Historia de la cultura Rastafari en Cuba

Redacción IPS Cuba

La cultura rasta cobró auge en Cuba después de 1991 Archivo IPS Cuba

HAVANA TIMES, 29 agosto — La entrada de la cultura Rastafari en Cuba, sus características particulares, los prejuicios y discriminaciones hacia sus integrantes y la etapa reciente de mayor aceptación social, centran el primer libro en español sobre este tema publicado en el ámbito cubano y caribeño.

Su autor, el investigador cubano Samuel Furé Davis, tuvo que enfrentar más de un obstáculo de tipo ideológico y material para acercarse a esta temática poco estudiada por las ciencias sociales contemporáneas, reveló en la presentación del volumen “La cultura Rastafari en Cuba”.

Como parte de las actividades culturales por el fin del verano en esta capital y en saludo al Año Internacional de los Afrodescendientes, el pasado sábado 27 de agosto frente al capitalino Hotel Inglaterra se lanzó el mencionado texto de la Editorial Oriente junto a otros relacionados con este grupo poblacional.

Aunque la entrada del sistema cultural y religioso Rastafari llegó a tierras cubanas desde los años 70 del pasado siglo XX, no alcanzó auge hasta 1991 cuando el gobernante Partido Comunista de Cuba aceptó en sus filas a personas de cualquier credo o religión.

El también especialista en Ciencias del Arte explicó en su estudio que la inclusión del rasta en el panorama sociocultural era impensable en sus inicios, porque se le valoraba como extranjerizante y divergente con el proceso revolucionario cubano.

“Era realmente difícil que la sociedad en general y las autoridades institucionales aceptaran de la noche a la mañana una cultura de base religiosa, ligada a la persona del entonces “Dios negro” Haile Selassie I; que idealizaba al continente africano”, detalló.

Rastafari ofreció a quienes se le acercaron desde la música y la religión fundamentalmente, la posibilidad de posiciones de reafirmación racial, orgullo negro, de subversión de los patrones eurocéntricos de belleza y la crítica a la hegemonía blanca, entre otras.

En la población joven, sobre todo entre varones negros y mestizos de las capas populares de la sociedad cubana, fue donde más caló esta cultura, surgida en Jamaica y promovida internacionalmente por el cantante de reggae Bob Marley.

Marley es hoy uno de los símbolos de este grupo, también clasificado por algunos especialistas como una de las tantas tribus urbanas.

Las personas rastas, como se les conoce popularmente, también han sido asociadas en Cuba con la criminalidad, la prostitución y la marginalidad, advirtió Furé.

Sin embargo, resultan comunes entre la población cubana el consumo “inconsciente” de algunos de sus símbolos en prendas de vestir, aretes, collares y bufandas, como por ejemplo, la unión del negro, el rojo y el amarillo, los colores que la identifican.

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