. Llegaron al Aeropuerto Internacional de Miami y tras aterrizar desaparecieron.

    Los jóvenes Anailín de la Rúa de la Torre y Javier Núñez Florián son dos de los tres protagonistas de “Una noche”, cinta que narra el drama de los balseros. Ambos debían presentarse en Nueva York para el estreno de la película el jueves en el Festival de Cine Tribeca, junto al tercer actor, Daniel Arrechaga, el único que estuvo presente.

  • el 20 abril, 2012 a las 12:41 am
    Permalink

    Ah, qué bien que regresas, Daisy, tras prolongada ausencia.
    Pienso que el cine cubano se está ajustando, finalmente, a ser en buena medida espejo de lo que ocurre a diario en nuestra sociedad. Atrás queda, felizmente, aquella época, la de los ochenta, cuando un filme como Techo de vidrio, de Sergio Giral, quedaba condenado a dormir el sueño de los justos en una bóveda del ICAIC; o cuando Titón debía editar mil veces las escenas de sus debates obreros en Hasta cierto punto, para que nadie lo fuera a señalar de dedo.
    PD: ¿conseguiste los espejuelos?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *