Director Teatral Miguel García Ordaz

By Helson Hernández

Miguel García Ordaz

HAVANA TIMES, 10 oct. — Entrevista al director teatral cubano radicado en Colombia, Miguel García Ordaz, quien eventualmente regresa a la isla con interesantes propuestas escénicas.

HT: Recuérdenos antes de irse al extranjero que formación tuvo en Cuba.

Miguel Garcia Ordaz: Me gradué como Instructor de Teatro en la Escuela Nacional de Instructores en el año 1993, con la obra “La Lección”, de Eugene Ionesco, recuerdo que aquellas funciones fueron en la sala del vedado Hubert de Blanck.

HT: Experiencias teatrales significativas en la isla antes de residir en Colombia.

MG: Comencé a trabajar en teatro “Adentro”, grupo con el que estaba co-dirigiendo “El vivo al pollo” cuando me llegó la invitación para viajar a Bogotá y trabajar en el TPB (Teatro Popular de Bogotá). Las experiencias teatrales fueron mayormente como aficionado ya que cuando me gradué salí al extranjero en menos de un año. Hice varios montajes en los grupos de teatro de San Antonio de los Baños, incluso ya estaban evaluados como profesionales,  porque en aquel entonces había más exigencia y respeto en el teatro. Además de las obras propias que hice en los años de estudios.

HT: Y específicamente que inquietudes movieron sus intereses de irse al extranjero?

MG: Yo viajé a Colombia en enero de 1994, y considero que no soy un emigrante, creo que esta manera de ver a las personas que por temporadas no habitan una región, debe cambiar. El artista es un pájaro que busca comparar, observar, experimentar, desobedecer, inquietar, en fin: volar.

Así pude darme cuenta de lo grande o pequeño que somos como país, de lo bien o mal que estamos frente a otros,  de lo perfecto y lo imperfecto. Uno necesita traspasar fronteras porque así globaliza y enfatiza conceptos y vivencias que sirven para la dramaturgia, la actuación y la dirección.

Más allá de la típica necesidad económica, era respirar diferencias socioculturales, lo cosmopolita versus lo campesino, el sentir del ser humano que es lo mismo en todas partes porque como dice un poema que tengo escrito y engavetado: “en todas partes anochece y a todas partes le cojea un lado amargo”.

Director Teatral Miguel García Ordaz.

HT: Una vez establecido en Colombia, que circunstancias propician mantener su continuidad profesional en el arte?

MG: Muchas, Colombia me acogió como mi casa, es un país al que también le debo mucho, aquí no perdí tiempo y continué mi Licenciatura, luego dos postgrados y varios cursos, seminarios, talleres de cuestiones que necesitaba, pues los puntos de vistas se amplían.

Luego volví a Cuba y en el ISA (Instituto Superior de Arte), estudié y me gradué de Doctor en Ciencias sobre Artes.  He trabajado en muchas academias, universidades, colegios, etc. Participé en Festivales de teatro, Congresos como Ponente en  Cuba, Colombia, Argentina, Ecuador y Grecia.

Me convertí en maestro de actores, canalicé mi línea de investigación sobre el trabajo del actor.  He ganado diferentes premios en teatro y literatura. Incluso he actuado en televisión y me han publicado varios artículos, como ves no he perdido el tiempo porque nunca se recupera, pero si puedo decir que paralelo a todo lo expresado te confieso que me he divertido, porque no me gusta envejecer ni pasar de moda con tanto trabajo… hay que dejar tiempo al goce, a la vida.

HT: Usted ha venido a Cuba después de llevar tiempo desarrollándose profesionalmente en Colombia, trayendo para el público de la isla agradecidos espectáculos.

MG: Si, Cuba ha sido como una inspiración, una necesidad. Mi primer trabajo después de tanto tiempo, fue “LA DIVA DEL FRENESI”, una obra que escribí para un actor negro. Siempre me gustan los límites. Creo que antes, se hablaba muy poco en Cuba de aspectos álgidos como el travestismo con una historia coherente y teatral donde ÉL-ELLA, protagonizara en la escena nacional un debate crítico y necesario. Se hacían mayoritariamente show de imitaciones.

Además este monólogo no era común, la gente en su necesidad de criticismos, no sabía cómo catalogarlo y ahí comenzó la controversia de qué es teatro, olvidándose como dice Peter Brooke, que mejor se dediquen a su necesidad de entretener y no perder el tiempo en solemnidades ni profundidades. Por eso realicé un monólogo que abarcara las fronteras del teatro total y del musical.

En fin, el Consejo de Artes Escénicas de la isla aprobó mi proyecto y estrené en el habanero Centro Bertolt Brecht, gracias también al director de la referida institución Marvin Yaqui. Creo que después de Diciembre del 2005 la escena nacional se abarrotó con temas de este tipo, pues cuando volví en el 2011 con “UN OSCAR PARA UNA DIVA”, donde me auto reinventé frente a mi propia obra, muchos se acercaron a opinar, comparar y concluir que esta obra era distinta….parece que no vieron la primera y se aturdieron con lo que vino después…..Desconozco lo que sucedió respecto a este tema que abordo en mi trabajo.

Miguel García Ordaz and one of his actors.

Lo cierto es que me gusta estrenar en Cuba siempre que pueda y el patrocinador en Colombia nos propicie el rubro necesario. Todas las funciones fueron donadas, no cobramos en ninguno de los dos estrenos y el público, que en definitivas es quien tiene la última palabra, estuvo intachable, conmovido y respondió con sendos aplausos, eso es más que un premio.

HT: Se nota por las propuestas que ha traído a escenarios cubanos y como ya pudo explicar, una insistencia en el argumento homosexual, se ha propuesto esta temática como una estética en su labor de director?

MG: No precisamente me he propuesto esta temática, actualmente tengo un monólogo que empieza a realizarse, incluso lo quise producir otra vez en el Teatro Bertolt Brecht con un actor cubano, pero ha sido imposible… Este texto se llama “ANGEL O LA VERDAD AUNQUE DUELA”…ya te puedes imaginar lo que en boca de este personaje discriminado por el arte que emana dentro de su ser, se dice…

Un personaje que va desnudo y luego se viste para morir porque sabe que lo van a matar de todas formas por todo lo que grita…. Y mira que si, al final, la historia da un vuelco cuando el público escucha el texto: “nunca le dije cuánto lo amaba…” ahí dice la gente, coño pero es gay.

Yo escribo y dirijo sobre temas que duelen, nunca busco un culpable dentro de mi teatro, sólo planteo conflictos contemporáneos al duro y sin guante. No me gusta ese teatro que a través de un clásico usa el doble sentido, el realismo mágico, el subtexto porque es cobardía y ya pasó de moda. Eso estuvo bien en los 80tas en Cuba cuando Miriam Lezcano hizo “Manteca”, ya no, me suena a reiteración.

Yo tengo algunos detractores, gente que no le gusta oír la verdad, aunque duela, pero qué hacer si yo vivo de verdades, sino sería un oportunista refugiado en el arte, no crees? No quiero decir que el tema gay es mi estética, no le quitaría el lugar al reconocido director de la isla Carlos Díaz. Mi estética es el dolor injustificado que avasalla al talento, a la libertad, a la vida.

HT: Considera que aun en la isla existe rigidez en la aceptación de estos temas, que usted ha tratado en varias de sus puestas en escena?

MG: Esta pregunta es muy buena.  Virgilio Piñera lo dijo alguna vez que somos existenciales por defecto y absurdos por exceso. Sin embargo, cuando uno está en Cuba, y aquí está la importancia de viajar que me decías antes, piensa que somos lo más absurdo del mundo, pero no, sabes que Cuba es un país abierto hasta cierto punto, su pueblo, más allá de la cultura engendrada por España, ha liberado visiones y ha aceptado hasta en pueblos remotos al travesti, que en otra época ha sido objeto de burlas, hoy es aceptado

La homosexualidad en Cuba ha variado, ahora veo un exhibicionismo extremo, es como si el escritor Senel Paz, en su categoría genérica, haya influido por ejemplo en que la loca de carroza tome el poder en el malecón habanero.

Miguel García Ordaz

Pero si comparo por ejemplo con la migración de cubanos aquí o en Miami, veo homofobia, como tradicionalismos, que viven en los años 60tas, y hay más fóbicos fuera de Cuba que dentro de ella. Pienso que la formación individual y familiar ayuda para la aceptación o no de estos temas.

Hay una tendencia mundial a la doble moral muy poderosa frente a temas límites como la homosexualidad y otros tantos; sin embargo, y en esto hablo también de la iglesia, no se escandalizan por el hambre del mundo, la contaminación, la vida que muere en las esquinas de las ciudades, la pobreza real, en lo hipócrita de la educación, incluso en los presupuestos cada vez más escasos para el arte y la creación artística, creo que en esto debe el mundo poner los ojos y no dar la espalda, antes que ponerse a debatir si se aprueba o no, por ejemplo,  el matrimonio gay porque al final las parejas heterosexuales en buena parte no han dado tampoco un buen ejemplo social.

Para cerrar esta pregunta no puedo decir que en la isla existe rigidez sobre estos temas, pienso que algunas personas son rígidas, no una isla entera y en esto me quito el sombrero con el trabajo que ha hecho la Sra. Mariela Castro, con quien conversé un poco en este viaje y me ratifiqué, que como su madre, es una mujer en todo el sentido de la palabra.

HT: Su última visita a la isla fue dirigiendo a uno de los actores más populares en las telenovelas colombianas, fue todo un suceso para los espectadores cubanos.

MG: Si, absolutamente. Pensamos Oscar y yo, que quizás lo recordaban por “Café con aroma de mujer”, pero fue un suceso como el público aplaudió a este actor que defendió dignamente mi obra. La gente lo recordaba por otras telenovelas y películas, fue apoteósico llenar la sala los martes, miércoles y jueves. Oscar se fue maravillado de nuestro público, de cómo los trabajadores del Brecht hacían sus tareas de técnicos, de la amabilidad y cariño de nuestro pueblo. Las expectativas fueron cumplidas y mi país pudo ver otro de mis trabajos.

HT: Ha servido este tiempo en Colombia para alcanzar algún criterio interesante entre su experiencia artística en Cuba, y  el resultado que asume ahora en un país diferente?

MG: El tiempo en Colombia me ha ratificado mi cubanía, he tenido los resultados que me he propuesto, sólo falta uno y quiero hacerlo pronto: dirigir una obra en mi país con actores del patio. He podido trascender, no repetirme, buscar nuevas formas de comunicación, abrirme a un público universal y exigirme cada día más incluso en los temas que trato.

Porque lo importante es no ser conocido, sino reconocido en lo que se hace. La fama es efímera y dura el tiempo que estás en pantalla, pero el reconocimiento es cuando la gente opina y dice qué buen trabajo, que honesto. Eso he sido siempre un hombre honesto que trabaja por el buen arte y por la vida, de eso hablan mis obras.

HT: Y en estos momentos cuales son sus expectativas y proyección.

MG: Mi proyección: vivir plenamente cada día, porque cuando vivo surgen los personajes, las acciones, los conflictos, las pasiones encontradas, los amores y desamores. Perfeccionarme y continuar el camino, no desmayar, no escuchar las malas energías, perdonar a quienes ofenden, avanzar seguro de que un día el mundo cambiará, lograr que quienes me lean y dirija comprendan que lo primero es ser un buen humano, eliminar lo malo del pasado para asumir la escena con verdad.

Nada se hace con mentiras, pobres aquellos que han mentido por fama o por dinero. Creer y seguir creyendo en ti, en mí, en todos, porque como dice uno de  mis personajes, “ÁNGEL”: al final cada cual es víctima de su pasado, preso en su presente e inestable en su futuro.

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