El maestro Fernando Alonso, 97, con HT

 “Conservar mi memoria lo mejor posible para acordarme de todas esas cosas que he ido aprendiendo”

Por Helson Hernández

El gran maestro del ballet cubano, Fernando Alonso.

HAVANA TIMES – Fernando Alonso, 97, fue uno de los primeros hombres que se hizo bailarín de Ballet clásico en Cuba junto a su hermano Alberto Alonso, guiados por su madre, la entonces presidenta de Pro-Arte Musical de La Habana, Doña Laura Raineri.

Así empieza la consagración de un maestro de maestros, así se inicia la primera página de una historia que hoy agradece grandes figuras, un reconocimiento internacional, y sobre todo una admirable Escuela Cubana de Ballet.

El Maestro Fernando Alonso siempre está dispuesto a conversar sobre toda esa pasión que representa su mundo profesional. Publicamos esta entrevista a la puerta del comienzo del XXIII Festival de Ballet de La Habana  (28 octubre – 7 noviembre).

Fernando Alonso: Creo q:ue es una buena idea conversar del tema, pues hay tanto interés en lo que respecta al ballet en Cuba, que me siento muy feliz cuando veo como se llena el teatro, como la gente aplaude, como gusta acá el ballet y todo el mundo quiere estudiarlo.

HT: Discípula del maestro, Martha Iris Fernández fue bailarina del Ballet de Camaguey, compañía formada por el propio Fernando Alonso, y actualmente es una respetada profesora, además de subdirectora, de la Escuela Nacional de esta especialidad.

Martha Iris Fernández: Yo pienso que a veces se nos olvida un poco con esta vorágine diaria, recordar siempre a las grandes figuras que hicieron posible que nuestra Escuela y la enseñanza artística tuvieran este método. Es imprescindible mencionar a Fernando Alonso, es imprescindible mencionar cuando se dice Alicia, también a la figura del pedagogo. Pero de cualquier forma Fernando está en la mente de todos nosotros, en el corazón de todos los artistas, incluida yo.

HT: Empezar el siglo 21 ha sido para uno de los fundadores del Ballet Cubano la posibilidad de encontrarse con muchas satisfacciones, precisamente el maestro nos revela lo que fuera uno de sus grandes sueños, convertido en realidad.

Fernando Alonso: Yo recibí una emoción muy grande viendo esta nueva Escuela, porque durante muchísimos años la Escuela Nacional de Ballet anduvo de un lado para otro sin locales, y al fin, se le hizo una magnífica sede que ha sido el sueño que hemos tenido muchas personas, de que en Cuba existiera una buena compañía y una buena escuela naturalmente, porque sin buena escuela no hay compañía, pues de donde salen los bailarines?, o sea si la escuela es buena, la compañía lo es igualmente.

HT: Este hombre que desborda sencillez, pero a la vez una personalidad que lo convierte en ejemplo para la cultura de un país, posee la magia de atrapar con la palabra. En cada gesto, explicación, o al asumir su magistral rol de educador, se enorgullece de las nuevas generaciones. Esos fieles continuadores que cada año hace nacer la Escuela Cubana de Ballet, provocan la sonrisa del maestro.

Fernando Alonso: Bueno, tengo que sentirme muy feliz con todas estas cosas, porque nosotros fuimos los iniciadores, vamos a decir que poniendo nuestro granito de arena en esta cosa maravillosa que es el arte de la danza, cuando aun no existía aquí en este país, no fue fácil, hubo que trabajar mucho, cada vez que recordamos todas las vicisitudes, y no todas, los jóvenes se quedan asombrados que se pudieran hacer en aquel momento. Ahora que tenemos una disposición muy especial para trabajar es que los de mi generación vemos como se prolifera y han salido magníficas figuras como Carlos Acosta, José Manuel Carreño, en fin, tantos…

HT: Fernando Alonso, sentado en el salón tomando un ensayo, o como se suela decir, limpiando la ejecución técnica de un Pas de Deux, logra a través de su maravillosa ciencia, que los bailarines conozcan el misterio de cada movimiento, y que cada músculo de sus cuerpos se comunique con la danza. La perfección es el secreto del maestro.

Fernando Alonso: Yo me considero un perfeccionista. Yo adoro el ballet, imagínense, tantos años viendo buenísimos bailarines en su desempeño, tantos coreógrafos estupendos, he tenido esa inmensa suerte, he trabajado con lo mejor que hay en el ballet, con los grandes profesores rusos de la vieja Escuela de Leningrado, de Moscú, y ello me ha dado una experiencia enorme que yo he querido y trato por todos los medios, de que nosotros estemos a ese nivel, inclusive hasta más alto si es posible.

HT: El ballet como todo arte, a medida que transcurre el tiempo va desarrollándose cada vez más, puede que esta afirmación se convierta en motivo de reflexión, ¿será una preocupación para Fernando Alonso?

Fernando Alonso: Sí, he tenido ya mi preocupación, en primer lugar estamos cayendo en la exageración de lo técnico, vamos a decir por el entusiasmo del público que le gusta lo circense, lo espectacular. Es importantísimo que la técnica sea extraordinaria, pero no podemos cargar las coreografías  de tantos pasos difíciles que la gente no se de cuenta después, y no pueda calcular: “ah esto es complejo”, porque entonces ya se convierte en una cosa fácil, nadie puede pensar que todo lo que están haciendo esos chicos es tan difícil, por eso no podemos caer en el exceso, descuidando lo que es actuación, interpretación, llegar al público desde el punto de vista expresivo.

La otra cosa que me preocupa es la música, como estamos acostumbrados que vamos a la derecha porque ya sabemos que la coreografía va hacia allá, empezamos a anticipar un poco los arranques para los pasos y entonces podemos irnos fuera de música, este detalle tenemos que vigilarlo mucho, pues se trata de un arte puramente musical. La expresión máxima visual y auditiva, tiene que conjuntarse.

HT: Martha Iris Fernández es uno de los ejemplos activos de continuidad del legado de Fernando Alonso, para esta bailarina devenida formadora de nuevos talentos, haber pertenecido a la generación de profesionales de la danza desarrollados en el Ballet de Camaguey, junto al gran pedagogo como guía principal, resulta uno de los mejores testimonios que puede contar un bailarín cubano.

Martha Iris Fernández: Momentos imposibles de olvidar fue mi llegada al Ballet de Camaguey, cuando veníamos de La Habana e íbamos muy contentos para allá, al llegar a la Terminal de esa provincia quien nos recibió fue Fernando Alonso, él fue quien nos esperó en persona a aquellas dos alumnas que ese año íbamos hacer nuestro servicio social desde La Habana, de la misma manera es quien nos enseña las instalaciones de la compañía, quien nos empieza a preparar el repertorio es él, y además tomaba todos los ensayos del cuerpo de baile porque planteaba que el valor de una compañía o una escuela lo daba el colectivo, y no las figuras. Para mi otro momento imprescindible fue la preparación del ballet Giselle.

HT: El futuro del Ballet Cubano ya queda garantizado, gracias a las bases que dejaron sentadas un día sus fundadores, siendo Fernando Alonso un estudioso y creador del estilo y técnica que definen mundialmente a la danza clásica de esta isla caribeña. Ahora satisfecho de haber hecho su historia, el maestro tiene otros propósitos.

Fernando Alonso: Tratando de no ponerme tan viejo, ese es mi problema, y tratar de conservar mi memoria lo mejor posible para acordarme de todas esas cosas que he ido aprendiendo, no para archivarlas aquí en mi cerebro, sino para transmitirlas a las nuevas generaciones que nos suceden.

HT: El maestro Fernando Alonso representa la base científica de la Escuela Cubana de Ballet, y esas grandes figuras que se han crecido a lo largo de su historia y han elevado el prestigio de este arte, constituyen la expresión de todo ese conocimiento…

Fernando Alonso: Bueno, yo puedo decir que no fui solo, fuimos fundamentalmente tres personas, mi hermano Alberto Alonso, Alicia y yo, los que en coordinación perfecta, logramos la Escuela Cubana de Ballet.

HT: En el escenario donde bailarán eternamente esos seres fantásticos y personajes encantadores del Ballet Clásico, entre aplausos y ovaciones, al final de cada presentación, siempre habrá una luz para usted maestro. Vendrá Giselle, una hermosa princesa convertida en cisne, así como virtuosas y alegres Kitris, Dianas o Esclavas perseguidas por Corsarios, para que Fernando Alonso, les muestre la fantasía de la danza.

Fernando Alonso: Cuál es la gran inconformidad de Fernando Alonso?, pues no poder vivir hasta doscientos años, o volver a nacer otra vez, para volver hacer exactamente lo mismo que he hecho hasta ahora.

 


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