Maysabel Pintado, 1ra bailarina y coreógrafa cubana

Por Helson Hernandez

Maysabel Pintado. Foto: Hugo

HAVANA TIMES, 11 agosto — Entrevista a la 1ra bailarina y coreógrafa Maysabel Pintado, quien fuera primera figura de la reconocida compañía de Lizt Alfonso.  “Para mí, la danza es una forma de vida, y como la vida misma, llega a ser misteriosa”.

HT: Que sucede dentro de Maysabel cuando se entrega a la danza?

Maysabel Pintado: La danza es mi lenguaje más querido.  No necesitar que medien las palabras ni el idioma para comunicarme me hace ser especial, como lo son todos los bailarines, o los pintores, o los músicos.  Cada vez que bailo para el público trato de mostrar como soy o lo que siento mediante los movimientos, y la expresión creo que es mi mejor aliada.  Siempre analizo detenidamente cada detalle expresivo, y pienso en el efecto que puedo lograr en el público, y estudio muchísimo la música con la que trabajaré porque me nutro mucho de la gama de colores que posee.  Trato de trasmitir mi sentir, pero sin pensar casi nunca en si va a gustar o no, solo en como encontraré el mejor modo de compartir mi mensaje.  Para mí, la danza es una forma de vida, y como la vida misma, llega a ser misteriosa, a tener siempre disímiles lecturas, intenciones ocultas y nuevos caminos para descubrir.

HT: Su carrera comienza desde muy pequeña.

MP: Si, en Sociedad Cultural Rosalía de Castro en La Habana, de donde han salido por muchos años bailarinas que hoy trabajan en las compañías de danza española y flamenco de La Habana.

HT: Sabemos que con solo 14 años ya entra a integrar el cuerpo de baile de la afamada compañía “Ballet Lizt Alfonso Dance Cuba.” Específicamente por qué esta compañía para  su desarrollo en el mundo de la danza?

MP: Fue una decisión sencilla.  Yo había recibido clases en los talleres del hoy Ballet Español de Cuba, y por cosas del destino no pude audicionar junto a mis compañeras de clase para entrar en la escuela de esta compañía.  Al mismo tiempo recibía clases de una maestra que bailaba en el Ballet Lizt Alfonso desde su fundación.  Yo no conocía el trabajo que se hacía allí.  Creo que la falta de compañías de danza española de aquel momento, más el ánimo que nos dimos 4 amigas de la infancia nos llevó a presentarnos al 3er Concurso Coreográfico que efectúa la compañía, y tuvimos la fortuna de ganar 1er Lugar en Categoría Juvenil y Mejor Interpretación Colectiva.

Así nos dimos a conocer un poquito y meses más tarde nos presentamos en la primera convocatoria que realizaba Lizt  para formar una cantera de jóvenes bailarinas.  Luego de unas pruebas eliminatorias fui escogida junto con otras 12 o 13 muchachas.

Realmente mi carrera comenzó como una diversión.  Fue con el tiempo que me di cuenta que aquel era mi mundo.  Nunca me propuse ser bailarina, y menos 1ra bailarina.  Los años de trabajo, la experiencia y las circunstancias me llevaron a seguir el camino de la danza.  Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que había nacido con una cualidad, y que debía sacarle frutos.  La compañía era relativamente nueva cuando comencé y eso fue un factor que me ayudó mucho.  A medida que fue creciendo yo crecía con ella.  Creo que por eso fue que tuve un ascenso rápido, y me gusta pensar que lo supe aprovechar.

HT: Y su familia, cómo influyó en su elección por el baile?

MP: Realmente soy una rareza en mi familia, pues son más deportistas que otra cosa.  Mi mamá y mi papá fueron atletas medallistas, mis primos también en un momento practicaron deportes.  De hecho, yo primero incursioné en la Gimnasia Rítmica por sugerencia de médicos, como vía de sanación ante un impacto familiar supremo como fue la muerte de mi padre.  A los 8 años, paralelamente a mis entrenamientos deportivos que venían conmigo desde mucho antes, comencé a recibir mis primeras clases de baile español.  Con mucho apoyo y dedicación mi abuela materna me llevaba a las clases.  Luego continuó mi mamá, que hasta hoy sigue siendo vital en mi realización profesional.

HT: Con el “Ballet Lizt Alfonso Dance Cuba” usted llegó a ser una de las figuras mas importantes en la proyección de la compañía, interpretando roles protagónicos en sus más aplaudidos espectáculos.

MP: Así es, y me alegra pensar que pude aportar algo a la historia de la compañía.  Yo aprendí muchísimo de mi profesión y de la vida allí, fueron muchas las vivencias y las recordaré siempre.  Pocas veces he dicho esto, pero pienso que fui bailarina por casualidad, porque nunca lo vi como un trabajo real.  Yo quería ser Licenciada en Lenguas Extranjeras.  Por suerte, me rendí ante el escenario, luego de hacer un poco de resistencia a pesar que ya me iba bien desde el comienzo, y salió como resultado esta 1ra bailarina, a la que todavía le preguntan dónde está bailando, lo que me da por pensar que hice un buen trabajo, y que mis esfuerzos no fueron en vano.

