Entrevista al fotógrafo cubano Humberto Mayol

Yanelys Nuñez Leyva

Humberto-Mayol. Foto:www.upacifico.cl

HAVANA TIMES — Una de los fotógrafos que entrevisté durante el proceso investigativo de mi tesis de graduación sobre fotografía documental fue Humberto Mayol (1955), creador que ha contribuido a la construcción y preservación del variopinto acervo cultural de nuestra nación.

En su obra, cargada de fuertes implicaciones antropológicas, confluye el oficio del fotorreportero (laboró entre 1987 y 1995 como reportero gráfico para la revista Bohemia), el afán indagatorio del periodista (es graduado de esta especialidad en la Universidad de La Habana) y la intensa sensibilidad del ser humano.

Al acercarnos al trabajo realizado por Mayol en la última década, nos percatamos de su habilidad para capturar imágenes imperecederas que responden al continuo y sistemático diálogo de un hombre con el imaginario social de su tiempo.

¿Cómo llega Humberto Mayol a la fotografía como expresión artística?

Para contestarte esa pregunta me voy a remitir al Diccionario de la Real Academia Española que cuando se refiere al Arte, entre las tantas cosas que dice, expresa… “Virtud, disposición y habilidad para hacer algo. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo”.

Básicamente eso es lo que he hecho a lo largo de mi vida profesional. Desde que empecé he hecho dos tipos de fotografía, la que me han encomendado, que responde a intereses específicos de una publicación u otro destino y la que siempre hago de forma paralela, que a la larga se ha convertido en esa expresión artística, que para mí es más una fotografía de autor, donde desde una percepción personal me expreso.

¿Cuáles fueron sus primeras inquietudes como fotógrafo documental?

Mi trabajo y mi interés, desde la Fotografía, ha girado siempre en torno al ser humano y su universo personal, que son su entorno, sus emociones, pensamiento y cuestionamientos, sus raíces y creencias. Lo cual ha identificado, a través de los años, mi memoria visual, que con el tiempo se ha organizado en series y proyectos, como los referidos a las religiones afrocubanas, las comunidades chinas y judías y la vida cotidiana del cubano y sus avatares que he registrado durante más de 30 años de profesión.

También el trabajo en la prensa me daba la oportunidad de ser testigo y protagonista de hechos y momentos de la vida nacional, los cuales pude documentar.

Series fotográficas iniciadas en la primera década del nuevo milenio.

Esta primera década del nuevo milenio trajo grandes cambios en mi proyección creativa, mi obra se divide en dos grandes bloques, el antes y el después. “La memoria compartida” que recoge todo lo que hice en fotografía analógica, blanco y negro y bajo ciertos criterios de realización y “Espacios cotidianos” que define una nueva manera de hacer donde solo trabajo en digital, a color y mis criterios también han variado.

Generalmente no trabajo en función de una serie o un tema específico, creo que de manera natural eso va sucediendo, una imagen tras otra, en la mayoría de los casos definen ser integradas y reconocidas dentro de un grupo o serie.

Pero algunos temas concretos en este milenio que inicia, generan series como por ejemplo “VUDÚ” y “Una historia judía˝.

En Cuba Today, realizada en el 2002, ¿qué problemáticas quedaron planteadas en sentido general?

De la serie Espacios cotidianos por Humberto Mayol.

Una exposición con ese nombre y en la Florida ya presupone las tendencias. En lo particular fui invitado a participar, no pude viajar porque nunca me dieron la visa, pero teniendo la suspicacia de lo que al final pudiera ser el resultado, decidí participar. Debo decir que no creo que fue un evento que hizo una diferencia en ese momento en ningún sentido, para mí fue una reafirmación de mi compromiso con mi posición como creador y ser humano, reconocerme y actuar bajo mis principios.

La muestra El otro lado del alma. Religiones afrocubanas en la fotografía contemporánea (2003) aunó algunas de las instantáneas de su serie Memorias: ¿En qué fecha dio inicio a esta serie? ¿Qué motivó su acercamiento a la religión afrocubana?

En realidad la produje entre el 2000 y el 2003, pero utilicé imágenes también de finales de los años 1990 cuando vivía en Venezuela.

Personalmente tenía una gran curiosidad por todo el misterio y temor que rodea a estas religiones, la liturgia y los personajes con su gran riqueza plástica; su energía y espiritualidad eran todo un reto. También la posibilidad de contribuir al conocimiento y preservación de la memoria visual  de las prácticas y rituales de la religión afrocubana, que forma parte de las raíces socioculturales del pueblo cubano.

