El teatro: canoa individual de un joven cubano

Por Yusimí Rodríguez  (photos: Juan Suárez)

Adonis Milán
Adonis Milán

HAVANA TIMES — Conocí a Adonis Milán en el cineclub Madagascar, que conduce junto a una joven profesora de la Facultad de Audiovisuales, en la librería Alma Máter. Recientemente, me invitó al taller de actuación que imparte allí mismo.

Envidio a este joven que, a los 21 años, es asistente de dirección del grupo Estudio Teatral Vivarta, miembro de la Asociación Hermanos Saíz como promotor cultural, publicó críticas en la revista de la Asociación y tiene la cultura que no tendré nunca.

Su nombre real es Juan Adonis Valdés Maseda. Pero nunca le gustó el Valdés y la relación con su padre no es buena. “Mi padre estuvo entre los secuestradores de la lanchita de Regla en 1994. Yo tenía ocho meses. Ha venido dos veces, nuestra relación es muy distante”.

Su vida no ha sido envidiable. Ha atravesado problemas familiares, sociales y experiencias duras. Le diagnosticaron trastorno de la personalidad a los 16 años.

Adonis: Intenté suicidarme. Estudiaba Informática en un tecnológico y no quería estar allí, me ahogaba. Mi madre nunca me permitió hacer las pruebas de la ENA (Escuela Nacional de Arte).

HT: ¿Te causó problemas tu orientación sexual?

Adonis: Al principio si. Nací en el barrio de Jesús María, en La Habana Vieja, y me tocó la secundaria La Galárraga, que tiene un historial de muertes. Allí confesé mi homosexualidad y sufrí mucho bullying. Los niños le contaron a mi abuela. Imagínate qué significó para ella, una cristiana súper conservadora.

Vivo también con un tío esquizofrénico, con mi abuelo que ya padece demencia senil y mi madre que siempre estaba al margen de todo.

En mi casa me rechazaron y me negaron tanto, que intenté reafirmarme. Caí en ambientes marginales, con travestis que se prostituían… Me pasaron cosas muy feas… fui violado varias veces. Sin el teatro, no sé qué habría pasado conmigo.

Cuando caí en los ambientes marginales, dejé el tecnológico y empecé a hacer teatro en casas de cultura. Asistí a unos talleres impartidos por Daisy Sánchez. Siempre le estaré agradecido por mostrarme el maravilloso mundo del teatro y darme una vía. Sin el teatro, no sé qué habría pasado conmigo.

El primer taller fue de expresión corporal, era muy malo moviéndome en el espacio. El segundo, de actuación; comencé a trabajar sobre mis miedos; canalicé muchas carencias afectivas.

Luego vi que actuar no era lo mío. No tengo talento y pienso demasiado. El actor no debe pensar tanto, sino hacer. No creo que otro pueda dirigirme. Desconfío mucho para ser actor. Se me dan mejor la investigación y la crítica. Quiero hacer las pruebas para estudiar Teatrología en el ISA (Instituto Superior de Arte), que es la carrera más afín con la dirección. Además, mi personalidad es controladora y manipuladora, rasgos que todo buen director debe tener.

Un taller de actuación

Adonis: Tengo un cineclub en la librería Alma Máter dos veces al mes; decidí aprovechar el espacio para hacer un taller de actuación, sobre mi propia visión del teatro y los actores. Con Daysi conocí el método de actuación norteamericano; estuve mucho tiempo con Berta Martínez, que fundó el Teatro Estudio con Vicente Revuelta.

Aprendí mucho con Ariel Bouza sobre lo artesanal de la escena. Con Estudio Teatral Vivarta, dirigido por Antonia Fernández, he aprendido que el teatro es una guerra. He estado en todos los cursos, talleres y coloquios relacionados con él que se han hecho del 2010 acá. Por mucho tiempo fui un diletante del teatro, pero dejé esa etapa atrás. Sé lo que quiero y creo en mi visión.

A muchos de estos jóvenes los conocí en el parque G, en la vida bohemia de La Habana. Otros llegaron por la convocatoria, pegué carteles en muchos lugares. Son un grupo heterogéneo, pero los une la soledad, la incomprensión. Se sienten especiales. Tienen un mundo incomprendido y creativo a la vez.

En el grupo hay un bailarín, una muchacha que estudió música, y otros que realizan algún tipo de trabajo (como un guardia que podría estar verificando a Adonis). También hay desocupados y algún jinetero. Tienen en común sus carencias afectivas.

El sábado 22 de agosto Adonis les puso el filme “Un tranvía llamado Deseo”. Luego, los hizo escoger con quién se identificaban: Stanley o Blanche. Para el siguiente ejercicio, interactuaron con un objeto especial para ellos. Como espectadora, me impresionaron las emociones que afloraron durante el ejercicio y sus historias.

Adonis: Es el ejercicio que Stella Adler, maestra de actores como Marlon Brandon, ponía en el Actor Studio. Después vienen las improvisaciones de William Leighton y los poemas del Spoon River, de Edgar Allan Master. Daysi lo usaba en sus talleres e iba a ser el cierre del taller final, pero nunca se hizo. Me enamoré de esos poemas y siempre quise llevarlos a escena.

HT: ¿Será el final de tu taller?

Adonis: Mi taller es el principio de un grupo de teatro.