HT: En el área internacional como Primera Bailarina acumuló más de 100 funciones en disímiles países.  Recuérdenos algunas de estas experiencias.

MP: Jamás olvidaré el primer escenario extranjero que pisé, que fue el Teatro Apolo en Barcelona, pero por supuesto hay experiencias y sensaciones que nunca volveré a sentir, como bailar en el Parque Central de New York frente a más de 3000 personas, o 3 años más tarde encontrarme en la misma ciudad pero en el New Victory Theatre realizando el sueño de muchos artistas que no es otro que bailar una temporada en Broadway.

Maysabel Pintado (izq.) Foto: Hugo

Aun no era 1ra bailarina por evaluación pero hacía mucho que bailaba en puestos de solista.  Recuerdo con mucho cariño una de las funciones en el teatro Colsubsidio de Bogotá en el 2004, pues me reencontré con mi madre que llevaba meses trabajando en Colombia y la extrañaba mucho.

Luego vino el grandioso estreno de “Vida” en Toronto, donde nos sentíamos todos estrellas de película, y ya un poco más reciente en los teatros de la Opera del Cairo y Alejandría, en Egipto.  En fin, que estoy siendo un poco injusta, porque realmente recuerdo muchos más, cada uno con su historia, pero estos son especiales.

HT: Considera que “Vida” pudo ser el espectáculo mas simbólico en su repertorio?

MP: Mi personaje en Vida lo adoré desde el primer momento.  Parecía ser muy sencillo, pero tenía muchísimos matices.  Me resultó muy raro bailar tan poco en cuanto a técnica, pero al mismo tiempo venía siendo el hilo conductor de toda la obra, y necesitaba explotar mucho más la expresión corporal que en otros personajes, pues muchas veces debía hacerme notar, pero simplemente parada en una esquina.  Creo que ese fue mi mayor reto interpretando a “La Muerte.” la cual intenté humanizar para que pudiese ser etérea e invencible, pero por momentos también frágil y melancólica.

Además que luego de un tiempo llevando por una línea el personaje, se hicieron ajustes en la dramaturgia, y “La Muerte” se convirtió en “El Ángel.” cambiando completamente el concepto del personaje, pero con coreografía y música similares al anterior.  Fue tremendo, pero me encantó el reto.  Me divierten mucho estos personajes, porque tengo que estudiar y me mantienen muy ocupada, aunque fue muy duro también, porque en los momentos más emotivos del espectáculo yo tenía que ser totalmente fría, y a veces me era difícil, sobre todo en la escena en que “La Muerte-Angel” cumple con la misión de separar a Vida por siempre de su nietecita.

Eso me tocaba muy cerquita, como a todos en algún punto, con la diferencia de que los demás tras los telones lloraban, mientras que yo tenía que mantenerme fuerte, y además debía ayudar a controlar la emotividad al personaje principal muchas veces.  Nada, que fue tremendo para mí, y aprendí muchísimo!

HT: Y trabajar junto a la diva de la música cubana Omara Portuondo, qué significación tuvo para usted?

MP: Fue increíble.  Omara es un ser excepcional, de quien tenemos que aprender muchísimo como artista y como persona.  Me hacía algunas maldades en esa escena final tan dura, creo que para aliviar tensiones.  Nos divertimos mucho con ella, siempre es muy cariñosa y respetuosa con todas las personas que trabaja, no importa si son más jóvenes.  Tiene una energía tremenda, no solo para pararse en un escenario, sino para la vida.  La admiro como muchos y espero poder trabajar junto a ella muchas veces más.  Eso sería una bendición para mí.

HT: Qué pudo ser más importante que el futuro de su carrera como para tomar la decisión de abandonar su labor artística  junto a Lizt Alfonso, siendo una de las figuras con mayores responsabilidades en la compañía.

MP: La salud primero que todo.  Tuve muchas lesiones en las rodillas y la columna desde temprano que no me atendí debidamente.  Con el tiempo fui a los especialistas y aprendí a lidiar con ellas.  Te estoy hablando de años, y mientras más pasaba, más responsabilidades y más trabajo tenía la compañía, lo cual me llevaba a explotarme.  Todo estuvo muy bien hasta que me percaté de que eso me estaba afectando anímicamente, y empecé a buscar nuevas motivaciones para tratar de seguir.  Ahí fue cuando comencé en el 2006 a encontrar en la coreografía un mundo bello, pero paralelamente a mi labor como bailarina.

