Adiós Chaplin, cine de glamour

Irina Pino

El Cine Chaplin fue la sede de la Cinemateca de Cuba por mas de cincuenta años.
El Cine Chaplin fue la sede de la Cinemateca de Cuba por mas de cincuenta años.  Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Días atrás, me enteré con tristeza de que el cine Charles Chaplin había dejado de ser la Cinemateca de Cuba. El espacio funcionó como sede por más de cincuenta años, y a mí entender, pienso que cumplió su cometido. Desde el primero de enero se trasladó para el Cine 23 y 12.

En el Chaplin pude conocer a directores y maestros de cine como Alfred Hitchcock, Kurosawa, Bergman y Scorsese. Y entré en el círculo mágico de Tarkovsky con Solaris y el El Espejo.

De igual modo, disfruté de las comedias de Billy Wilder; y vi en colores y restaurada Lo que el viento se llevó, película que he visto más de diez veces. También se exhibían muestras de cine negro, cine de autor, filmes rescatados de los viejos archivos fílmicos. De la cinematografía actual se seleccionaba lo más significativo, en una persistente retroalimentación entre cineastas y espectadores.

Desde muy joven, asistir a esta sala era una aventura, mis amigos y yo nos vestíamos elegantes y nos reuníamos con mucha alegría, expectantes con lo que íbamos a ver. Nos emocionábamos desde los primeros créditos.

Creo que Alfredo Guevara, co-fundador de esta entidad, y principal creador del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, se hubiera disgustado con esta noticia, pues en ese lugar se realizaron eventos y festivales que contribuyeron a mejorar nuestra cultura por medio del séptimo arte.

Recuerdo actuaciones increíbles de Marlon Brando, James Dean, Bette Davis, que por una hora y media o dos nos hicieron cómplices de sus tempestuosas pasiones. Y como me complacieron las películas Memorias del Subdesarrollo, La lista de Schindler, Hiroshima mon amour y Farinelli il castratto. Ahora todo ha quedado en la memoria, y sin refugio, como si Casa Blanca hubiera sido filmada sin Ingrid Bergman y Bogart, como si se esfumara la esencia verdadera.

Una noche, unos amigos me invitaron a ver Hair, el musical norteamericano que cambió la estética de un género que antes solo se enmarcaba en el entretenimiento y el placer, dejando constancia que la música es un vehículo para canalizar actitudes y sentimientos, e influye en el pensamiento de la gente.

Una Marilyn Monroe, voluptuosa y simpática en Algunos prefieren quemarse, acompañada de Tony Curtis y del insustituible Jack Lemon, el jovencísimo Robert de Niro manejando por las calles de Nueva York, la misteriosa Kim Novac en Vértigo, y ese Charlot que hace bailar a los panes con un tenedor…, todos ellos serán como fantasmas extraviados; verlos en la ajena pantalla del Cine 23 y 12, será raro, en un sitio que carece de historia, atrapado entre dos tiendas y una gasolinera.

La explicación del cambio se omitió, el crítico Luciano Castillo en un trabajo publicado en el portal digital CubaSí, a propósito del Aniversario cincuenta y cinco de la institución, señala la funcionalidad de las salas pequeñas para los materiales de valor artístico y cultural.

Hay muchas expectativas para la nueva sede: se habilitará una segunda sala de proyección, una galería, la tienda, y el Café Buñuel. Y yo me pregunto, ¿no se pudo hacer todo esto en el sitio original?

El Chaplin, ya tenía poca afluencia y había perdido su toque. Su público mayoritario eran jubilados del proyecto 23 (que pagan una cuota para poder acceder a otras salas del circuito), también ancianos mendigos que buscaban unas horas de sueño, y por último, los fieles del celuloide. Ahora solo se pondrán filmes de estreno.

Quizás en el futuro, reciba la sorpresa de que ha vuelto la Cinemateca al Chaplin, entonces ya no sentiré nostalgia de aquellos días de cine y glamour.

Irina Pino

Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.


14 thoughts on “Adiós Chaplin, cine de glamour

  • el 21 febrero, 2015 a las 2:27 pm
    Permalink

    Ala mierda con la memoria de alfredo guevara ese mamon y si que mejor en salas pequeñas en definitiva es mejor que toda la historia desaparesca y todo sea nuevo

  • el 21 febrero, 2015 a las 2:06 pm
    Permalink

    Aqui desde donde la vida acabo con mi generacion que fue la del experimento vi muchas cosas que no se van a repetir,dede La Stada hasta la sovietica Cuando Vuelan las Ciguena disfrutabamos de salir de la universidad donde siempre ibamos a ver filmes que bien sabiamos que en otros cines jamas veriamos.

  • el 21 febrero, 2015 a las 2:44 am
    Permalink

    Le zumba el merequetén… y nadie protesta (donde hay que protestar)… ¿quién toma estas decisiones?

  • el 20 febrero, 2015 a las 3:50 pm
    Permalink

    Aqui me formé en el mundo del cine. Aquí conocí a artrices como Caudia Cardinale y otros tantos. Yo era el coordinador de la Escuela de Mátematicas de la Universidad de La Habana con la Cinemateca. Aquí escapabamos al contexto que como jóvenes nos tocó vivir bajo la opresión del castro comunismo.

  • el 20 febrero, 2015 a las 10:17 am
    Permalink

    …..yo no se cual es el motivo de ese cambio pero por ubicacion no hay diferencia ninguna…el chaplin esta en 23 y 10 y el otro esta en 23 y 12….

  • el 20 febrero, 2015 a las 6:45 am
    Permalink

    Creo que quizás lo hacen por la cercanía, si recuerdo correctamente 23 y 12 esta muy muy cerca al Chaplin y esto de la cercanía es importante porque creo que almacenan las cintas allí en la parte superior del Chaplin verdad? De esto último no estoy seguro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *