Leonardo Padura con Havana Times

Helson Hernandez

Leonardo Padura

HAVANA TIMES, 8 feb — Declaraciones exclusivas para Havana Times de uno de los mas leídos escritores cubanos en estos tiempos, Leonardo Padura. “La novela que estoy escribiendo, que espero se titulará Herejes, es un proyecto tan ambicioso como el de El hombre que amaba a los perros.”

HT: Memorias más latentes de sus orígenes.

Leonardo Padura: Un escritor no puede prescindir de su memoria, incluso de las memorias de los otros, ya sean textuales o verbales, por lo que este es un tema con trazas de infinito. Si las circunscribimos a las “mas latentes” y a mis “orígenes” no adelantamos mucho, pero algo se gana. Digamos que entre las obsesiones de mi memoria está entender cómo y por qué hemos ido perdiendo cosas.

En mi memoria está un barrio que era amable, feo pero limpio, familiar y vivo, y ya no es nada de eso. Está la pelota que vi jugar en los años 1960, cuando yo quería, mucho, ser pelotero, un deporte que tenía códigos de honor y de pertenencia, rivalidades y glorias que se han esfumado hasta el punto de que, parece, hoy la gente apuesta (dinero) a los partidos Madrid-Barça y no a los de Industriales-Santiago, lo cual implica muchas pérdidas.

Está el descubrimiento de la literatura con los novelistas norteamericanos de la Generación Perdida y los latinoamericanos del boom. Están los efluvios de la panadería de Mantilla, que olía a pan. La de ahora hiede a ácido… Ah, y el día en que Motivito, un pepillo del barrio, llegó a mi casa con una placa de Los Beatles, pues nuestro tocadiscos todavía funcionaba. Y por primera vez escuché “Fool on the Hill.” Como Mario Conde.

HT: ¿Qué circunstancias determinan en usted el acto sublime de emprender una obra literaria?

LP: Si es una novela, la obsesión. Si es un ensayo, la picazón mental. No se puede emprender el trabajo de una novela si no estás obsesionado con ella, con la historia, con su escritura. Porque para dedicar dos, tres, cuatro años de tu vida a escribir una novela, tienes que estar obsesionado con ella. Ese es el único motor que te puede impulsar en algo tan descabellado. Y la picazón mental de querer aclararte tú mismo algo, pensar que tienes una buena idea que compartir, es la génesis del ensayo.

HT: ¿Partiendo de su experiencia, cómo considera el periodismo ha nutrido al escritor y su obra?

LP: El periodismo me ha nutrido de todos los modos posibles: por la parte del oficio que me dio, el entrenamiento con las palabras, el aprendizaje de la capacidad y la necesidad comunicativa de la escritura, el conocimiento de la realidad y la historia, el ejercicio de intentar dar expresión a lo que existe y otros no ven o lo ven de diferentes maneras.

Yo le debo muchísimo a los años que hice periodismo en Juventud Rebelde (JR), porque pude hacer verdadero periodismo, con mucha libertad, en el contenido y en las formas. Tanto fue así que entre el joven aprendiz de escritor que llegó a JR en 1983 –sancionado y sacado de El Caimán Barbudo– y el escritor que seis años después empezó a escribir Pasado perfecto, está la distancia de un amateur a un profesional, en todos los sentidos.

Pero, incluso sintiéndome plenamente realizado como periodista, sabiendo que mi trabajo había hecho una marca importante en esta profesión en Cuba, pensé, con Hemingway, que el periodismo puede devorar al escritor y que, llegado el momento, hay que dejarlo. Como oficio, pero no como pasión, pues no he dejado de hacer periodismo.

HT: El personaje Mario Conde, fruto de su creación literaria, a partir de qué búsqueda o inquietudes se le revela.

LP: Mario Conde es un tema complicado, tanto, que tengo escrito un ensayito sobre él donde explico sus orígenes literarios y conceptuales y su desarrollo a través de casi 20 años. Cuando comencé Pasado perfecto me propuse escribir una novela policiaca que fuera sobre todo una novela y que no se pareciera a las novelas policiacas cubanas.

Para conseguir eso, era indispensable tener un personaje capaz de concretar esas dos aspiraciones desde dentro de la novela. Y por eso cree un policía tan poco ortodoxo como el Conde. Pero, además, el Conde iba a ser mis ojos y mi voz en esa novela (a pesar de ser un policía, mira tú), por lo que técnicamente toda la perspectiva de la narración pasa por él, y su sensibilidad y personalidad marcan lo que llega al lector.

Por eso es que debí construirlo con mucho cuidado, dándole características personales y generacionales muy definidas, incluso unas culturas libresca y callejera también apropiadas. Y más se complicaron las cosas cuando decidí que no sería solo el protagonista de una novela, sino de varias… y ya van seis y una séptima en camino.

HT: Cómo llega Heredia a su vida, y qué razones producen su profundo interés por el referido poeta.

LP: Heredia me llegó como a todos los cubanos de mi generación: por sus poemas patrióticos, en el colegio. “Pues no en vano entre Cuba y España, tiende inmenso sus olas el mar.” Pero un día me encontré con su carta en la que se pregunta cuándo acabará la novela de mi vida… Y se me reveló todo su drama.

Comencé entonces a investigar, para escribir esa vida que su propio sujeto consideraba una novela, y lo que era una intuición, se convirtió en una revelación: Heredia no solo era el primer cubano que hablaba y escribía sobre la patria, sino el primer poeta cubano, el primer exiliado cubano, el primer traicionado cubano.

Las claves todas de la cubanía partían o pasaban por él y traté, en la novela, de establecer ese arco de continuidad entre la génesis de todo –Heredia- y lo que todavía somos los cubanos. Y si hubo una clave indispensable esa está en la carta en que Heredia confiesa su pasión por el guiso de quimbombó… ¡Heredia también soy yo!

HT: ¿Qué relación habría con su existencia en esta frase: “Cuándo acabará la novela de mi vida para que empiece su realidad”?

LP: ¿Con mi existencia? Pues poca: soy un materialista absoluto, siempre he tratado de vivir con los pies en la tierra y no me veo nunca novelescamente…

HT: Si relacionamos premios en su basta trayectoria habría que detener esta entrevista en ello, solo háblenos del impacto que  ha tenido su última novela en países como Francia, México y Cuba.

LP: Estoy muy satisfecho de la recepción que ha tenido la novela. No tanto por los premios, que, como sabes, son circunstanciales, aunque ya con cuatro premios internacionales (Francia e Italia) uno puede sentirse más que retribuido, la verdad. Pero creo que lo más importante ha sido la relación que ha establecido la novela con los lectores cubanos, para los cuales escribí el libro, y pensando en los cuales tomé muchas de las decisiones más importantes de la novela.

En Cuba muchos de los asuntos de los que hablo eran apenas conocidos, o mal conocidos, o estaban tapiados. No solo lo relativo a la estancia cubana de Mercader, sino, sobre todo, en los procesos de degradación y hasta de criminalización en que cayó el ideal socialista desde la época en que Stalin se hace con el poder y le da forma al modelo socialista, que en sus formas económicas y sociales, son de su absoluta y enfermiza creación. Por eso, al recibir los ecos que mi novela ha provocado en los lectores cubanos me siento muy satisfecho y hasta orgulloso.

La reacción más común ha sido decirme, por cualquier vía, que han podido conseguir la novela –a veces de maneras rocambolescas- y que, al leerla, han sentido la necesidad de agradecerme que la haya escrito, pues les ha ayudado a entender la historia y hasta su papel en esa historia. Y no han sido cinco ni diez lectores: han sido decenas…

¿No es como para sentirse satisfecho? Por eso, y por la gran recepción internacional que ha recibido es que no me importa demasiado la tibieza institucional con que ha sido recibido el libro y sus premios. Aunque, la verdad, no todos los días un escritor cubano gana un premio como el Roger Caillois o el Calbert… es más, nunca ningún cubano lo había ganado. Pero a todo se acostumbra uno…

HT: El Cine ha sido otro medio de expresión en su trayectoria, pero si fuéramos a distinguir entre su obra literaria  y escribir para el séptimo arte, qué definiciones interesantes le daría a cada zona creativa.

LP: No soy guionista de cine, aunque haya escrito guiones. No me gusta la relación que se establece entre texto, autor y director (o productor, o ambos) en el cine. La libertad de decisión que tengo en la novela es un paraíso que no existe en la escritura cinematográfica, que es totalmente de servicio y debe ser utilitaria, para complacer las necesidades y expectativas de otros.

HT: Qué diría el intelectual y crítico Padura, del escritor Padura?

LP: Me da pena decirlo en público…

HT: ¿Próximas ideas?

LP: Otra novela, otro guión (a pesar de lo que antes dije). El guión sería con un director al que respeto mucho, el francés Laurent Cantet, a partir de un momento, un episodio específico de La novela de mi vida. La novela que estoy escribiendo, que espero se titulará Herejes, es un proyecto tan ambicioso como el de El hombre que amaba a los perros, pues me muevo por un larguísimo período histórico que va desde la época de Rembrandt, en Ámsterdsam, hasta La Habana de hoy.

Mario Conde es coprotagonista de la novela, pues hay otros dos personajes centrales, uno en el siglo XVII (un judío sefardí que quiere ser pintor) y otro en la primera mitad del siglo XX (un judío asquenazí que quiere dejar de ser judío y ser cubano). Es una novela sobre la búsqueda de la libertad del individuo, sobre la práctica del libre albedrío en distintas épocas y lugares, y las consecuencias que paga el hombre por optar por su libertad. Y una de ella es que resulte considerado un hereje: en cualquier sentido.

 


5 thoughts on “Leonardo Padura con Havana Times

  • el 10 julio, 2012 a las 7:39 pm
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    Javier. Lo que espero de un escritor,es que su sentir este en la obra que escribe. Pienso que ese es el caso de Padura, tanto, que me chocaria que empezara a hacer declaraciones directas, en las que probablemente lo que exprese, el que las oiga o lea, las sentiria con menos fuerza que cuando estan contenidas en el argumento de su obra literaria. La relacion con su momento historico de los escritores que trascendieron en el tiempo ( quizas Padura no llegue a serlo) la conocemos a traves de su obra literaria, no de las entrevistas que concedieron ni los discursos que pronunciaron. Los que no leen esa obra no se enteran…pero en ese caso para ellos no es trascental lo que ESA persona diga.
    ANCASLOR

  • el 27 febrero, 2012 a las 10:00 am
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    Padura, a ti como a todos los intelectuales que criitican al gobierno como si fueran la gatica de maria ramos los invito a tomar responsabilidad y conciencia, pues ustedes tienen voz y maneras de llegar a toda la nacion, estan en el deber de llamar las cosas por su nombre y que caiga quien caiga y bajo riesgo que sea necesario, se lo deben al pueblo de cuba, basta ya de mentiras y doble moral.

  • el 10 febrero, 2012 a las 11:39 pm
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    Un amigo en Cuba me sugirió leer El hombre que amaba los perros como mero ejercicio de disfrute estético. Confieso que no pude. Si bien es cierto que muchos de los sucesos recogidos por Padura en su texto se han estado filtrando y manejando por muchos años, de manera más o menor esporádica, esta prolija investigación suya, macerada con los buenos jugos literarios, nos propina un puñetazo que nos remueve en lo más íntimo. No creo que nadie quede impasible recorriendo esos capítulos que nos conducen corriendo hasta el centro de la traición a la utopía socialista. Felicidades, Leonardo.

  • el 9 febrero, 2012 a las 2:23 am
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    Se de buena tinta que Padura es una persona que cree firmemente en la necesidad de cambios profundos en Cuba que permitan que se respeten los derechos políticos de los cubanos de todas las opiniones.

    Esto no se ha reflejado todavía en declaraciones públicas lo suficientemente nítidas y contundentes. Espero que pronto tengan lugar.

    Sería importantísimo que la causa de la libertad de los cubanos dispusiera del apoyo inequívoco de alguien con la altura moral e intelectual de Padura.

  • el 8 febrero, 2012 a las 8:43 pm
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    Padura disfruté mucho la lectura de “La novela de mi vida”, sin lugar a dudas hay una total continuidad entre eso que llamas génesis de todo y lo que somos hoy. La novela que se desarrolla en tres tiempos me pareció que se resumía a la Cuba que me tocó vivir, tiempo de destierros, exilios, amores, traiciones, dictadores y quimbombó. “El hombre que amaba los perros” aún no lo he podido leeer, mi padre que también ha leído tus libros, no alcanzó a comprarlo en la Feria del Libro. Espero que algún día llegue a mis manos.
    Mis saludos y respetos.

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