La videodanza: un mundo por explorar

Laura en rodaje.
Laura en rodaje.

Irina Echarry

HAVANA TIMES — Muchos creen que se trata de cine experimental solo comprensible para un público selecto. En Cuba, a pesar de existir un festival de videodanza, la gran mayoría de las personas apenas conoce este género. ¿Es una coreografía filmada? ¿Una película donde la historia se construye danzando?

Para aclarar algunas dudas nos acercamos a Laura Domingo, realizadora, bailarina y coreógrafa, quien opina que la videodanza no requiere un público con determinados conocimientos de arte, sino un espectador sensible.

Laura Domingo: No hablamos de registrar una pieza de danza, sino de vincular ambas expresiones artísticas en una misma dirección. El cine es un arte mosaico, quizás la danza haya sido de las últimas en sumarse con tanto protagonismo y por eso todavía suscita inquietud. Por otro lado, hoy se habla de generar obras transmedias, donde predomine la imbricación de manifestaciones diversas en un producto único. El arte contemporáneo refleja los procesos sociales, la globalización, la mezcla de culturas, la ruptura de muchas barreras y conceptos. En mi experiencia, construimos el eje de la historia en base a dos elementos: el espacio y las emociones. Nos alejamos de las estructuras, los arquetipos, los modelos aristotélicos, no así de la poesía. Nuestro objetivo no es lanzar una flecha frente al espectador, sino rodearlo, inquietarlo, hacerle (re)vivir ciertas experiencias, atraerlo y finalmente llegar a su corazón.

Cementerio
Rodaje en el cementerio Colón.

¿Pudiéramos hablar de un movimiento de videodanza en Cuba? ¿Existe algún apoyo institucional o los realizadores corren con todos los gastos en la coordinación, filmación y promoción de la obra?

LD: No sé si existe un movimiento de videodanza en Cuba, pero me consta que hay realizadores trabajando con ahínco en ello. Pienso que eventualmente se van a ir sumando cada vez más interesados. El apoyo institucional es escaso; que yo conozca, apenas existe el Festival de Videodanza que auspicia la Compañía “Retazos” en el cual me ha sido sumamente grato participar. Si queremos insertarnos en el arte universal, arriesgado, irreverente, es necesario que la política cultural del país también se abra hacia estos rumbos. Considero que el videoarte, la experimentación, debe tener el mismo protagonismo que el cine de ficción o documental. La muestra de Cine Joven de La Habana, por ejemplo, podría acoger precisamente obras de videoarte y estimular la producción.

¿Crees que para incursionar en este género un/a realizador/a debe tener nociones de coreografía? ¿A ti te ayudó ser bailarina y coreógrafa?

LD: Sí fue muy importante mi conocimiento sobre danza y coreografía, pero pienso que un realizador de videodanza no tiene por qué ser un experto en ambas materias. En ese sentido, apuesto por los grupos de realización diversos que se complementan y apuntan en una dirección común. Así he trabajado junto a Felipe Rodríguez, Nikolas Jürgens, Alonso Víquez, Ana Alejandra Alpízar… Confío en la heterogeneidad de los equipos, donde se debaten puntos de vista, incluso patrones culturales, pero se tiene un mismo fin y cada cual aporta lo mejor de sí para alcanzarlo en conjunto.

En el recién finalizado Festival de Videodanza de la Habana te presentaste con “Otoño”, háblanos sobre la obra.

otoño
Otoño

LD: “Otoño” es fruto de la espontaneidad, la ilusión y hasta el riesgo. En 2012 estrené la coreografía “Lo que no dije con palabras”. Felipe Rodríguez y Nikolas Jürgenes, en aquel momento estudiantes de guión y dirección respectivamente de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, fueron a la función. Nikolas comentó algo sobre los diseños espaciales, la combinación de los colores del vestuario. En la conversación de esa noche se nos ocurrió realizar una videodanza. Trabajamos arduamente en el guión.

