¿El Gobierno cubano contra el Arte?

HAVANA TIMES – Durante meses, varios artistas han estado abogando por un diálogo con el Ministro de Cultura. A la vez, no se han quedado cruzados de brazos, esperando, sino que han hecho público su desacuerdo con el decreto 349.

Han entregado cartas en diferentes organismos culturales del país y también han realizados acciones performáticas en plena calle. La última acción no llegó a concretarse, pretendían meditar en la calle 23, y eso los llevó al calabozo por varias horas, pero no ha sido la única vez que esto ha sucedido.

Este fin de semana fueron vigilados y hostigados en sus propios lugares de residencia, visitados por los segurosos de turno, y alertados de que esta vez “no sería igual”,  los procesarían judicialmente si insisten en alterar el orden público.

Ahora se trata de una sentada que convocaron frente al propio Ministerio de Cultura, “ante la proximidad de la implementación del decreto y luego de agotar todos los recursos legales existentes en el país para propiciar una discusión con funcionarios públicos”. Fue un llamado totalmente pacífico a leer poesía, cantar, meditar, hacer ejercicios, conciertos a capella, presentaciones escénicas, a partir del lunes 3 y hasta el 7 de diciembre, día en que debe entrar a regir el decreto. Los artistas intentan llamar la atención sobre el peligro de institucionalizar la censura y de coaptar la libertad del arte.

¿Qué ha pasado con los artistas que organizan la sentada?

Michel Perea y Javier Moreno recibieron citaciones para el día de hoy. A Javier lo amenazaron con apresarlo si filmaba o tomaba fotos desde su casa, o si salía de ella.

Según algunos testimonios, Tania Bruguera fue detenida.  Michel Matos y Amaury Pacheco lograron burlar a la seguridad y llegar al Ministerio;  allí fueron apresados. Yanelys Núñez y Luis Manuel  están detenidos desde las dos de la madrugada. De Sandor no se sabe nada desde la noche del domingo.

¿Qué dice el Gobierno?

Además de evitar cualquier manifestación pública de los artistas, de conversar solo con los que ellos consideran aptos para el “diálogo”, el gobierno publicó en Granma una entrevista con la directora de Recursos Humanos del Ministerio de Cultura, Alina Estévez, apoyando el Decreto y explicando que ha sido mal interpretado, lo que da a entender que no hay nada que discutir.

“El Decreto 349 no se refiere a la creación artística ni a sus contenidos, sino a la difusión, exhibición o promoción, sin amparo legal ni institucional, de producciones que en la mayoría de los casos carecen de valor estético. Esto quiere decir que el nuevo Decreto está llamado a operar sobre la circulación, no sobre la producción de la obra artística”, dice Estévez.

Sin embargo, a pesar de que la escritura se refiera a la comercialización del arte, los artistas ven en ella un motivo de sospecha por lo ambiguo del texto. La obligación de inscribirse en una institución aniquila el arte independiente y garantiza que la creación debe ser dentro de los parámetros que la institución y la ley  establecen. Por ejemplo, la funcionaria explica que las premisas fundamentales del Decreto son: “Ponderar, enaltecer y privilegiar la creación artística y literaria, diversa y plural en formas y estéticas, crítica pero comprometida con el proyecto social cubano…”.  Esto ya condiciona la creación de cualquier obra, ¿permiten la crítica o no? ¿Sólo en algunos casos?

Otro de los temas que más preocupan es el de los inspectores que decidirán quién está violando la ley. Quiénes serán esos inspectores y cómo harán tal evaluación, es algo que nadie sabe. ¿Quién puede decir qué es arte y qué no lo es? Estévez reconoce que “existe –incluso entre compañeros serios– el temor de que puesto en manos de funcionarios sin preparación, o de alguien extremista, el Decreto se convierta en una herramienta de censura”.

Hasta ahora no se sabe qué va a pasar con el Decreto, algunos sospechan que entrará en vigor el día 7 con algunos cambios, promovidos por la presión de los artistas; los que organizan la campaña en contra y todos los que han firmado cartas en reclamo a las instituciones.


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