La compositora cubana Vilma Alba

“Asumo que la música que hago no tiene fin comercia”

Helson Hernández

Wilma Alba
Wilma Alba

HAVANA TIMES — Wilma Alba, laureada con su obra en disímiles eventos internacionales, es una de las jóvenes exponentes en la vanguardia de la composición musical en la Isla. Hablamos con ella sobre sus esfuerzos.

HT: ¿Por qué eligió la composición?

Wilma Alba: A la composición llego a través de los coros. Durante mis estudios de Dirección Coral fue donde sentí la necesidad de crear arreglos para las agrupaciones de las cuales formaba parte. Determinada canción que me interesaba, y no estaba escrita para coros, la adaptaba para incluirla en el repertorio. Pensaba en componer, no como la necesidad espiritual de la que muchos hablan; actualmente, componer es parte inseparable de mi desarrollo musical. Disfruto mi labor cuando percibo su utilidad en una obra de teatro, audiovisual o formando parte del repertorio de agrupaciones corales y de cámara. Hoy, la composición es parte esencial de mi vida.

HT: ¿Algo interesante sobre la generación de egresados a la cual pertenece?

WA: La Universidad de las Artes sigue generando talento. Muchos de sus graduados de Composición Musical están trabajando en la música popular o fuera de la Isla, pero en la clase del maestro y compositor Juan Piñera he conocido a excelentes músicos, cada vez más jóvenes, con interés en la composición.

HT: ¿Cuáles son las circunstancias que le conducen a dedicar tiempo para componer una obra musical?

WA: El gusto por la música. Mi deseo de conocer mediante el trabajo el resto de las manifestaciones artísticas y culturales. Resulta enriquecedor el trabajo que he podido realizar como compositora con artistas visuales y de la escena particularmente.

HT: Háblenos de su joven producción

WA: He compuesto música coral, de cámara, electroacústica, sinfónica y para teatro y audiovisuales, desde el 2007 hasta la actualidad. Me gusta escribir para distintos formatos y siempre tengo en plan varias obras. Uno de los trabajos que más disfruto hacer es la música original para audiovisuales. Requiere rapidez y produce un poco de tensión cuando estás en medio del proceso, pero si se adapta bien a la imagen y gusta, te reconforta todo el esfuerzo.

HT: ¿Pertenecer a la sociedad cubana de este siglo 21, en su condición de creadora?

WA: Creo que el artista debe tener un amplio bagaje cultural que le permita, independientemente de las dificultades que pase para desarrollar su trabajo y las características del medio que lo rodea, priorizar su arte por encima del comercio. Es esa una de las razones por las que quiero seguir componiendo.

Wilma Alba con la sinfónica.
Wilma Alba con la sinfónica.

Asumo como una realidad que la música que hago no tiene fin comercial, sino cultural. La música coral o sinfónica no ha sido de consumo masivo, y por ello no significa que no sea importante su existencia. Me siento a gusto e integrada a la sociedad, cuando ofrezco lo que aprendí y puedo desempeñarme en lo que estudié por tantos años. Amén de facilismos que algunos justifican en un gusto de la población por lo “sencillo”, y los clichés de músicas excesivamente comerciales, respeto la música y abogo por el buen gusto y la posibilidad de desarrollo de diversas estéticas musicales. Conozco a jóvenes que como yo, quisiéramos fomentar auténticos valores artísticos en nuestra sociedad cubana.

HT: ¿Hacia que caminos va su labor creativa?

WA: Creo que un compositor debe ser como una esponja, dispuesto a captar todo tipo de sonoridad que le permita ampliar su universo sonoro. Cada quien escoge su particular sonoridad. En mi caso, voy reflejando en mi música cada experiencia que adquiero.

HT: ¿De sus diversos premios, alguno posee un valor superior?

WA: El Concurso Nacional de Composición “Alejandro García Caturla”, auspiciado por el Instituto Cubano de la Música y la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical, me abrió las puertas con dos obras corales en el año 2010 que me permitieron conocer personalmente a la maestra Digna Guerra, a quien admiro desde que estudiaba. El premio suscitó la grabación discográfica: “El canto quiere ser luz”, por el Coro Nacional de Cuba y Entrevoces, que luego resultaría Premio Echo Klassit de la Academia Fonográfica Alemana en 2012, y giras nacional e internacionales de la reconocida agrupación coral. Todo esto ha incentivado que siga escribiendo para los coros profesionales, porque me entusiasma que mantengan mis obras dentro del repertorio de los coros. Esto es, a su vez, un reto a la hora de empezar una nueva composición musical.

HT: ¿Suecia en su formación?

WA: La beca en la Universidad de Gotemburgo ha sido una experiencia enriquecedora para la creación. Tuve un encuentro con agrupaciones a través de las cuales conocí algunas claves, con las que logran la magnífica sonoridad los coros de Europa. Fue una etapa de intenso estudio y de momentos que influyeron en mi visión del arte.

HT: ¿Actualmente qué ocupa a sus musas?

WA: Estoy preparando arreglos y obras nuevas para un concierto a finales del año, con el Coro Femenino del Conservatorio “Guillermo Tomás”, el cual dirijo, y un grupo de instrumentistas e invitados. Este mes de octubre, en Bellas Artes, estrenaré la obra “Pregón”, en el concierto “Voces en la electroacústica” del Festival “Les voix humaines” que organiza la oficina del Maestro Leo Brouwer.


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