¿En qué consistió el proyecto Los santos de la calle?

Bajo el titulo “Los santos de la calle” expongo por lo general muchas de las imágenes que he tomado del tema de las religiones afrocubanas.  En particular en el 2005 inicié una relación de trabajo con un grupo de jóvenes creadores de Palma Soriano, en Santiago de Cuba, practicantes del VUDÚ, llamado Taller ENNEGRO, con el cual documenté estas prácticas en esa zona oriental y junto con ese grupo participé en una muestra, en ese año, en un evento internacional que la Casa de África, en la Habana Vieja, organiza periódicamente y allí expusimos nuestros trabajos. Ellos sus extraordinarias piezas y en mi caso, parte de esta documentación que había realizado de las prácticas de VUDÚ en la zona.

Coménteme un poco sobre su trabajo A journey to jewish Cuba realizado en 2008.

Entre el 2007 y 2008 en los Estados Unidos se publica un libro bajo ese título, que realicé con la antropóloga y profesora de la Universidad de Michigan, Ruth Behar. Esta publicación fue fruto de esta colaboración que se inició en el año 2003 y abarcó los principales centros y grupos de judíos residentes en la isla, desde la Habana a Guantánamo.

Ruth, judía-cubana, cuenta a través de su propia experiencia historias de vida de esta comunidad y paralelamente también cuento mi historia, el descubrimiento de esas personas, sus vidas dentro de otras vidas. Este proyecto ha tenido muy buena acogida y critica internacional.

Foto por Humberto Mayol.

¿Qué otras exposiciones en la primera década del 2000 han marcado pauta dentro de su trayectoria artística?

Este período tiene para mí, principalmente, el valor del reconocimiento de mi trabajo; haber sido invitado para estas muestras, tanto nacionales como internacionales, es importante en ese sentido: son espacios de reconocimiento, valoración y promoción de lo que haces. Al igual lo fue la invitación a los Festejos por el Bicentenario en Argentina y a universidades en Chile y México, entre 2010 y 2011, donde expuse mi trabajo.

Después de años sin participar en un concurso fotográfico me presento en 2005 en la 2da Bienal Nacional de Fotografía “Alfredo Sarabia in Memoria” y me reconocen con el gran premio. Al año siguiente mi exposición en la Fototeca de Cuba, marca el inicio de una nueva propuesta en mi producción creativa con la inclusión del audiovisual.

¿Qué opinión le merece el movimiento fotográfico cubano contemporáneo?

Pienso que hay mucha motivación fotográfica en Cuba, a pesar de las grandes limitaciones que existen para la práctica y promoción de la fotografía, tanto para aficionados, como para profesionales, en el campo comercial y científico, en el publicitario y periodístico, al igual que en el medio artístico. A pesar de eso, nuevas generaciones de fotógrafos siguen surgiendo y se nutren de las experiencias de generaciones anteriores, para crear sus propios espacios de creación acorde a las transformaciones sociales, conceptuales y tecnológicas que dominan su tiempo.

En lo referido a la fotografía documental actual ¿considera que existan puntos de contacto entre las problemáticas que abordan los fotógrafos en sus trabajos?

Casi la mayor parte de la producción fotográfica documental que realizan los fotógrafos, dentro y fuera de Cuba, tienen muchos puntos de contacto. Hoy más que nunca hay temas que a todos nos preocupan y nos interesan. Las nuevas tecnologías de producción y comunicación facilitan el conocimiento de las problemáticas locales, que se generalizan como fenómenos globales, que a muchos nos afectan e interesan, y los fotógrafos y su trabajo son parte de la difusión de estos temas.

¿Qué es lo que debe tener un escenario para que sea atractivo al lente de Mayol?

Pueden ser muchas cosas, no sigo ninguna regla ni fórmulas estudiadas para hacer mis fotos, hay mucho de intuición, una conexión que establezco de forma natural con un hecho, un sujeto, un espacio, que me motiva a fotografiar; puedo llegar a un lugar que visualmente me parece atractivo pero siento que algo falta y puede que de repente algo suceda, un rayo de luz que se filtró, alguien pasó e incorporó una sugerente sombra, pueden ser muchas cosas que disparan ese obturador en mi cerebro y tomo la foto, claro, también está la experiencia y el oficio. 

Actualmente Humberto Mayol forma parte del proyecto Palomas de Lizette Vila, desde el que se impulsan acciones encaminadas a enriquecer la vida espiritual de la personas, a partir de disímiles propuestas culturales.

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