Lo primero fue separarnos de la coreografía y entender que no íbamos a trasladarla a las calles de La Habana. Estábamos creando una nueva obra, con un tema y unos objetivos completamente distintos. “Otoño” quería transmitir la melancolía de una ciudad apresada en el tiempo, en el olvido, en la muerte incluso. Había un texto que decía uno de los bailarines en el escenario que de algún modo se convirtió en un referente para la videodanza también: “Que sea otoño, que las hojas confirmen el beneficio de la muerte, que haya frío y llueva. Mucho. Que las voces del silencio se desgarren. Y que sea otoño cada vez. Siempre”. El rodaje fue una aventura. Todo lo hicimos con recursos propios; trabajamos con veinte bailarines, lo cual no fue fácil. En el proceso de edición fue fundamental la consagración de Leo Dolgan, Alonso Víquez y Felipe Rodríguez. También agradecemos el apoyo de la Escuela Internacional de Cine, en especial a Rafael Rosal y Daniela Sagone. Otra institución a la cual siempre tenemos presente en nuestros agradecimientos es la Escuela Nacional de Ballet y su directiva encabezada por Ramona de Saá y Martha Iris Fernández.

Generalmente las videodanzas se filman en lugares no convencionales para la danza ¿Qué sitio escogiste?

Otoño
Otoño

LD: Nos propusimos desmarcarnos de los sitios postal de La Habana, si bien queríamos rodar en los barrios céntricos. Para nosotros fue muy importante apoyarnos en la riqueza de la arquitectura capitalina. Esta es una ciudad de fuertes contrastes. Nos interesaba aprovecharlos y también convertir la escena en imágenes plásticas. Luego, queríamos darle protagonismo a la presencia del mar en la vida de los cubanos. Por otro lado, nos atraían zonas concurridas donde pudiésemos captar a las personas en sus faenas cotidianas y, en estos casos, tratamos de ser muy discretos con la cámara para que los transeúntes no se cohibieran con nuestra “intervención”. Aprovechamos mucho la espontaneidad durante el rodaje.

¿Qué imaginas primero: el argumento, la coreografía, la música, el lugar… ? ¿Cuántas videodanzas has realizado? ¿En qué festivales o concursos te has presentado?

LD: Las emociones son la matriz de mis videodanzas. Luego, pienso en las locaciones, los cuadros, la coreografía, la música y así va cobrando forma en mi mente. Pero las cosas varían mucho a veces, porque se trata de que todo el equipo mire en una misma dirección.
“Otoño” acaba de comenzar su trayectoria, pues salió en 2014. Hasta ahora ha quedado en selección oficial del Festival de Videodanza de Valparaíso, Chile; en el Cluj Shorts International Film Festival de Rumania, en Dança em foco de Brasil y en el DVDanza de La Habana.

También realizamos “The Unbalanced”, que tiene un perfil distinto. Se trata de una pieza corta, muy virtuosa en la edición, que contó con la música de Ariannys Mariño, joven compositora egresada del ISA. Además, hicimos un videoarte para proyectar conjuntamente con mi coreografía “Dulce es la sombra” que fue interpretada por el Ballet Nacional de Cuba en julio pasado.

¿Cuánto ha contribuido el Festival DVDanza Habana al auge de esta manifestación en Cuba?

LD: El apoyo de este Festival es valiosísimo pues no sólo ofrece espacios de divulgación de las obras, sino también de análisis teórico-conceptuales con realizadores y público en general. Los organizadores, en especial Roxana de los Ríos y Andrés D. Abreu muestran un considerable interés por estimular la realización de videodanzas en Cuba, a partir de encuentros a los cuales concurran personas interesadas; y estos intentos contribuyen a que el género se instale con sus propios paradigmas en el mercado internacional.

Laura Domingo tiene nuevas ideas en progreso, dentro de poco volverá a rodar. En esta ocasión pretende sumar a artistas de la plástica. A estas alturas, nos dice, no podría separarme de la videodanza, con tanto por hacer aún…



One thought on “La videodanza: un mundo por explorar

  • Muy interesante! ¿cuelgan en internet los videos?

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