Kelvis Ochoa en el puente músical

El puente musical desde Cuba*

Osmel Almaguer

Kelvis Ochoa, foto: juventudrebelde.cu

HAVANA TIMES, 12 oct. — De la generación de músicos dados a conocer en la década de los noventa.  Su obra fusiona la cubanía de los ritmos orientales; el sucu sucu, la guaracha, el son montuno, la conga, la trova, etc., con timbres melódicos foráneos más modernos como el rock y la balada.

Su primer grupo se llamó Cuatro Gatos, y hacía una suerte de rock alternativo.  Era la época del boom de la salsa, por lo que el movimiento de músicos cubanos al margen, incluso sus miembros más establecidos, se encontraba en un estado de minimización.

Trovadores, roqueros, soneros, raperos (todavía no había reggaetón) eran igualmente subvalorados a la hora de un protagonismo en los medios de difusión cubanos.  Incluso algunos llegaron a referirse a la salsa como “música cubana,” como si el resto no lo fuera.

Fue por ello que la incipiente carrera de Kelvis no encontró campo fértil hasta su integración, junto a músicos como Alejandro Gutiérrez, Ihosvany Caballero (Vanito) y Boris Larramendi, entre otros, en el proyecto Habana Abierta.

Se habían reunido en España para grabar el disco Habana Oculta, producido por Gema Corredera y Pavel Urquiza, y luego salió el CD 24 horas.  Se convirtieron en un fenómeno sumamente popular en la isla.  Su música pasaba de mano en mano sin que ninguna disquera o distribuidora se encargara de ello.

Fue en Habana Abierta en donde se definirían las bases para sus posteriores inclinaciones  musicales.  Al iniciar su carrera en solitario acudió a sus orígenes tuneros, provincia oriental en la que había recibido, desde niño, la influencia de su familia de músicos.

Arenas de soledad

CD Habana Blues (Banda sonora de la película homónima)

Este tema lo escuché primero en la voz de X Alfonso, en el filme Habana Blues que me había impresionado profundamente.  Cuando conseguí la banda sonora en soporte digital, estuvimos escuchándolo, mi pareja y yo, varias veces al día durante mucho tiempo.  Al principio no pensaba mucho en el sentido de su letra, pero luego sucedió algo que hizo que se convirtiera en parte de mi historia.

Una mañana desperté y encontré a mi esposa llorando.  Estaba nerviosa.  Se le había caído al suelo un jarro con agua.  Quise saber lo que le sucedía.  Ella me respondió que estaba cansada.  Pensé que se refería a la situación económica por la que pasábamos.  Ella estudiando y yo también, con un trabajo, además, que no pagaba mucho.

Entonces le dije que utilizara la musicoterapia, que a mí me funcionaba para comenzar el día bien arriba.  Que tratara de escuchar un tema musical que le llegara bien adentro, y que tuviera sentido para ella.

Escogió Arenas de soledad.  Fue la primera vez que me interesé por lo que decía la letra.  Sin embargo, me pareció que era un tema esperanzador, aunque eso sí, lleno de tristeza, o más bien de dolor por el pasado.

El propio carácter esencial de la canción, que acude a sentimientos e ideas universales, me impedía ver lo que específicamente significaba que ella hubiera escogido ese tema musical:

Empezar de nuevo / sin destino y sin tener / un camino cierto que /

me enseñe a no perder la fe / y escapar de este dolor / sin pensar en lo que fue /

¿cuánto aguanta un corazón / sin el latido de creer?  /

En lo bello en la verdad de la esperanza de esta sed de amar /

en los sentimientos que se quedan / sueños que perduran /

y busqué y subí y fui preso entre las alas del amor /

sin distancia y sin recuerdos en las arenas de esta soledad.  /

Presa de un silencio roto / hijos del amanecer / que nunca alcanzó esa luz /

tan confundida en el placer / y cierro los ojos / sólo para comprender /

cuánto aguanta un corazón sin el latido de creer.

Tiempo después nuestra relación terminó trágicamente, y entonces recordé aquella mañana, y pude sentir que ella había estado deseando con todas sus fuerzas un nuevo comienzo.

La rutina de la pobreza nos había corroído la fe.  Ella ya había encontrado otro amor, un amor nuevo, porque entre las alas del antiguo se sentía presa.  Por eso trasladó su historia la letra de la canción.

Tiempo después, al escucharla nuevamente en un concierto de Kelvis, se me salieron las lágrimas.  Ahora, sin embargo, sospecho otro significado para Arenas de soledad.  Más metafísico, y al mismo tiempo más concreto.

Las arenas me remiten al desierto, y en el desierto se está solo, pero cuando pienso en que quien canta desea escapar, entonces las arenas se me antojan más como playas, costas, que bien sabemos el significado que tienen para los nacidos en esta isla.

Podría entonces la canción expresar el dolor por abandonar una tierra que por mucho que nos aprese no podemos dejar de amar.  Ese amor, sin embargo, no basta para conformarnos con nuestra triste condición.

Los sentimientos que inspiraron esta canción seguramente estaban muy mezclados en el pecho de Kelvis.  De ahí que busque describir un sentimiento, y no contar una historia.  De ahí que en ella quepan todo tipo de historias afines, como la mía.  Esa, es la fuerza de la poesía.

En ella los ideales del amor, la esperanza, la vida, la luz, los sueños y el amanecer, contrastan con el silencio, el dolor y la confusión.

*El Puente Musical Desde Cuba – Este material es parte de una serie con el fin de promover la comunicación entre la gente de las diversas regiones del planeta.  Estaré utilizando una narración sencilla para hacer llegar al público interesado el mensaje que trasmiten esas canciones cubanas que por su escaso potencial comercial y las dificultades que supone su traducción, a veces permanecen en un estancamiento comunicacional, a pesar de ser verdaderas joyas de la cultura cubana.


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