Seguí trabajando unos años más con Lizt, hasta que me di cuenta que estaba tirando mi salud al vacío, pues mis lesiones molestaban cada día más y bailar, más que un placer, era un sacrificio, y para colmos me salió una hernia discal que me tiró en cama por buen tiempo.  Pensé entonces, que nadie merecía recordarme bailando mal, sin alma, y creo que la primera que no quería verme así era yo.  Siempre he pensado que es mejor una retirada a tiempo, sin dejar nada pendiente y en el mejor momento, para que no quede el sabor amargo de la decadencia.

Otra razón importante también fue la curiosidad por descubrir el mundo de una manera mucho más independiente.  El trabajo de la Compañía de Lizt es muy absorbente para lograr los buenos resultados que tiene, pero eso le deja a uno sin vida personal prácticamente.  Yo por mi parte siempre tuve inquietud por trabajar con otros bailarines, con otras compañías.

Creo que dentro del Ballet Lizt Alfonso cumplí mis expectativas, y las superé, y ahora me toca caminar con mis propios pasos.

HT: Luego de concluir sus compromisos con el Ballet Lizt Alfonso usted se nos revela como coreógrafa, obteniendo el máximo lauro del respetado “Certamen Iberoamericano de coreografía Alicia Alonso.” CIC 2010, por su obra “Espectral.”

MP: Fue una gran suerte que me atreviera a participar, y una sorpresa mayor que el jurado se identificara con mi obra hasta el punto de premiarla.  Ha sido un galardón enorme, pues además tuve la oportunidad de que fuese estrenada por cuatro bailarines del Ballet Nacional de Cuba en el marco del Festival Internacional de Ballet, donde se le homenajeaba a Alicia por su 90 cumpleaños.  ¡Cuánto honor y responsabilidad! “Espectral” me dio la posibilidad de cumplir muchos sueños y el primero fue que mi esposo Denis me cediera una de sus piezas para que la trabajara.

Maysabel Pintado. Foto: Rosana Glez

Es una coreografía que salió gracias al esfuerzo y la buena voluntad de muchas personas, y cada una ellas debe sentirse también premiada.   Esta ha sido mi primera obra como artista independiente y el hecho de que haya sido la ganadora de este certamen me da mucha fuerza para luchar por seguir cumpliendo sueños, pues ahora mismo pienso que ninguno es imposible.  Todo está en proponérselo y trabajar.

HT: Pudiera ser la coreografía una nueva puerta en su vida profesional, o acaso un refugio espiritual para aliviar la nostalgia de haber dejado atrás el ejercicio danzario?

MP: Las dos cosas seguramente.  Es una puerta que toqué y se abrió con un sin número de sorpresas, todas buenas hasta ahora, y que me muestra un espectro amplísimo.  La coreografía siempre me acompañó, pero se me presentó de un modo mucho más serio, como para demostrarme que mi vida artística no había terminado, sino que comenzaba, por una vía diferente, pero mucho más fuerte, y con un camino mucho más largo por recorrer.

HT: Con 28 años, recientemente la vida le regalo otra gran satisfacción, la de ser madre.  En qué tránsito espiritual se encuentra ahora?

MP: Estoy descubriéndome nuevamente.  Aun no había terminado de saborear los logros de “Espectral.” y me llega el gran regalo de ser madre.  Yo sabía la responsabilidad y el reto de tener un bebé, pero realmente nunca pensé en todo lo que me aportaría.  La sensación de plenitud que siento, compensa todo cuanto pueda añorar artísticamente.  Es muy gracioso, porque no pienso en coreografías con bailarines, sino, en hacer una pequeñita coreografía con  mi niño, filmarla y tenerla con la ilusión inmensa de mostrársela cuando crezca, como cuando bailé en Noviembre pasado teniendo 3 meses y medio de embarazo.

La coreografía se me presenta más que nunca como un lenguaje íntimo, personal, sin grandes pretensiones de innovación, solo el mero gozo del movimiento y el ánimo de compartirlo con quienes más amo, y si por el camino se suman otras personas y se identifican con lo que he hecho, pues lo disfruto muchísimo más.  Creo que me estoy nutriendo y llenándome de fuerzas para retomar la coreografía con nuevos y fuertes bríos, pues me mueve el impulso increíble de pensar que, luego de jornadas agotadoras de creación, volveré a casa junto a mi más compleja y preciada obra, que es mi familia.

HT: Volvería a bailar Maysabel?

MP: No lo he dejado de hacer pues al montar mis obras bailo inevitablemente.  Pero si te refieres a bailar como lo hacía antes creo que lo haría, pero no para que sea mi trabajo, si no por puro placer.  Las veces que he bailado desde que salí de la compañía han sido momentos muy especiales, y los he disfrutado mucho.  Cada uno con una obra mía.  Así que me voy despidiendo poco a poco de bailar, pero me presento ante las personas con lo que más disfruto de la Danza hasta hoy: la coreografía.

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