HAVANA TIMES — Una tarde de lluvia, Manuel Manolito, un expatriado cubano con 95 años de edad, abre un almacén de memoria y soledad. El cortometraje documental “Mirando la lluvia” es dirigido por Alexander Manuel Ramírez-Mallis, quien nos cuenta abajo un poco acerca de sí mismo y su familia.

“Mi padre era judío y blanco. El pueblo de mi infancia era de blancos y cristianos. No aprendí español en casa, ya que mi madre había desistido después de fallidos esfuerzos con mi hermano mayor. Yo sabía que era medio cubano, pero no podría haber estado menos unido a una comunidad cubana.

Cada año, íbamos a visitar mis abuelos que se habían retirado en Miami. Odiaba ir a los grandes encuentros familiares. Odiaba la humedad y los suelos de azulejo y las sillas de plástico y las latas de metal  con carnes extrañas y frijoles acres. Pero sobre todo, me sentía fuera de lugar. Yo no hablaba español y ciertamente no me sentía cubano.

Mi madre se fue de Cuba en 1961, dos años después de que la revolución de Fidel Castro derrocara a Batista y se iniciara la transición hacia una nación comunista. Ella venía de una familia aristocrática. Vivían en una casa grande en un hermoso barrio de La Habana, con empleadas domésticas y un chofer.

Mi abuelo era un abogado comercial, y mi abuela no tenía necesidad de trabajar. Mi abuelo solía tomar vuelos a la ciudad de Nueva York para asistir a los juegos de los Yankees. Cuando Castro tomó el control, la clase rica huyó en masa a Estados Unidos, donde aguardaban la caída de lo que veían como un régimen temporal.

Mi madre, en aquel entonces con 13 años, estaba de vacaciones en Miami cuando mis abuelos la llamaron y le dijeron que se quedara. Unos meses más tarde, con sólo una maleta y sus anillos de boda, mis abuelos se unieron a ella, como exiliados.

Desde Miami, mi familia pasó a instalarse en Fort Wayne, Indiana, donde mi madre se esforzó por asimilarse a una vida de clase media norteamericana. Sus logros académicos la llevaron a Middlebury College en Nueva Inglaterra, donde permanecería para criar una familia propia.

Cuando mi abuela murió, yo estaba en Ecuador estudiando. En ese momento comenzaba a aprender el idioma que me habría permitido hablar con ella en su lengua nativa. En su funeral, por primera vez hablé con miembros de la familia en español. Entre ellos mi tío abuelo, con quien nunca había hablado en absoluto. Compartimos ron mientras conversamos. Y me sentí cubano.

Al día siguiente, me pasé la tarde con mi tío abuelo. Traje conmigo mi cámara para grabar algunos de sus pensamientos. Espero filmar muchos más con él. La historia es efímera, pero hay una cierta satisfacción en capturar el presente con la cámara.”

One thought on “Un cubano “Mirando la lluvia” (video)

  • Una historia conmovedora, no tanto lo que cuenta el abuelo sino el realizador.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *