Poetas cubanos contemporáneos

Helson Hernández

Boris Montalvan recibiendo un premio de Poesía.
Boris Montalvo Rencurrell recibiendo un premio de Poesía.

HAVANA TIMES — Boris Montalvo Rencurrell es un poeta con varias publicaciones, de la joven generación de escritores en la Cuba actual.  “Considérese que Cuba es una tierra que genera muchos poetas”.

HT: ¿Cómo suele descubrirse el don de poeta, desde su experiencia personal?

Boris Montalvo: En una ocasión, cuando tenía de 8 a 9 años, escuchaba en la radio una canción de Celina González que tenía un estribillo muy pegajoso, estructurado en versos octosílabos. El estribillo era una cuarteta y yo, manteniendo los dos primeros versos de la misma, comencé a cambiar los dos últimos; luego le recité la creación a mi papá, como quien hace una obra que resulta un aporte a la humanidad, y este me respondió: “Sí claro, esa es una canción de Celina González”. Acto seguido regresé a mi espacio mental y cambié todos los versos para obtener mi propia canción. Esta fue una práctica que empecé a realizar en ese momento, pero nunca escribí nada hasta octavo grado, tenía 13 años, etapa en la que me dediqué a escribir cartas de amor para un amigo. Me convertí en una especie de escritor fantasma, me permitía expresar mi universo emocional sin exponerme como persona.

A partir de ese momento se generó en mí una noción que considero importante: a la mayoría de las personas sí les gusta la literatura, sobre todo, la poesía, tanto que hasta son capaces de pagar por ella. El problema está en que, al menos, en la sociedad cubana, se ha creado la sensación contraria.

La experiencia de las cartas se repitió en otras etapas de mi vida, con el agregado de que las personas, espontáneamente, comenzaron a pagarme por ello. De nuevo tuve la satisfacción de ver a otros deleitándose al leerlas. Para esa época, año 2005, empecé a urdir mis primeros versos, aunque el primer poema lo escribí en 2003, y producto de esas raras circunstancias que se dan, lo leyó la poetisa, crítica e investigadora Nancy Morejón ante una pequeña asamblea de personas, entre las cuales se encontraba la compositora Marta Valdez. Luego de la lectura, Nancy me invitó a seguir el camino que según ella, yo iniciaba en ese momento.

HT: ¿En qué pensaba ayer, y en qué se motiva hoy?

BM: En el amor. En la magia y misterio que entraña el ser humano, como género y como individuo, que es al mismo tiempo foco emisor y receptor de ese sentimiento, estado o actitud; no lo sé, de ahí lo misterioso.

Dicen que el amor mantiene la coherencia del universo material, pero pienso que también nos llevó a concebir las polis griegas. O sea, que el amor es lo erótico y lo político, lo inspirador y lo inspirado. Es los negros cabellos luciendo en las trigueñas espaldas de las guajiritas hermosas de El Cucalambé; es el ansia insaciable de búsqueda que condujo a Odiseo y a sus navegantes a ir más allá de lo conocido y aventurarse cruzando el estrecho de Gibraltar… en pos del Sol… como dijera Dante Alighieri. Es ese morir de sed junto a la fuente que hace a Guillén invocar la figura de François Villon; es el compromiso que hizo ante la conciencia del padre, Kar-El, Supermán; de ser lo mejor de La Tierra y de Kriptón, aun cuando esto parecía algo contradictorio. Es, esta Isla famosa donde al menos un héroe vivió y murió, contemplando un tajo ameno de claro azul por el cual se abría paso la luz por entre los nubarrones.

HT: ¿La evolución de los poetas cubanos a través de los diferentes procesos políticos y económicos que vive la Isla?

BM: Los tiempos y las circunstancias en general condicionan a los pueblos, pero entre esa masa popular, siempre hay individuos que se distinguen porque son capaces de mantener su centro, su mismidad. La sociedad cubana no ha sido la excepción. Con la efervescencia que produjo el triunfo revolucionario se desató un movimiento en la poesía, me referiré solo a la poesía  que condujo a lo que se acuñó en el Congreso de Educación y Cultura, de 1971, como Realismo socialista.

La poesía se escribía en lenguaje coloquial y en tono conversacional. La simple conversación entre dos personas en una parada de ómnibus podía ser un poema. Pero lo negativo en sí no era eso, sino que se marginó a todo el que presentara una propuesta diferente. También hubo escritores que lograron hacer arte de esto, me viene a la mente Manuel Cofiño.

A principios de la década de los 80 se produjo una oxigenación del panorama poético cubano, y podría decirse que en algún sentido la hubo también en los 90. Teniendo en cuenta que no soy especialista en el tema, creo que en Cuba, al inicio de cada década, se produce una más o menos perceptible renovación poética. Considérese que Cuba es una tierra que genera muchos poetas; de hecho, hace poco escuché a una afamada poetisa y crítica literaria decir,  que Cuba es una de las naciones que más poetas genera por cantidad de habitantes en el mundo, que escriben una poesía que está entre las de mejor calidad, del mundo también. Sopesando los hechos de que esta persona no es cubana, que se tratan fenómenos que son difíciles de medir y, de que a los que vivimos en la maldita circunstancia del agua por todas partes nos gusta creer que somos el centro del mundo, confieso sentirme emocionado.

HT: ¿Qué otras actividades laborales ocupan su tiempo?

BM: Trabajo como energético en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC. También me he desempeñado como profesor de Matemáticas  y como técnico en la cátedra de Literatura en la Casa de Cultura del municipio de Diez de Octubre.

Todo mi quehacer en la cultura y el mundo del intelecto en general, lo combino con actividades relacionadas con la administración. Esta dinámica me permite relacionarme con todo tipo de personas, lo cual me deja observar al ser humano en su amplia gama de caracteres, estratos sociales y circunstancias.

Por supuesto que esta situación me deja una deuda que debo pagar en tiempo y concentración. Es difícil concentrarse cuando se hacen muchas cosas con demasiadas diferencias; pero lo más interesante de todo esto es que me ha permitido percibir un núcleo común en toda esa diferencia, y es el amor, motor supremo de mi actividad  como señalé anteriormente,  y de mis semejantes. El amor es vida y desarrollo, dos fenómenos con los cuales estoy comprometido. Esa es, en esencia, mi actividad laboral.

HT: ¿ El municipio habanero de Diez de Octubre ha influido en su desarrollo artístico?

Boris Montalvo: No de manera especial, aunque sí pienso que lo hizo el pequeño reparto donde vivo, conocido como el barrio de La Sola, ubicado dentro del Santos Suárez octubrino, y el núcleo familiar. Desde que tenía meses de nacido viajaba mucho por la capital, por supuesto en brazos de mi mamá. Ella fue durante casi treinta años profesora de Matemáticas en la Facultad Obrera Campesina José Martí, en la Habana Vieja, edificio que en la actualidad es el preuniversitario José Martí, lugar donde estudió el Héroe Nacional.

Ella iba a trabajar conmigo cargado y me ponía dentro del aula(hay esto está dicho de forma rara, que suena cómica), sin tener aún el año de vida. Según me cuenta, en esa época solo daban tres meses de licencia de maternidad. Así que gracias a esa circunstancia, estoy recibiendo clases desde que tenía meses de nacido  o, al menos, escuchando a alguien impartirlas.

Además, ese lugar era una obra maestra de  la arquitectura y la pedagogía, para mí resultaba algo así como un templo. Una gran escalera de mármol blanco ascendía desde el centro del lobby y se bifurcaba con majestuosidad en la media distancia entre la primera y la segunda planta, alfombradas estas por un piso de granito con bordes y rodapiés de mármol, de un pulimento tal, que nos servía de pista de patinaje sobre zapatos a un grupo de niños que a veces se reunía en la institución. Las pizarras eran de cristal y los profesores, de esto me doy cuenta ahora, verdaderas estrellas de la pedagogía.

Igualmente con mi papá, que también es profesor de Matemáticas en el nivel superior, viajaba desde niño por toda la ciudad y aún fuera de ella. Si observamos cada municipio de la capital como una  polis, podría decirse que soy un ciudadano cosmopolita.  Aunque Diez de Octubre es un municipio que ha dado grandes artistas con varios poetas incluidos, como son Serafina Núñez y Luis Rogelio Nogueras. Ahora mismo, cerca de mi casa, alberga a cantantes tan populares como Moisés Valle, Yumurí y sus hermanos, Leoni Torres y Alain Daniel, con el cual estudié en la misma aula cuando estábamos en noveno grado, y ya por aquel entonces montamos una especie de show humorístico-cultural que consistía en hacer chistes en el medio de la clase y evaluar su calidad de acorde a la cantidad de alumnos que les causaran gracia y no lograran contener la risa, a pesar de la indisciplina que constituiría estando el profesor parado al frente. El objetivo no era crear indisciplina, sino probarnos a nosotros mismos. Y ya ustedes ven, ahora él es salsero famoso y yo poeta y profesor. A pesar de todo esto, no me siento muy influenciado por mi terruño. Quizá necesite desprenderme un buen tiempo de él y la ciudad para saber a ciencia cierta en qué medida estoy impregnado de ellos. De todas maneras, reitero la importancia de la primera educación, que según recientes estudios comienza desde que se está en la barriga de la madre. Claro, esto por sí solo no basta para que alguien sea o se haga poeta. La causa más profunda de tal suceso, constituye todavía un misterio. (Mi madre este párrafo está endiablado)

HT: ¿De qué se nutre Boris Montalvo para acumular inquietudes devenidas en un resultado literario?

Boris Montalvo: Creo que el instinto sexual, en sus diferentes modos de expresión o latencia, ha sido el principal motor de mi obra poética. A esto hay que sumar la tendencia dada en mi persona de buscar constantemente un ideal de bien, que pasa por el filtro de la ética, disciplina que nos enseña a reflexionar sobre el deber hacia el cual deben apuntar las diferentes dinámicas que constituyen la sociedad. Pero para esto primero hay que captar el ser, o sea, lo que está siendo en un momento determinado, y en pos de esa función la naturaleza me dotó de unos ojos grandes y una frente despejada, para mirar y observar bien.

Uno de mis mejores amigos me dice con frecuencia que en lugar de ojos poseo un sistema satelital de la NASA, porque muchas veces, al caminar en grupo por las calles de la ciudad, advierto cosas que a los demás le pasan desapercibidas. Pienso que esta es una de las características esenciales de un poeta. ¨El poeta es un captador¨, decía Virgilio López Lemus en una conferencia, y creo que lo debe ser en todo el sentido de la frase. Concluyo en que Cuba es un país muy rico para cultivar la poesía, porque tanto desde el punto de vista social como climático ofrece una amplia gama de estímulos. La naturaleza es exuberante en colores, que son apoyados por una gran luminosidad, y esa misma naturaleza hace que las mujeres deambulen ligeras de ropas, en una actitud que yo llamo ¨la actitud de Cecilia Valdez¨, que básicamente consiste en despertar a toda costa los instintos sexuales del hombre en función de procurarse la mejor posición social posible.

Todos estos ingredientes conforman la rica sustancia de la cual me nutro como poeta, nutrición que no está exenta de peligros, por ejemplo: demasiados estímulos incidiendo sobre la psiquis pueden conducir al individuo a la enajenación, que básicamente consiste en vivir con los sentidos volcados hacia el exterior. Menciono este fenómeno porque es algo de lo cual he padecido y con lo que he tenido que librar una verdadera batalla.

HT: ¿Solo la poesía como género literario en su haber?

Boris Montalvo: A mí me encanta reflexionar, y el ensayo es el género propicio para ello. De hecho, lo primero que publiqué en mi vida fue un ensayo. Una vez, tras observar algunos de mis poemas, me dijo el poeta, profesor e investigador Roberto Manzano, que estos eran como pequeños ensayos. “Parece ser que a los poetas nos gusta reflexionar”, decía en otra ocasión Virgilio López Lemus. Me fascina transitar con mi mente por el proceso del silogismo, o sea, enarbolar una premisa mayor, luego otra menor y llegar a una conclusión. Disfruto de analizar y explicar temáticas o sucesos, hacer síntesis, generalizaciones y dejar el pensamiento volar tras las notas comunes de algún concepto, hasta que aquel descanse en el mundo casi mágico de la abstracción.

La filosofía y la poesía son mis dos grandes pasiones, y tanto los versos como el ensayo, el mini cuento y quizá la novela, serán los causes por donde corra ese infinito caudal del pensamiento.

HT: ¿Entre los premios, alguno de especial significación para su persona?

Boris Montalvo: Sí, el primer lugar más el premio especial que otorgó Cuba-Poesía  por la calidad de la obra, obtenidos en el Encuentro Debate Provincial de Talleres Literarios del 2015. Ese es un certamen que constituye un evento verdaderamente competitivo y es lo más cercano a la justicia posible, en el cual los participantes se nutren y aprenden, porque como su nombre lo indica se expone y debaten las obras entre todos los concursantes y el jurado. Además, la competencia empieza a nivel municipal, y uno debe ganar ahí para pasar al siguiente nivel, y así hasta llegar al nacional. Imagínense, uno se siente como si fuera un atleta, pero un atleta de la poesía. Esto es algo que me toca de cerca porque también fui atleta, además de poeta.

Todavía está pendiente el certamen nacional del Encuentro del 2015, que se celebrará alrededor del mes de octubre del 2016, en una provincia aún por determinar. A él asistirán los ganadores de cada provincia. Al Encuentro asisten escritores de todos los niveles, lo mismo personas pioneras en la escritura como escritores de veinte años de experiencia, y esto aumenta su riqueza. Considero que el Encuentro Debate de Talleres Literarios es un espacio alimenticio por partida doble, por una parte nutre a los escritores que comienzan y a los que ya han transitado algunas angustias-millas del camino, y por la otra, ayuda a difundir toda esa savia resultante en la dinámica vertiginosa y sedienta de la sociedad actual. De ahí la especial significación que tiene para mí.

HT: ¿Publicaciones suyas que ya han visto la luz?

Boris Montalvo: Estoy publicado en la antología Aguas Varias, editorial Extramuros, año 2011, con selección y prólogo de Mario Martínez Sobrino; y en la antología Poemas desde el Sur, editorial Paradise Books, Toronto, Canadá, año 2015. Este año 2016, planeo publicar lo que sería mi primer libro solo. El título definido hasta ahora es Otras cuestiones del yo. Desconozco si cambiará durante el proceso de edición, pero es poco probable.

HT: ¿Cuál será el próximo poema?

Boris Montalvo: Observar la vida desde un ángulo artístico, esforzarse porque esta sea una oportunidad para superarnos, para completarnos, e iluminarnos en el intento, será el mejor poema que alguien, incluido yo, pueda escribir; escritura que quedará grabada en las indelebles páginas del libro de la vida, que es el libro de la verdad. Caminar, caminar, cansarse, andar. Urdir una vereda con las huellas, contemplar con el sueño alguna estrella que al final del camino ha de brillar.


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