La Audacia de un Cubano

Por Silvia Duarte (Sampsonia Way)

Alejandro de la Fuente - Cortesía de Alejandro de la Fuente

HAVANA TIMES, Oct. 23 — La organización de la exhibición “Queloides: Raza y Racismo en el arte Cubano Contemporáneo ha sido una mezcla de obstáculos, audacia y aventura. La muestra que se inaugura este viernes en el Mattress Factory Museum (Museo Fábrica del Colchón) de Pittsburg, Pennsylvania, se presentó primero en la Habana a principios de este año y el director Alejandro de la Fuente no pudo asistir. Se le prohibió entrar en Cuba y más tarde fue expulsado de este país cuando intentaba visitar su familia en la Habana.

De la Fuente, es un profesor de Historia y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburg que ha escrito pródigamente sobre la esclavitud y las relaciones raciales en Cuba y Latinoamérica. Su libro Nation for All: Race, Inequality and Politics in Twentieth Century Cuba (Nación para Todos: Raza,  Desigualdad y Política en el siglo XX cubano), es una herramienta importante para entender un país donde hablar del racismo es todavía un tabú.

Aquí, de la Fuente mantiene que los artistas de esta exhibición retan la historia oficial de Cuba, una historia de armonía e igualdad, presentando una historia diferente. Aunque celebran un nuevo puente cultural entre Pittsburgh y Cuba, él lamenta la actitud de las autoridades culturales cubanas y la persistencia de la desigualdad racial en una sociedad socialista.

¿Qué lo inspiró a organizar Queloides?

Se realizaron tres exposiciones previas en la Habana, entre 1997 y 1999: “Keloides I,” “Keloides II,” y “Ni músico ni Atleta”.  Las dos últimas fueron preparadas por el difunto crítico de arte cubano Ariel Ribeaux.

Cuando terminé mi libro Nación para Todos, sobre raza y política en Cuba, me percaté de la existencia de este grupo de artistas visuales que intentaban pintar lo mismo que yo intentaba escribir. Pero no pude apoderarme de sus pinturas, no pude ver una imagen, no había ni sitio digital ni catálogo y no había publicación en los medios. Las exhibiciones eran casi clandestinas aunque eran exhibiciones públicas, esto fue lo que despertó mi curiosidad.

Quise hacer una muestra artística porque me di cuenta que el arte es el medio donde más se puede hacer en el contexto cubano. El arte se ha convertido en el espacio donde usted puede hablar sobre racismo y superar la censura.

¿Por qué el Museo Fábrica de Colchón?

Supe en 2006 que Ariel Ribeaux murió en Cuba debido a heridas recibidas en un atentado de muerte en Guatemala. Él había estado trabajando como periodista y editor en este país y regresó a Cuba después del ataque. Decidí que Queloides debía ser, también, un homenaje a sus contribuciones y una forma de decirle que –donde quiera que esté- no nos rendiremos, continuaremos lo que tú comenzaste.

En el 2007 conocí a Elio Rodríguez, mi codirector para Queloides y organicé su exhibición en La Galería de Bellas Artes Frick en la Universidad de Pittsburg. Mientras Elio estuvo a  Pittsburgh, fuimos con él a la Fábrica del Colchón. Cuando comenzamos a idear Queloides, inmediatamente pensamos en la Fábrica del Colchón. Este es un museo donde los artistas pueden hacer lo que deseen, y Barbara Luderowski, la directora fundadora, y Michael Olijnyk, su codirector son los suficientemente aventureros como para aceptar un proyecto como este.

El Queloide puede ser traducido como una cicatriz cutánea levantada que cualquiera pudiera desarrollar después de una herida seria. Sin embargo muchas personas en Cuba creen que la piel negra es particularmente susceptible a esto. ¿De qué otra forma esta exhibición ilustra la persistencia de estereotipos raciales en Cuba?

Una de las aristas de la exposición muestra el  miedo de los negros. Si usted quiere experimentar el racismo en Cuba, solo siéntese en el bar de un hotel y observe a la policía durante media hora. Verá como detienen casi exclusivamente a los afrocubanos. En las mentes de estos oficiales del orden, mucho de los cuales son también negros -hay una clara asociación entre el color negro y la criminalidad. Esto se refleja en el título de una pieza de Manuel Arenas: “Cuidado hay Negro”

Queloides : Cortesía of Alejandro de la Fuente

Usted puede ver este mismo miedo en el trabajo del fotógrafo René Peña, cuya imagen usamos para promover la exhibición. En esta foto, un negro que luce muy afectivo tiene una espada (machete) en sus manos. Esto muestra que no importa cuán  afectivos o humanos sean, siempre se asocia el peligro con los afrocubanos.

Otro tema en la exposición parece ser la importancia de la descendencia Africana.

Muchos artistas están muy interesados en destacar la importancia de África para Cuba como nación. Ellos quieren mostrar que somos africanos. En Cuba todo el mundo acepta esta idea, pero solo en un nivel retórico: incluso tenemos un proverbio: “Quien no tiene de Congo tiene de Carabalí”. El problema está en que usted no encuentra los verdaderos descendientes de Congo y Carabalí en los hoteles, no los encuentra en los mejores trabajos ni en las oficinas. Lo que algunos de estos artistas intentan hacer es poner África frente a nuestras caras y decir “Miren, esto es lo que somos”.

Imagina que los artistas estén escribiendo una historia revisionista de la nación cubana en lugar de la gran narrativa típica de una nación harmónica en la cual todos nos llevamos bien y somos un pueblo feliz y unido. Lo que están diciendo es: “Existe otra historia –una historia de violación y violencia, ligada  a la esclavitud- y esa es nuestra también. Necesitamos recobrar los dioses, necesitamos recobrar las lenguas perdidas”.

¿Qué otra cosa podemos ver en la exhibición?

Algunos artistas simplemente se burlan de la persistencia de estereotipos racistas y de las ideas racistas, como la idea de que los negros con sexualmente poderosos y peligrosos. Así que su trabajo está bien claro acerca de estas cosas, y realmente no hace falta ser una lumbrera para entenderlo una vez que se entienda de dónde venimos.

¿Falló la Revolución Cubana en eliminar el racismo porque no había políticas significativas contra la discriminación?

Esto es realmente una paradoja porque la Revolución Cubana hizo más que ningún otro movimiento en Las Américas para eliminar las desigualdades sociales, incluyendo la racial. En Cuba, en los ´80, las lagunas raciales se habían cerrado por indicadores sociales claves, como la esperanza de vida y el acceso a la educación y a la salud. La desigualdad racial en Cuba era mínima comparada con países como Brasil y los Estados Unidos.

Marta María Pérez Bravo : Cortesía of Alejandro de la Fuente

El problema está en que después de muchos años mencionando al racismo como un “asunto resuelto”, el tema se convirtió en un tabú en el discurso público. Si usted echa un vistazo a la prensa cubana o a los debates públicos, no se hace casi referencia, excepto cuando se apunta a lo exitosa que ha sido Cuba al eliminarlo o cuan racista Estados Unidos era. De forma tal que aquellos que insistían en hablar del racismo eran tildados de contrarrevolucionarios-personas que creaban una división entre la familia cubana, y esto, por supuesto, era una tragedia.

A principio de los 90, numerosas personalidades de la cultura, incluyendo algunos artistas que muestran su trabajo en esta exhibición, comenzaron a denunciar la discriminación racial en Cuba. Esto era impensable en los 80s. ¿Qué motivó esta mayor alerta?

En la década de las ‘90 el gobierno cubano ya no podía mantener el estado de bienestar debido a la desintegración de la antigua Unión Soviética, su soporte económico. Cuando el gobierno no tuvo los recursos para distribuir de la forma que lo hacía en los años 70 y 80, el racismo se hizo obvio.

Todos estos artistas que salían de la escuela de arte a finales de los 80, encontraron un mundo que no entendían. Ellos crecieron en un mundo mayormente igualitario, que tenía un compromiso con los ideales de solidaridad social, y repentinamente este lugar comenzó a cambiar. Cuba se hizo más global y la economía más dolarizada en los 90.

No importaba si usted era una buena persona o si era educada, porque lo que realmente importaba era si usted tenía dólares o no. Por supuesto lo que ocurrió fue que los blancos tenían más acceso  a los dólares que los negros debido a la composición de la comunidad Cubano-Americana que enviaba dólares a sus familias. Esto creó una gran diferencia entre los ingresos de blancos y negros que no existía en los 80.

Cuba le prohibió la entrada al país debido a la muestra. ¿Qué ocurrió?

Presentamos este proyecto a las autoridades culturales cubanos en el 2008. Quería presentarlo primero en La Habana porque no quería que fuera solo para consumo extranjero. Yo entendía que era polémico, pero también consideré que la situación de la Isla ha cambiado. El racismo es algo que incluso Fidel Castro ha reconocido, él ha dicho públicamente que el racismo no se ha resuelto.

Las autoridades cubanas nunca mostraron entusiasmo por el proyecto, pero dijeron que podíamos hacerlo. Estas authoridades no tuvieron oportunidad de elegir a  los artistas. Creo que muchos de los burócratas comenzaron a tener pesadillas de que esto pudiera dañar sus posiciones y sus privilegios o que la seguridad del estado pudiera llamarlos, quizás así fue.

Esta es la primera vez que en la Cuba pos-revolucionaria aparece la palabra racismo en el título de una exhibición.

Así es, y las autoridades no sabían cómo lidiar con esto. Con el transcurso del año 2009, ellos trataron de eliminar el proyecto diciendo que yo era financiado por la contrarrevolución, argumento que usan siempre cuando quieren silenciarte. Dijeron lo mismo a algunos de los artistas.

Yo estaba muy seguro desde el principio y dije:”Mire yo no voy a pedir dinero a las agencias gubernamentales que hacen trabajo político”. Esta muestra se concibió durante la Administración Bush y no hay forma que pueda tomar un centavo de esas fuentes. Así que me acerqué a fundaciones privadas. Sin embargo las autoridades corrieron el rumor de que podía ser apresado si viajaba a La Habana.

Enjoy! by Armando Mariño : Cortesía of Alejandro de la Fuente

Algunos artistas nos sugirieron olvidarnos de la exhibición en Cuba e ir simplemente al Fábrica del Colchón. Pero  escribí una carta pública dirigida a los artistas y  a las autoridades cubanas diciendo: “Absolutamente no, no cancelen la muestra. Si el problema yo soy, me salgo, no iré, no hay dificultad con eso. No hace falta que pongan mi nombre allí, no me importa. Solo me interesa el proyecto”. Literalmente rogué a los artistas que se mantuvieran en el proyecto y que lo hicieran en La Habana.

Al final las autoridades quisieron imprimir el catálogo sin mi texto y sin mi nombre, pero no acepté, así que no tuvo catálogo.

En junio fue a visitar su familia y fue expulsado de Cuba

Intenté ir después de finalizada  la exhibición pero me sacaron. Estaba en el aeropuerto y me pidieron el pasaporte, me llevaron a una oficina, y me escoltaron de vuelta al avión junto a mi esposa e hija. Siempre hemos tratado de enseñarle a nuestra hija el amor por Cuba, y aquí vio ella represión, por primera vez en su corta vida. Ella lloraba y yo le dije:”llora después, pero no aquí. No le muestres las lágrimas a ellos, aguanta”.

Apuesto que usted también las estaba aguantando

Los dos aguantamos. Cuando nos llevaban de regreso al avión solo le dije al guardia “no soy una persona rencorosa, pero esto no lo voy a olvidar, lo recordaré siempre”.

Así que el precio que tuvo que pagar por hacer esto fue realmente alto

Comencé a llamarlo “la osadía de hacer ‘Queloides’”. Es un precio muy alto para pagar. Esto está relacionado con mi familia, mis amigos, mi paisaje, mi mar. Pero pensé que debía pagarlo para poder crear una conversación que es saludable para lo sociedad cubana. La prensa oficial dio cobertura al evento en silencio, pero se que la sociedad habló sobre eso.

Hay una revolución de blogging en Cuba. ¿Cómo fue la cobertura de los blogueros a la exhibición?

Muchas personas fueron a ver la muestra. La diferencia entre la muestra de Ariel de los 90 y la de ahora, es que ahora tenemos un mundo de gente que publica online todos los días. Yo estaba aquí  en Pittsburgh y recibí una invitación desde La Habana. Me dio gracia.

Juicio Cromático by Manuel Arenas : Cortesía of Alejandro de la Fuente

Aunque Internet no es tan amplia en Cuba, todo esos blogueros ayudan a cambiar la situación actual de Cuba. Antes de esto el gobierno tenía un monopolio sobre el discurso público. Por un lado está el silencio oficial y por el otro está este mundo subterráneo donde la gente se pasa la información. Hubo alguien que escribió en su blog: Queloides: Condenada al silencio”

No podemos negar que aquí en Estados Unidos y en Pittsburgh existe racismo. ¿Qué espera de la gente que verá la exhibición aquí?

Existe algo universal sobre el racismo. El racismo es una suposición epistemológica de la cultura occidental. Algunas de las cosas que hacemos son universales, que pueden ser entendidas en Estados Unidos, Sao Paulo o Johannesburgo.  En este sentido espero que este trabajo no solo ayude a la gente a entender un poco más sobre Cuba, sino también a aprender de su propio mundo. Con buena suerte comenzarán a pensar que algunas de estas ideas, estos estereotipos, no son un problema únicamente de La Habana o de Pittsburgh.

Se presenta Queloides hasta el 27 de February de 2011.

Los artistas, nacidos todos en Cuba, incluyen a Pedro Álvarez, Manuel Arenas, Belkis Ayón, María Magdalena Campos-Pons, Roberto Diago, Alexis Esquivel, Armando Mariño, René Peña, Marta María Pérez Bravo, Douglas Pérez, Elio Rodríguez, and José Toirac/Meira Marrero.

