Bellas Artes de Cuba censura su propia colección

Isbel Díaz Torres

HAVANA TIMES – La censura en las artes cubanas ha ido cediendo espacio en los últimos años, pero su despiadada recurrencia a veces espanta, por ridícula e incoherente. Un episodio de estos lo viví hace poco en el Museo de Bellas Artes.

En la visita al edificio de Arte Cubano me sorprendió gratamente encontrar (una pieza a mi juicio antológica) de Carlos Alberto Estévez. Se trata de “La verdadera historia universal”, una especie de retablo interactivo donde pueden ser colocados un amplio número de personas o personajes de la historia universal.

Me alegré de toparme con esta pieza pues su propuesta es muy sugerente: el espectador, el consumidor de arte, puede acercarse al retablo y colocar en él a aquellas personas que considere dignas de estar ahí, y quitar a las que no considere que deben estar.

En esta ocasión, al acercarme vi que presidían el retablo los siguientes personajes: Fidel Castro, José Martí, Carlos Marx, Lenin, y Jesucristo.

Tal selección me pareció en exceso ridícula, sesgada, ideologizada, sexista, y racista. Ni corto no perezoso me dispuse a interactuar con la obra: quité a Fidel, Marx, Lenin, y Jesucristo, y coloqué a Gandhi, una mujer negra que no conozco, y creo que a Chaplin, pero no pude continuar…

Carlos-Estévez_-La verdadera Historia Universal,1995, Primer Salón.  Foto: cubarte.cult.cu
Carlos-Estévez_-La verdadera Historia Universal,1995, Primer Salón. Foto: cubarte.cult.cu

Una de las veladoras de la sala se acercó muy molesta y me dijo que no podía hacer eso, que las piezas no se podían tocar. Yo le expliqué que se trataba de una pieza interactiva, y que en el mismo concepto de la obra se incluía la participación del público.

Ante mi protesta se acercó otra veladora, al parecer más experimentada, y con suave tono me explicó que producto del mal estado de conservación de la pieza (había tenido que ser restaurada pues se desprendía de la pared a causa del uso), se había limitado la interacción del público.

Aquella justificación me neutralizó por unos instantes, pero inmediatamente la mano inculta de la censura se hizo más que explícita: la primera veladora quitó las figuras que yo había colocado y (a riesgo de hacer daño a la pieza) colocó exactamente las mismas que estaban de inicio.

Solo le faltaba una. Se viró hacia otra veladora y le preguntó “¿Me falta una, verdad? ¿No es aquella del santo ese… cómo se llama…?” ¡Se refería a Jesucristo!

Acto seguido descubrió la figura tirada, revolcada entre decenas de otros personajes desconocidos por ella, y de ahí lo rescató, para, junto a Fidel, Marx, Lenin, y Martí, dejar bien claro cuál es la verdadera historia universal para los cubanos.

¿Estará Carlos Alberto Estévez al tanto de la censura que está sufriendo su obra en Bellas Artes?

¿Podrá conseguir algunos tornillos resistentes para asegurar la pieza?

En cualquier caso, invito a los lectores de HT a que vayan al museo e intenten participar en la construcción de una historia universal alternativa a los poderes establecidos. Por experiencia les digo que la censura, dado que es apolítica y amoral, no resiste mucho tiempo.

Isbel Diaz

Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.


23 thoughts on “Bellas Artes de Cuba censura su propia colección

  • el 21 febrero, 2015 a las 9:42 pm
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    fidel castro te ama!!

  • el 20 febrero, 2015 a las 2:28 pm
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    Creo que estoy de acuerdo con Eduardo y Markus remplazar racismo por algún tipo de acción afirmativa es sencillamente crear un nuevo tipo de racismo. Independiente de los errores pasados seguir distinguiendo a las personas por el color de su piel, su sexo o su orientación sexual cualquiera sea sigue siendo un tipo de discriminacion. Por lo que la acción de Isbel la consideraría racista, y sexista y ampliamente discriminadora.

  • el 19 febrero, 2015 a las 6:44 pm
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    Yo veo un premio a la mala suerte.

    ¿Que pensarla Rosa Parks de eso?

  • el 19 febrero, 2015 a las 6:26 pm
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    Rogelio muchas gracias pero no estoy obligada a ser políticamente correcta. Según entendí Isbel solo la puso por ser negra. Podía ser una delincuente o alguien que pasó por la vida sin dejar huella. Su único merito, según Isbel y otros, es haber pertenecido a un grupo que clasifica como marginado históricamente.

    Igual pudo haber dejado, sobre ese criterio, a los judíos Marx y Lenin por haber sido mas que pisoteados desde la épica de los faraones.

    Vamos, la discriminación en positivo. Hay que poner a un negro para que vean que me acuerdo de ellos.

  • el 19 febrero, 2015 a las 2:03 pm
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    Yo aplaudiría el gesto solo si valorara al personaje (en este caso la mujer negra) a base del merito de sus ideas, y más nada. No veo nada loable en invertir las balanzas y elevar a los conjuntos humanos que historicamente han sufrido discriminación u opresión, en base solo a que han padecido lo peor de nuestras sociedades. Acaso es adoptar una de dos variantes de defensa: un racismo u machismo invertido (llamésmoslo “nacionalismo negro feminista” aquí) o una actitud de condescendencia elitista del tipo: “pobrecitos, aboguemos por ellos por lo tanto que han sufrido.” La actitud más progresista no es la del reemplazo ciego de sujetos, como critica Eduardo y lo apoyo, sino un universalismo que no está sujeto a consideraciones de identidad nacional o de raza…

  • el 19 febrero, 2015 a las 1:04 pm
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    ¿Por qué colocar un desconocido negro y no uno blanco? ¿Por qué una mujer y no un hombre? Muy sencillo: Los hombres y los blancos tienen suficientes ventajas sobre negros y mujeres. No necesitan muchos abogados, simplemente ejercen su predominio por las características machistas y racistas que tiene nuestra sociedad. Gusa, me sorprende que una mujer sensata como tú, que ha revelado en muchos comentarios anteriores capacidad de identificarse con las personas trabajadoras que más se esfuerzan con menos glamour, para el bien de sus familias, no vea esta perspectiva. Isbel obra ejemplarmente al ponerse del lado del menos favorecido, y yo me pongo al lado de él con todo orgullo.

  • el 19 febrero, 2015 a las 11:29 am
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    …me sorprende lo inteligente de tu comentario….tu si sabes de lo que se esta comentando….

  • el 19 febrero, 2015 a las 8:49 am
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    Si el motivo era evitar el deterioro entonces pudieran plastificar las figuritas como si fuera un preescolar. El arte debe ser duradero ¿no?

  • el 19 febrero, 2015 a las 8:45 am
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    Así mismo EDUARDO, esa negra desconocida bien pudiera ser la que mató a un policia en USA y se refugió en Cuba.

  • el 19 febrero, 2015 a las 8:24 am
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    Los versos sencillos no son de inspiracion cristiana, se lo soplo al oido un taliban a Marti

  • el 18 febrero, 2015 a las 10:40 pm
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    coño que ahí en esa obra el único que faltó fue el gilbertman ese, el del medicare!

  • el 18 febrero, 2015 a las 10:01 pm
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    ¿Sexista y racista? Interesantes etiquetas.

    Yo veo dos judíos, un masón, un católico renegado, mas de uno hijo de inmigrantes sudacas; y al menos sobre uno de ellos hay dudas en torno al sexo pero bastante consenso en cuanto a que no fue de raxa blanca.

  • el 18 febrero, 2015 a las 7:46 pm
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    También resulta sugerente que no quitó a José Martí…como si este no permeara totalmente la narrativa histórica de los “poderes dominantes”, como si su glorificación del sacrificio y uso del concepto de apostasía no lo ubicaran bien cerca de una figura Cristológica…

  • el 18 febrero, 2015 a las 7:41 pm
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    Así mismo es, doctora, pero mientras esto ocurre, se juega a ser “libertario”, y a tratar de inventar la sopa de hormiga para “comer más sabroso, con menos recursos y sin tirar tanta comida” . “Cocina permacultural” es el eufemismo que parece que está de moda.

  • el 18 febrero, 2015 a las 7:36 pm
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    De acuerdo contigo, Eduardo. Se trata de un “correctivo” que reitera la lógica que pretende criticar o subvertir.

  • el 18 febrero, 2015 a las 5:26 pm
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    ….mi idea no tiene nada que ver con racismo….mi comentario tiene mas que ver con los estereotipos y las apariencias ….ese mal concepto de combate al racismo o al sexismo que se pretende resolver con poner un negro o un blanco,una mujer o un hombre en un lugar de estudio,trabajo,dirigente o cualquier otra cosa solo por aparentar pluralidad y sin valorar sus habilidades,capacidades y conocimientos…mi comentario va en contra de hechos como el que vemos en el articulo…el autor resuelve de un solo golpe su percepcion de “racismo y sexismo” en la primera composicion con solo colocar “una mujer negra que no conozco”….no le interesa quien es ,que hizo o si esta de cuerdo con sus ideas…la pone solo por ser “negra y mujer” y asi queda bien con las apariencias y los estereotipos….

  • el 18 febrero, 2015 a las 1:34 pm
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    ….y los desconocidos blancos, porque no fueron escogidos?; entonces Eduardo tiene razon.

  • el 18 febrero, 2015 a las 11:31 am
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    Yo creo que Isbel se basa en una apreciación bien simplista de la obra. Creo que su fuerza radica en plantear que, a partir de una estructura férrea y limitante, nos vemos obligados a enmarcar figuras, a darles una especie de protagonismo histórico no muy distante a las concepciones del heroismo que informan la historiografía cubana…También es tonto plantear que la selección es “racista y sexista” por su homogeneidad de genero y cromática.

  • el 18 febrero, 2015 a las 11:02 am
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    EDUARDO, no veo el racismo que tú aprecias. Los millones de personas negras traídas de AFrica para América, fueron despojados de sus nombres e identidades por los colonialistas ingleses, españoles, estadounidenses, etcétera, como otra herramienta para aniquilar resistencias. Por eso portamos hoy en día apellidos de esos mismos colonialistas, u otros valientes se hacen llamar “X”, como Malcolm y otros. Es posible que si Isbel hubiera visto a la figura de Mariana Grajales, le hubiera llamado la atención y nos lo hubiera comentado, pero, ¿estaría allí? Responda esto, ¿cuántas mujeres negras figuran en la memoria historiográfica cubana, a la par de los Agramonte, Céspedes, Martí, o la más reciente, llamada Generación Histórica? ¿Y usted cree que es justo este olvido, que esas personas no tienen la misma relevancia para nuestra nación? Yo creo que es más bien la manera de contar la historia, y que la acción de Isbel con la “mujer negra desconocida” tiene un valor muy grande, simbólico, de escoger ponerse de ese lado que otros desposeyeron.

  • el 18 febrero, 2015 a las 10:31 am
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    ….”coloque a una mujer negra que no conozco”…pero hay que aparentar que no se es racista porque eso es lo politicamente correcto….las apariencias ganan a la verdadera razon…sobre el tema general del articulo tiene razon el autor….si no se podia interactuar por un problema de conservacion debia retirarse la obra o tener una proteccion o advertencia…criticable si el motivo es segun los personajes con los que se interactua….

  • el 18 febrero, 2015 a las 8:59 am
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    Entiendo lo que dices Isbel. Se trata de un ejemplo de cómo ni siquiera es necesario tener a un esbirro de la seguridad del estado para que te nieguen la posibilidad de ser un espectador/ interaccionador con una obra de arte.
    El control social no se hace sólo por los cuerpos represivos sino que es tan aleatoria como que una veladora decide si tienes derecho o no.
    Eso es un rasgo del totalitarismo cubano: la difuminación del poder con la arbitrariedad de ser sancionado por cualquier imbécil. Y para ejercer tu simple derecho dentro de una exposición, no hay mecanismos para defenderte: simplemente no tienes derecho.

  • el 18 febrero, 2015 a las 8:20 am
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    Usted quito a Jesucristo!! . Que pena usted me da.

  • el 18 febrero, 2015 a las 7:26 am
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    Mas mediocridad, ahora jugando a las casitas en un museo

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