La maldita circunstancia

Dariela Aquique

Virgilio Piñera

HAVANA TIMES — “La maldita circunstancia del agua por todas partes…”, esta genial frase eternizada por Virgilio Piñera, y que tanto define la suerte de a los que nos tocó vivir en una isla. Vine de nuevo a mí, cuando coyunturas actuales aluden todas a evocar a su autor.

Este año, muchas dependencias del Ministerio de Cultura realizan varias actividades para celebrar el centenario del natalicio de Virgilio; célebre dramaturgo, poeta y ensayista. El que con su obra Electra Garrigó, empezó a ser considerado el precursor de la modalidad del teatro del absurdo en la escritura teatral cubana.

La más grande de todas las ceremonias fue el pasado día 9 de agosto donde se celebró su cumpleaños 100, entre poemas, performance, discursos, representaciones teatrales y hasta que el presidente de la UNEAC, picará una gran tarta.

Entre el 8 y el 15 de septiembre tuvo lugar la 14ta. Edición del Festival Nacional del Arte Escénico, en la ciudad de Camagüey, encuentro que también rindió esta vez homenaje al centenario virgiliano. Algunos de sus títulos subieron a las tablas agramontinas, como Aire frío, El trac, Un jesuita en la literatura, La boca, entre otros.

Las Ferias del Libro celebradas en meses pasados por todo el país, se sumaron de la misma manera a la reconciliación con Piñera, ya que salieron nuevas ediciones de sus obras completas, tanto poética como teatral. La Compañía de Danza moderna de Rosario Cárdenas, repone María Vivan, una coreografía de la propia Rosario, inspirada en un poema de Piñera.

Claro que más vale tarde que nunca, pero para un creador no hay mayor recompensa que su composición no sucumba en la oscuridad y en el silencio. Virgilio, apenas pudo ver alguna de sus piezas teatrales estrenadas, ni sus obras literarias publicadas, salvo Dos viejos pánicos, en 1968 (porque ganó un premio Casa de las Américas, lo que incluía la publicación).

Su fama de majadero e intolerante, el diálogo mordaz y punzante de sus personajes, unido a su asumida condición de homosexual, le costaron bien caro en una sociedad donde se pretendía construir “al hombre nuevo” y el realismo socialista era el patrón a seguir en la producciones artísticas.

La prolífera labor de sus últimos años, permaneció ignorada, por lectores y público. Solo las tertulias de amigos le hicieron algo de justicia. Pero, no son ya los tiempos de censurar Orígenes o Lunes de Revolución. Hay que lavar las culpas y subsanar iniquidades.

Solo que Virgilio nunca lo sabrá, tuvo un funeral con agentes de la seguridad, ¿cuidando su cadáver?, ¿temiendo a qué?, para ese tiempo no era más que otro maricón silenciado. Se fue con todo el peso de la isla a cuesta y el corolario de la maldita circunstancia…

 

 

Dariela Aquique

Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.


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