Spoon River es un pueblo de los EUA, donde todos están muertos, enterrados en un cementerio que está sumergido en agua. Nosotros nos sentimos así: muertos y sumergidos bajo agua. También quiero montar un texto titulado Sangre, de un autor bastante contemporáneo llamado Junior Díaz.

Considero importante hacer algo de un contemporáneo, que se relacione con la realidad de quienes nacimos a finales de los ‘80 y en los ‘90, pleno Período Especial. Sangre parte de una terapia de grupo y muestra cómo se relacionan unos con otros.

HT: Te hago la pegunta que hacías a los alumnos, después de ver “Un tranvía llamado Deseo”, ¿Stanley o Blanche?

Adonis: Pienso que es obvio. Blanche es un reflejo de mi personalidad. Creo que dos grandes personajes me definen: Hamlet y Blanche. Para mí son lo mismo, escrito en épocas y contentos diferentes, por diferentes personas.

HT: Hace meses, un graduado de Teatrología me dijo que nunca había dirigido, porque creía que en el teatro no hay nada nuevo que decir.

Adonis: Quizás no en cuanto a fórmulas, pero estas cambian de acuerdo con la personalidad de quien esté creando y rehaciendo esas fórmulas. Aprendí con Daysi Sánchez, pero mi visión del actor y la escena es distinta a la suya y a la de Antonia Fernández. En el arte siempre queda todo por decir.

La mujer tiene mucho que decir

Adonis: Mi grupo se llamará Perséfon Teatro. Era la hija de la diosa de la agricultura. Hades la raptó y la hizo diosa del infierno. Cuando regresa a la tierra y permanece con su madre es primavera y verano; cuando está en el infierno es otoño e invierno en la tierra. El teatro surge en Grecia, en su nivel más primitivo, en esa época de fertilidad y en los ritos a Perséfones, durante primavera y verano. Después aparecen las Dionisiadas y el teatro en su máxima expresión.

Además, Perséfone es mujer y me interesa mucho hablar en la escena de la sensibilidad de las mujeres. Considero a las actrices más interesantes que a los actores. La presencia de las mujeres ha marcado mi vida: mis abuelas, mis tías, mi madre; la relación de amor y odio. La mujer tiene mucho que decir. Por eso quise para mi grupo un nombre femenino que significara algo, y a la vez pusiera en duda qué es la vida y la muerte, la tristeza y la felicidad.

Carlos Díaz me dijo una vez que los actores y directores deben tener grandes obsesiones. Las mías son las actrices y el arte. Aunque soy homosexual, no hago activismo gay; mi activismo es el arte. Creo que es lo único que salvará a la humanidad después de tanto consumismo y destrucción. Es lo que me permite ver la belleza del ser humano, después de tanta peste en Centro Habana, tanto Período Especial, padres que no quieren a los hijos, violaciones, maltratos… Ha sido mi canoa individual.

HT: ¿Culpas al Período Especial del abandono de tu padre?

Adonis: Creo que los sistemas políticos influyen en las decisiones de las personas. Pero más allá, está quién eres. Mi padre me abandonó, porque yo no le interesaba. Tuvo opción, que no era quedarse en Cuba comiendo bistec de frazada de piso, sino ocuparse de mí desde allá.

Adonis busca un local que sirva de sede al grupo y también de casa a dos alumnos sin lugar donde vivir.

Haga clic sobre las imágenes reducidas para ver todas las fotos de esta galería. En tu PC o Laptop, puedes usar las flechas direccionales del teclado para desplazarte dentro de la galería. En dispositivos móviles, utilice las teclas en pantalla.


5 thoughts on “El teatro: canoa individual de un joven cubano

  • el 3 marzo, 2016 a las 3:18 pm
    Permalink

    Conocì a Adonis hace unos años cuando era un adolescente y me pareciò un niño cargado de sueños e ilusiones, desconocìa su pasado triste e inmerecido pues contagia con su alegrìa y chistes, contrario a lo que el expresa, creo que Adonis pudiera ser un muy buen comediante, le deseo lo mejor del mundo y que logre sus proyectos y anhelos.

  • el 10 septiembre, 2015 a las 9:57 pm
    Permalink

    Excelente historia. Este joven resurgió de las cenizas. Y es un gran trabajo que ayude a otros a salir adelante desde una conexión con la creatividad. El arte sana y salva.

  • el 1 septiembre, 2015 a las 11:23 am
    Permalink

    Buena entrevista Yusimi: Da mucha alegria ver historias como las de Adonis, personas que deciden superarse y encuentran refugio en la cultura a pesar de haberse criado en un ambiente donde todo parecia condenado de antemano. El hombre es lo que decide ser luego de lo que hicieron de el, siempre lo he pensado, bien por Adonis y que siga trabajando en sus proyectos culturales

  • el 31 agosto, 2015 a las 10:57 pm
    Permalink

    Adonis es una respuesta plausible,y desde Cuba, a las inquietudes de Martín Guevara en Madrid sobre la expansión del Tiranosaurio Rex en Cuba. Yusi, buen trabajo, como de costumbre.

  • el 31 agosto, 2015 a las 9:08 am
    Permalink

    Impresionante historia. Impresionante el espiritu de superacion de Adonis. Leerlo llena de esperanza sobre el futuro de Cuba.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *