Concurso Belleza y Cubanía

Irina Echarry (Fotos: Elio Delgado Valdés)

0001HAVANA TIMES — “Muy buenas noches a todos, mi nombre es Jorge Landa y estamos en la segunda edición del espectáculo Belleza y Cubanía; una idea creada por mí. Es un honor poder darles la bienvenida…”.

Así comienza la noche del último sábado de 2013 en el Teatro América. Días antes, Landa había dicho al Noticiero del Mediodía que el propósito de su proyecto es extender los cánones de belleza y realzar los valores de la juventud.

Para llegar a este escenario hubo que caminar un largo trecho: buscar apoyo institucional, de 200 aspirantes seleccionar a 16 de cada sexo, conformar un jurado y hacer promoción por todo lo alto.

Unos pocos (los más cercanos a su luneta) escuchamos los lamentos de una de las integrantes de ese jurado que decidirá quién gana la competencia: “…son incomodísimos, estoy loca porque se acabe esta moda… nunca estás firme, no me gustan…”.

No es difícil imaginar a esa muchacha bailando, es una imagen frecuente en la televisión. A partir de ahora habrá que tener en cuenta si está sobre unos zapatos semejantes a los que hoy le molestan; si es así, pues tendremos que admirar su capacidad de aguante y resistencia.

La sala del teatro está repleta: jóvenes y viejos, solos o en familia, no quieren perderse ni un detalle de lo que para unos pocos es un “monumento al mal gusto” y que la mayoría considera un deleite.

Pero volvamos al espectáculo: ¡Ya está sonando la música!

Claro, todo cubano debe saber bailar; y bailar bien. Los competidores no pecan de ignorantes: salen a escena y regalan una coreografía dinámica, sincronizada; el espectador siente que ellos la disfrutan y eso motiva.

0022Al contrario de una escena con la música de La Batea, donde hay poco baile y muchos lugares comunes: solar, discusiones, borrachera, practicantes de la santería, movimiento exagerado de cinturas.

Entre los músicos invitados se destaca Arlenys, una cantante de moda que pone al público a cantar: me has enloquecido / me has hecho sentir que soy mujer / que solo tú motivas / que haces vivir / llenando cada esquina de mi vida;  y Mayquel Blanco con su Salsa Mayor, convidando: ¡Que levanten la mano las mujeres que tienen cara, pelo y tremenda pinta!

Los desfiles

¿Una mujer puede ser bella sin usar tacones? Para ser bella hay que sacrificarse, por eso todas llevan zapatos altos ―bastante altos, muy parecidos a los que angustian a la miembro del jurado―.

Ya sea en shorts, leotard, faldas cortas o largas, aunque trastabillen al caminar o se les rompa un tacón las muchachas siguen ahí encima de los zancos, sonriendo. ¿Es bella una mujer que no sonríe, que no mueve las caderas y mira de reojo con picardía, casi con malicia? ¿Y la que no se insinúa sensualmente?

Ellos pueden estar más relajados, cómodos ―incluso descalzos―; mientras tengan buenos músculos todo está perfecto. Bueno, casi perfecto, porque estos mancebos que recuerdan a las esculturas de la Grecia antigua también deben demostrar que son “el tipo”. Su media sonrisa y los movimientos de la pelvis deben enviar un mensaje: “ven, gózame”.

0023Solo dos condiciones se requerían para presentarse a la competencia: edades entre 16 y 25 años y vínculo laboral o estudiantil. La selección de las muchachas no estuvo regida por las medidas internacionales, se nota cierta variedad; en cambio, todos los varones tienen el mismo prototipo.

La gente se arrebata de placer, aplaude, aclama con frenesí cada vez que sale el/la concursante de su preferencia. Poco importa si luego de diez meses de arduo trabajo a alguien se le olvida el texto que debe decir en el Desfile de Épocas ―uno o dos párrafos sobre la vestimenta que lleva―; o que, entre los 32 concursantes solo tres representen a la raza negra: dos muchachas ―una de ellas vistió el traje de las esclavas domésticas― y un muchacho, quien lució la ropa de un calesero.

Menos relevante resulta que algunos no sepan responder las preguntas sobre cultura cubana (compositores y sus obras, escultores, etc.) y que otros queden en ridículo al responder otras cuestiones tan complicadas como ¿Le das más importancia a la belleza física o a la belleza interior?

Los conductores lo dijeron al comienzo: “Queremos darle un verdadero sentido a la belleza física que es: llevar aparejado un contenido; ir más allá de un simple valor estético; por la defensa del patrimonio artístico, arquitectónico, cultural y humano, y por reforzar en la población el buen gusto en su desempeño en la vida y el amor por nuestras raíces”… Pero qué más da, hay juventud, baile y sonrisas: ¿hace falta algo más?

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25 thoughts on “Concurso Belleza y Cubanía

  • el 4 febrero, 2017 a las 3:12 pm
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    Lindo tu comentario, estimulante, porque impulsas las ganas de seguir en esta labor! Eres una auténtica “caperucita roja”. Gracias a tí.

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