(*) Traducido por Havana Times del original en español publicado en el sitio: www.sampsoniaway.org


2 thoughts on “La Audacia de un Cubano

  • el 28 septiembre, 2011 a las 4:34 am
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    El que escribe, además de no querer comprender lo que se dice, tiene que ser blanco, de lo contrario habría escuchado muchas veces las mismas frases que yo y sufrido el carne propia el resultado de su incorporación cultural: “el coco aunque sea rancio” (dicen blancos y negros cubanos), “por qué no te desrizas? tienes las pasas en candela” (me preguntan quienes no entienden que exhiba mi cabello al natural en vez de tratar de imitar la estética blanca), “tú no eres negra, tú eres más clarita, jabá, mulatica”, “tú eres una lumbrera, una blanca empírica, vaya!” (me dicen quienes me quieren hacer un cumplido), “yo no soy racista, tengo muchos amigos negros, pero si el último hombre que quedara sobre la tierra fuera negro me quedaba solterona” (decía mi vecina), “ciudadano, por favor, el carnet de identidad” (le repetían bien seguido a mi esposo, negro, con demasiada frecuencia a la salida de la Universidad), “y tú por qué no te casaste con un blanco, para adelantar la raza?” (me han preguntado varias veces), “mírale el color y perdónalo” (he oído decir refiriéndose a un negro que ha hecho algo que quien habla de perdonarlo considera incorrecto)…

    Con esos “valores” transmitidos de generación en generación por más de cuatro siglos desde el “encuentro de culturas” crecimos. Y ninguna política oficial, ningún decreto, puede borrarlos en cuatro o cinco décadas, entre otras cosas porque esas políticas y decretos tambén están diseñados y deben ser llevados a la práctica por nosotros mismos, los blancos, negros y mestizos cubanos que crecimos y (en el mejor de los casos) luchamos contra esos “valores”.

    Lo que sí pueden y debieran hacer la política y los políticos, además de usted, Ramón Fonseca, es dejar de negar el problema sólo para “no darle armas al enemigo”. No basta con que tengamos artistas y deportistas negros, ni con que pongamos una cuota de negros para entrar a la universidad o para conducir el noticiero de televisión o para integrar los órganos del Estado (o me va decir que en los EE.UU. no existe racismo y que la prueba está en que han votado democráticamente a un presidente negro?)!

    El problema, que sí existe, es de todos, no sólo de los representantes visibles del Estado y el Gobierno, por eso, TODOS deberíamos tener la oportunidad de debatirlo abiertamente. Y habrá quienes, como usted, no lo vea. Pero usted y ellos deberían tener el mismo derecho a no verlo y así expresarlo públicamente, como nosotros a verlo y así expresarlo también públicamente! Sólo así, sin iluminadores ni censores que decidan por nosotros qué problemas tenemos y quién y cuándo puede hablar de ellos, pintarlos, cantarlos, escribirlos, podremos construir realmente ese futuro luminoso con todos y para el bien de todos con el que muchos seguimos soñando. Si un día que dejamos de soñar, nos conformamos, dejaremos de construir y la casa y el país en algún momento nos caerán encima. No sé usted, pero yo espero, sinceramente, que eso no sea lo que nos propone (pues ni siiquiera estaría en consonancia con la voluntad de reforma que exige el actual presidente en nuestra isla)!

  • el 24 octubre, 2010 a las 2:07 am
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    ¿De que racismo hablan, del que se quieren inventar solo para tratar de manchar la imagen de Cuba? Si se buscan las estadísticas la mayor cantidad de músicos ,artista de la plástica y en general de trabajadores de la cultura son negros y lo digo como decía Marti ,diga NEGRO , que no es malo ni pueda ofender a nadie ,. Crecimos y parece que se olvidan estos inventores de teorías, bajo la enseñanza que todos éramos iguales morfológicamente, intelectualmente, en derechos civiles y de justicia social, no será que por esas enseñanzas haya hoy en Cuba más parejas interraciales que nunca. ¿Es que acaso esos artistas de las plástica no han tenido oportunidad de exponer sus obras en las mejores galerías y museos de La Habana e incluso numerosas ocasiones llevaron sus obras al extranjero? Pregunten a KACHO y al integrante de su Brigada artística si se sienten discriminados, apartados de la vida cultural por el color de su pie. No pongan como verdad absoluta sus puntos de vista, yo tampoco puede ser absoluto y negar que algún funcionario venal allá mantenido una actitud racista, pero de eso a afirmar que el racismo existe como tal hoy, va un trecho largo

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