Un cellista cubano con un futuro grande

“Veo con preocupación lo que la mayoría está consumiendo en materia cultural”

Cesar Darío Rodríguez
Cesar Darío Rodríguez

Por Helson Hernández

HAVANA TIMES — Cesar Darío Rodríguez posee firmes convicciones de su responsabilidad con hacer buena música, y su talento le lleva hacia una carrera con grandes pronósticos.

HT: ¿Qué tiene el cello que lo hace interesante para usted?

Cesar Darío Rodríguez: Del cello me gusta todo, su carácter rotundo y melancólico, su madera de mujer robusta, su voz de tesitura humana. Él canta en unas frecuencias que nunca saturan, y su presencia en cualquier formato cubre sonoridades muy necesarias, tanto en la música clásica, como en la popular. Cuando, de niño, supe que ese instrumento tenía alma, no podía entender que se refirieran a un palito en su interior. A medida que he ido creciendo, más convencido estoy que el alma del cello es mucho más que eso, y se conecta con la mía.

HT: ¿Cuántos años tiene actualmente y qué año cursa?

CDR: Tengo 20 años, aunque comencé con ocho el nivel elemental sin interrumpir el estudio de mi instrumento. Viví siete años fuera de Cuba, en ese tiempo asistí a los conservatorios nacionales y academias de Perú, Bolivia y Brasil, con programas propios bastante diferentes a los de aquí. De regreso en mi país, la vía para reinsertarme en el sistema de Enseñanza Artística consistía en demostrar el nivel requerido y cursar desde el principio el nivel medio, independientemente de mi edad; eso sucedió a los 18. Es así que recién concluí el 2do año en el Conservatorio Amadeo Roldán, con muchachos un poco más jóvenes que yo. Ese “desfase” necesario de cuatro años ha sido ventajoso,  pues uno madura intelectualmente, y le saca más provecho a lo que le enseñan en la escuela, y si este es el mejor camino para hacer de la música mi profesión, lo transito con mucha alegría.

HT: ¿Cuál sería el camino profesional que le interesaría tomar en un futuro?

CDR: Quiero tocar cello y hacer música, una música sin facilismos, con rigor y contenido, que me permita comunicar algo, para acercar el arte a la gente. También me veo enseñando en una escuela o en un proyecto, es una forma de agradecer, de servir, devolviendo un poco de lo que me ha sido dado durante mi formación. Pero lo que tengo más claro es lo que no quiero, no estoy en esta carrera como un medio para subir a la pasarela comercial ni para competir con otros ni buscando otro fin más allá de la música.

HT: ¿Cómo reparte la vida entre la música y lo cotidiano un joven de su edad?

CDR: La música se lleva la mayor tajada en ese reparto. Incluso se cuela en el terreno de lo cotidiano, si estoy durmiendo puede que la solución de cómo hacer la digitación de un pasaje difícil me despierte. Es raro el día que la música no se robe la sobremesa en mi casa… Por supuesto que hago mi tiempo de novia, de familia, de amigos, de diversión, y de mi perra que se echa a escucharme pegada al cello.

Cesar Darío Rodríguez
Cesar Darío Rodríguez

HT: ¿Principales retos que considera enfrenta ante la profesión que ha escogido?

CDR: El mayor es vencer los convencionalismos y la mediocridad que reina en la sociedad y también en el ámbito de la cultura. Las personas crean sus inclinaciones estéticas de acuerdo con lo que se les brinda desde que nacen, sobre todo, por los medios de comunicación. Yo veo con preocupación lo que la mayoría está consumiendo en materia cultural, y la edición a veces ingenua y a veces irresponsable de lo que se etiqueta como “música cubana”. El reto no está en las dificultades para tener y mantener el instrumento ni en la escasez de profesores, sino en ocuparnos de construir un arte útil y mejoradora del espíritu colectivo.

HT: ¿Hubo influencias en la determinación de elegir la música?

CDR: En mi familia de origen muchos son musicales y poéticos, pero nadie se dedica a la música propiamente. Tengo una abuela maestra, que canta y compone; una tía cibernética que hace voces con un acierto increíble, una familia divertida que prepara representaciones teatrales y no concibe una fiesta sin artistas. Creo que de bebé nadie me cantó una nana desafinada. Más recientemente he tenido la suerte de que mi mamá tuviera por compañero a un trovador al que admiro mucho, y quien me ha aportado valiosos conocimientos para comprender y abordar la música. Me refiero a Pedro Luis Ferrer. Verlo trabajar, orquestar, arreglar, darle taller a cada tema nuevo, grabar…, es una especie de formación gremial intensiva que me va moldeando también.

HT: ¿Con qué estilos musicales se identifica más, teniendo en cuenta su personalidad humana?

CDR: Me identifico con lo que sea ingenioso y creativo musicalmente. Si hay texto, que sea auténtico y hermoso. Me encanta la música clásica, pero también la trova tradicional y la nueva, la canción latinoamericana, los valses peruanos, los tangos y milongas de Argentina y Uruguay, las chacareras, las habaneras, el son, el chachachá, el rock y el jazz bien hechos. Cualquier estilo puede funcionar, lo importante es la obra y cómo se defiende. Una misma canción me convence o no, según me la presenten, y otras son simplemente impresentables.

HT: ¿Qué opina un joven de su tiempo sobre la música como ejercicio profesional en un país como Cuba?

CDR: Los músicos cubanos nos formamos técnicamente muy bien, en general. El nivel de exigencia en los conservatorios es alto. Quizás nos falte orientación sobre el sentido del arte que hacemos. Tengo amigos que siendo muy buenos músicos, se ponen a tocar en grupos cuyas canciones tienen una hechura bastante elemental y solo son imitaciones de lo peor de la música comercial de moda. Entonces me parece un desperdicio, pero entiendo que esto obedece a una necesidad concreta de trabajar para ganar algún dinero.

Por eso pienso que el ejercicio de esta profesión en Cuba se favorecería mucho si se garantizara una buena remuneración y mejores condiciones de trabajo para los músicos, que no contamos siquiera con tiendas y talleres especializados para adquirir instrumentos, piezas y accesorios. Por fortuna, este es un oficio hermoso, y se hace todos los días literalmente “por amor al arte”.

7 thoughts on “Un cellista cubano con un futuro grande

  • Que orgullo amigo mío. Te deseo un multiverso de éxito. Gracias por tu arte responsable y tu sabiduría. La sensibilidad de un artista siempre conmueve a los que como tu, trabajamos por puro amor al arte.

  • Senti una gran emoción y orgullo al leer la entrevista. Ese es mi sobrino Cesar D.!!!

  • Infinitas felicidades cesario!!! Eres grande

  • Mi macho,
    me gust’ó la entrevista. ‘Éxitos, suerte, estujdia mucho y que acances tus metas.
    besos, tu abuela

  • METAL
    ME ALEGRÓ MUCHO LEER ESTA ENTREVISTA!
    QUE TODO SIGA ASI!

  • Sin duda alguna una persona increíble que llegará más allá de todas sus metas…felicidades Cesar, las mejores vibras. Y no olvides volver por esta ciudad maravilla. La Paz-Bolivia.

  • Éxito César !
    Saludos desde Bolivia.

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