Abundancia teatral en la capital cubana

Por Yael Prizant

De la obra Talco por Argos Teatro.

HAVANA TIMES, 2 de nov. — El pasado fin de semana, La Habana fue un paraíso para los amantes del teatro.  Con 36 presentaciones en tres días, la mayor crítica era que resultaba imposible ver todo.  Escoger qué ver y cuándo verlo, puede ser la parte más difícil del 14 Festival de Teatro de La Habana, que se celebra hasta el 6 de noviembre.

Cada tarde, de los diez días del Festival, se ofrecen más de una docena de funciones en toda la ciudad. Decidí comenzar con una puesta cubana, Talco, una producción del Teatro Argos. El director Carlos Celdrán montó nuevamente y con gran éxito su atrevida e intensa producción del 2010.

La pieza de Abel González Melo es una descripción mordaz de la parte más escabrosa de La Habana, repleta de drogas, prostitución y violencia.  Se desarrolla en un teatro deteriorado,  dirigido por Máshenka La Dura, una travesti ingeniosa con la actuación experta de Waldo Franco, y Javi El Russo, un proxeneta traficante de droga cuyos deseos contradictorios fueron interpretados magistralmente por Alexander Díaz.

La elegante interpretación de una puta, por Yuliet Cruz, tuvo una interacción con José Luis Hidalgo, en el papel de un cliente rico.  El diseño escénico minimalista y brillante de Alain Ortiz expresó la reclusión y la suciedad del lugar.  Todo lo que la audiencia necesitaba para ubicar estas vidas sórdidas era una pared cinematográfica con una puerta central a una habitación pequeña y asquerosa, una ventana chica y un teléfono.

La iluminación de Manolo Garriga junto con el dinámico diseño de sonido de Denis Peralt enmarcó las acciones de manera perfecta, y definitivamente ubicaron la obra en la periferia de Centro Habana.  El teatro repleta respondía a los niveles de humor y angustia de esta oscura producción con ovación de todo el público de pie.

Teatro de la Utopía y “El Baile”

Después vi el trabajo de Abelardo Estorino, uno de los más eminentes dramaturgos cubanos.  El Teatro Utopía de la provincia cubana de Pinar del Río presentó El baile, pieza que dirigió elegantemente Reinaldo León.  Esta, cuenta la historia de Nina y los dos hombres de su vida, su esposo y su amante.

"El Baile" por Teatro de la Utopía.

Situada en la dilapidada mansión de Nina, esta producción expresionista -no lineal- acentuó la combinación de nostalgia, memoria y autenticidad en el texto descriptivo de Estorino. Evidentemente Nina está atrapada en este contexto, rodeada de viejas fotos y recuerdos, los objetos inánimes en los que ella confía para definir su existencia.

La dirección escenográfica con frecuencia formaba parte del diálogo de esta producción, una propuesta pensativo que hace que la audiencia reconozca la artificialidad del mundo de Nina.  La animación, gestos precisos y bailes coreografiados maravillosamente por José Miguel Castillo (con música original de Ricardo Pérez) crearon un mundo exterior surrealista fuera de tiempo.

Aunque algunas veces melodramáticos, las inflexiones vocales y los movimientos coordinados de la actriz Yuliet Montes mantenían a Nina a la vez en el presente y distante.  Las diferencias en las relaciones de Nina se veían a través de la interpretación convincente de Raúl Capote, de la incapacidad de Conrado de expresar sus sentimientos y la presentación original y ligera de Fabricio hecha por Frank Ledesma.  El vibrante lenguaje corporal y el texto poético de la obra de teatro se combinaron artísticamente en esta producción atractiva en general.

Si vas a sacar un chuchillo, ÚSAlo, en el teatro Trianón, fue una mezcla super creativa y compleja de descripciones y lenguaje escénico. Usando el texto de cuatro obras de Samuel Beckett, esta obra ilustra, entre otras cosas, la contaminación por el derrame de petróleo, las sirenas de Ulises, una isla flotante de botellas plásticas y la desintegración de un trabajador petrolero y una actriz de Disneyworld. 

Esta excepcional pieza no realística, presentada de forma simultánea en español e inglés (sin mucha traducción directa), simbolizó las confusiones lingüísticas modernas y las tensiones entre polos opuestos: una sirena mística y el horror verdadero de la contaminación oceánica, o el carácter indestructible de los desechos plásticos y la posibilidad de reinventarnos nosotros mismos.

El trabajo creativo de los actores extremamente físicos, Elizabeth Doud y Carlos Caballero,  dirigidos ingeniosamente por Carlos Díaz, director del Teatro El Público, hizo que esta colaboración entre Cuba y Estados Unidos fuera profunda.

Si vas a sacar un chuchillo, ÚSAlo.

Comenzó con un comentario burlesco sobre el propio lenguaje; el silencio el anuncio-de-tu móvil fue hecho primero en Rusia, después en otros seis idiomas, con la risa del público en el momento que se hizo en español.  Caballero se vistió completamente de negro con toda la parte visible del cuerpo cubierta de petróleo, en contraste con la sirena blanca de Doud, cuya cola se desintegra más tarde en una saya de vuelo amplio.

Una gran red cubierto por botellas plásticas de color negro, una palmera plástica de imagen y, más tarde, una gran pecera llena de agua, fueron los únicos elementos escénicos usados para crear esta isla.

Los sonidos ambientales y la música grabada, realizada por una mezcla ecléctica de artistas, tales como de The White Stripes, Café Tacuba, y Caetano Veloso apoyaron a los actores mientras bailaban, amaban, luchaban y aprendían.

En el contexto de difícil comunicación,  las líneas de Becket como “¿No comenzaremos a hacer algo?” y “No puedes seguirme” reciben gran significado.

En un momento, mientras sonaba el “Youkali” de Kurt Weil, se le pedía bailar a algunas personas del público, sentadas en el escenario, primero con los intérpretes, después entre ellos.  Lo hicieron, y siguieron haciéndolo aun cuando los actores buscaban otros participantes.

La canción sobre un paraíso, a la vez cerca pero lejos, sugería no solo a Cuba y a Miami, sino también nuestras relaciones con nuestras utopías personales.  Esto es solo un ejemplo de las muchas formas que esta inteligente y perspicaz obra de teatro, presentada valientemente por FUNDarte, evita conclusiones y provoca reflexiones urgentes y duraderas.

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