Lida Morales y el arte de actuar

La actriz cubana, Lida Morales.  www.radiometropolitana.icrt.cu
La actriz cubana, Lida Morales. www.radiometropolitana.icrt.cu

Por Helson Hernández

HAVANA TIMES — Lida Morales es una joven actriz con una trayectoria llena de desafíos. Ella desnuda el alma en Havana Times. “fui descubriendo una manera de vivir”.

HT: Háblenos de su formación artística, y también más allá de la académica.

Lida Morales: Estudié Actuación en la Escuela Nacional de Teatro y en el Instituto Superior de Arte. Recibí clases de Juan Arce, Raúl Alfonso, Julio César Ramírez, Orestes Pérez, Carlos Celdrán, Jorge Ferrera, Antonia Fernández, entre otros. Cursé un taller de Locución, en el Centro de Estudios de Radio y Televisión, así como un Postgrado de Perfeccionamiento de esta materia impartido por Rosalía Arnáez, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Recibí el Curso de Asistente de Dirección en el Canal Educativo y también algunos de manipulación de títeres, Danza y Teatro Play Back.

HT: ¿De la actriz y la mujer cotidiana?

LM: Muchos actores dicen que llevan lo vivido a sus personajes, que suelen procesar las experiencias del día a día, y ponerlas en función de las emociones o el accionar de un determinado papel. Pero en mi caso, por ventura, pasé un período donde hubo pocos personajes en el teatro, ninguno en la televisión y mucha experimentación, entrenamiento, acumulaciones de diferente índole. Entonces lo aprendido en el teatro, las rutinas, el concepto de impecabilidad y búsqueda que entrega a sus alumnos Antonia Fernández en Estudio Teatral Vivarta, el vivir momento a momento, que trae Carlos Celdrán, desde las clases del Actor Studio a sus actores de Argos Teatro, se convirtieron en ejercicios de vida.

Bailé en un show de cabaret, representé músicos, impartí clases de Actuación a estudiantes de ballet, presenté programas de televisión, animé espectáculos, hice Asistencia de Dirección en dramatizados juveniles, luego entré a Radio Taíno, y muchas veces enfrenté retos que ni suponía en mi vida laboral, y también en cuestiones muy personales con herramientas adquiridas en mi entrenamiento como actriz. Luego llegaron algunos personajes, entré en Teatro El Público, hice algún trabajo humorístico, con títeres, voces en dibujos animados…y fui descubriendo una manera de vivir, de comunicarme, de habitar la cotidianeidad, con el Intento que traigo del teatro. La actriz le dio a la mujer común, con necesidades, inquietudes, proyectos, una forma de vivir jugando, experimentando, entrenando.

HT: ¿Qué espera de un director?

LM: Que sea un ser humano sensible, accesible, que invite a la creación y confíe en el trabajo en equipo. Que no se conforme nunca y no me permita conformarme ni dejar de buscar.

HT: ¿Integra uno de los más importantes grupos teatrales de Cuba?

LM: Eso ha sido un Regalo, algo casi místico, pues lo deseé desde adolescente y no lo contemplé nunca como una posibilidad real. Carlos Díaz es un Maestro, un excelente ser humano, alguien incansable de quien siempre hay mucho que aprender. Con el montaje de La Otra Orilla, un espectáculo de Alexis Díaz de Villegas, me acerqué a la compañía, luego integré uno de los elencos de Calígula, obra con la que me evalué y ahora el unipersonal Tacón-Tacón, tiene la dirección y puesta en escena de Ysmercy Salomón, una actriz que lleva un desempeño exitoso en el grupo, y por supuesto la mirada cercana y las notas de Carlos. Teatro el público es una escuela, donde convergen criterios, maneras de hacer y visiones artísticas de varias generaciones, y a la que pertenecen varios de los actores y actrices que más admiro de este país.

HT: Cómo define la vida de una actriz joven en correspondencia con la Cuba de hoy?

LM: Es un ejercicio duro, una prueba diaria, un reto a la imaginación y la constancia.

HT: Hablemos de personajes.

LM: Desde la escuela he tenido la suerte de hacer personajes controvertidos o llenos de desafíos y matices. Después de graduada no han sido muchos, Matiú en Historia de un Caballo, Julieta en Muertes de Amor en Verona o Catherine Mansfiel de Suite Para Catherine Sola, en proyectos de Antonia Fernández; El Negrito, en un montaje de teatro bufo de Jorge Ferrera, Yuselyleydy, que apareció en El Motor de Arranque y luego en Primera Clase, Cesonia en Calígula, Julia, recientemente en el cuento Los Herederos, esa Mujer enloquecida de Tacón-Tacón… Todos me han dejado algo, a todos les he puesto mucho de mí. Espero que sean muchos los que estén por llegar, que sean bien diferentes entre sí, que siempre me pongan a prueba, me inviten a crear y a jugar.

HT: Sobre su más reciente trabajo en escena, un unipersonal?

LM: Es el resultado de acumulaciones que guardo hace más de un año. Partió de un texto que comenzó Annieye Cárdenas y luego me permitió intervenir, agregar momentos por donde yo quería pasar, sumar parte de la historia. Tiene una visión, una mirada, un dolor muy femenino. La puesta en escena de Ysmercy le imprimió sensorialidad y un aire de proceso inacabado, de viaje que puede incluir con el tiempo otras visitaciones, la exploración a nuevos parajes de nuestra realidad, una puerta abierta que permita reajustar en el camino, tocar otras zonas de la existencia de esta mujer. La necesidad de contar una historia, de subir a escena y sacar emociones, las otras tantas necesidades, urgencias e inquietudes que pueblan la vida de cualquier cubana, nos hicieron intentar esta entrega que todavía sigue exigiendo verdad, energía, vuelo.

HT: Su deseo más inmediato?

LM: Continuar actuando, aprendiendo, en el camino.

 

 


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