Esperando un milagro

Verónica Vega

Mural en G y 15 de La Habana

HAVANA TIMES — Un amigo, muy exaltado, nos contó que había pasado una noche por G y 15 y vio cómo pintaban sobre la enorme pared en una de las calles más céntricas del Vedado.

Intrigado por las dimensiones de la imagen, regresó al día siguiente y quedó impactado por lo que él creía era algo más que un mural como parte del despliegue de acciones plásticas en  la más reciente Bienal  de la Habana.

–Es una mujer que mira al cielo como  invocando un milagro –nos dijo.

Otros que ya habían visto el mural, opinaban lo mismo:

–No sé cómo lo dejaron, porque es obvio que representa a Cuba, la desesperación de la gran mayoría de los cubanos…

Por supuesto que tan pronto tuvimos ocasión, fuimos a comprobarlo con nuestros propios ojos. Mi esposo, que es artista plástico y grafitero, quedó subyugado por la complejidad de la técnica, a base de spray y muy eficaz, detalle que sólo se percibe observando el trabajo de cerca, pero cuyo efecto está calculado precisamente para ser visto a gran distancia.

A mí, sinceramente, me sacudió el dramatismo de la imagen: la expresión grave de esa mujer que muy bien puede ser Cuba, como dicen, invocando al Cielo con la esperanza de que al fin llegue un cambio. En su rostro maduro está el estigma del tiempo y el sufrimiento.

En la esquina superior derecha del mural está escrito el nombre del autor: McGregor (1980) año que debe indicar el de su nacimiento.

Quisiera felicitar desde este texto al joven pintor que, (al menos como interpretamos muchos) representó con tanta fuerza y lucidez este momento que vivimos en Cuba, este prolongado impasse, este punto muerto donde muchos, aún sin alzar las manos, esperamos el milagro de un consenso real desde el que se pueda arrancar a una transformación visible. No una promesa más de discursos y lineamientos (también muertos).

El amigo que con tanto entusiasmo nos comentó del mural parece que perdió del todo la fe en la posibilidad de semejante milagro. Como tantos, y no los culpo, por supuesto.

Después de varios meses sin saber de él, supimos que vendió su apartamento y de algún modo llegó a Miami.

Ahora nos sonríe desde Facebook.

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