El misterio de Belkis Ayón

Irina Echarry, photos: Caridad

The work of the late Belkis Ayon. Photo: Caridad
La obra de la fallecida artista Belkis Ayón, foto: Caridad

HAVANA TIMES, 25 sep. – Muchos recordamos el momento de la noticia.  Una interrogante recorrió el pensamiento de toda una generación: ¿por qué?

En 1999 la pintora y grabadora Belkis Ayón decidió poner fin a su vida, solo tenía 32 años y ya era una de las artistas plásticas más talentosas y reconocidas de la isla.

¿Acaso Belkis sabía algo que no podía revelarnos?  La pregunta sigue angustiando a muchas personas: críticos, pintores, amigos, familiares.

Luego de diez años el Estate Belkis Ayón, dirigido por su hermana Katia, brinda a los amantes e investigadores del arte la primera muestra antológica de la artista.

Nkame (sinónimo de salutación y elogio en lengua de los abakuá y título de un libro en proceso de edición) abarca una amplia selección gráfica desdes 1984 hasta 1999.

Están expuestas varias obras de gran formato, algunas de hasta 4 x 3 metros  que le merecieron la condición de pionera en el desarrollo del grabado en grandes dimensiones en Cuba.

La Cena puede ser vista por primera vez, junto a la versión en blanco y negro de 1991 que hiciera la artista, y a la matriz original de la obra.  La muestra incluye, además,  documentación fotográfica de eventos donde participara Belkis, textos y fotografías de la artista impresos en gigantografías sobre lona.

El blanco y el negro han tomado el espacio del Convento San Francisco de Asís hasta el 28 de noviembre.  Oportunidad para adentrarnos en la personalidad de Sikán, especie de obsesión de Belkis, a quien representa constantemente intentando narrar el mito.

Ojos que recorren la sala, rodillas sobre la tierra, la mujer y el hombre adorando al Dios, peces que se esconden o saltan.  Imágenes fuertes que contrastan con títulos tiernos: Mi alma y yo te queremosAunque vayamos al cielo siempre se acordarán de nosotros.

Sikán descubre el secreto que tanto añoraban los hombres y del que se adueñan luego de sacrificarla.  A partir de esa leyenda, Belkis se pregunta sobre lo humano, la lucha por la supervivencia, el amor y el desamor, la muerte y la vida.  La utiliza para cuestionar  sus vivencias personales, sentimientos o emociones difíciles de expresar.

La artista incorpora en su obra simbologías diversas que refleja en la colografía, la xilografía y la litografía.

Es probable que Belkis huyera de su destino, o que sintiera un llamado desde algún sitio lejano donde podía reunirse con Sikán, o que, simplemente, no quisiera que descubriéramos su secreto.  Lo cierto es que su obra y su vida nos abren las puertas de la imaginación para sumirnos en el misterio.



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Tarde de patinaje, Trinidad, Cuba.  Por Marcelo Taboaba (Canadá).  Cámera: Nikon D5300

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